Cultura

Una ruta para el arte

Lo que comenzó como un paseo de esculturas transformó calles, plazas y espacios cotidianos de Guadalajara en escenarios para el arte, acercando las obras al público

Hay ciudades que se recorren con prisa. Guadalajara, durante el Festival Cultural de Mayo, también puede recorrerse mirando. En 2023, una serie de esculturas de gran formato comenzó a ocupar distintos espacios de la ciudad como parte del Festival Cultural de Mayo en su edición 26. La propuesta llevó al espacio urbano obras de artistas de Jalisco, México y otras partes del mundo, con la intención de acercarlas a los ciudadanos y contribuir al rescate del espacio público.

Ese año quedó documentado como el inicio de la Ruta Escultórica. El Gobierno de Zapopan señala que la primera edición contó con 14 artistas y que, desde entonces, el proyecto ha crecido en número de participantes, piezas y lugares de exhibición.

La primera ruta se trazó en Guadalajara. Del 3 de mayo al 4 de junio de 2023, las esculturas ocuparon un recorrido que partía del camellón de Chapultepec y la calle Libertad y llegaba hasta la explanada del Teatro Degollado. El trayecto tenía cerca de tres kilómetros.

El 3 de mayo, artistas, organizadores e invitados realizaron el recorrido inaugural. EL INFORMADOR documentó entonces el banderazo de salida, encabezado por Alejandro Fournier con Luz, pies del tiempo, instalada en el camellón de Chapultepec.

La exposición reunió a creadores como Karla Betancourt, Leonora Carrington, José Fors, Alejandro Fournier, Adrián Guerrero, Mario y Miguel Ángel Martín del Campo, Ricardo Motilla, Rafael San Juan, Octavio Torres, Alejandro Velasco, Juan Vicente Urbieta y Yuri Zatarain.

La propuesta tenía una particularidad: para encontrarse con las obras no era necesario entrar a una sala. Bastaba recorrer la ciudad. Las esculturas aparecieron entre calles, avenidas y espacios públicos, incorporándose temporalmente al paisaje cotidiano.

Un año después, la ruta cambió de escenario.

En 2024, durante la edición 27 del Festival Cultural de Mayo, las esculturas llegaron al Centro Histórico. El recorrido se extendió desde la Catedral de Guadalajara hasta las inmediaciones de El Santuario, a través del Paseo Fray Antonio Alcalde. En ese trayecto se instalaron 14 esculturas de gran formato.

La propuesta también se extendió al transporte público. El programa del festival contempló obras en las estaciones Independencia, Guadalajara Centro y Santuario de la Línea 3 de SITEUR. De esta manera, la ruta incorporó otros espacios de tránsito y amplió los puntos donde el público podía encontrarse con las piezas.

El cambio no fue solamente de ubicación. En dos años, la Ruta Escultórica había pasado de un recorrido por Chapultepec y el Centro de Guadalajara a ocupar uno de los principales corredores del Centro Histórico y espacios vinculados con la movilidad urbana.

En 2026 llegó el siguiente salto. La Ruta Escultórica Metropolitana extendió el proyecto fuera de un solo recorrido y llevó las obras a distintos puntos de Jalisco. El programa oficial del Festival Cultural de Mayo estableció la actividad del 24 de abril al 27 de julio y anunció más de 80 esculturas de gran formato, más de 40 artistas, 15 ubicaciones y cinco municipios.

El Gobierno de Zapopan detalló la participación de 47 artistas y 78 esculturas, distribuidas en Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tlajomulco y Puerto Vallarta. La propuesta incluyó espacios públicos y otros puntos de encuentro con los visitantes y habitantes de los municipios participantes.

La escala había cambiado

La ruta que en 2023 podía recorrerse en un trayecto de cerca de tres kilómetros se convirtió, tres años después, en una propuesta con presencia en cinco municipios. El proyecto conservó, sin embargo, la idea con la que fue planteado desde el comienzo: acercar la escultura al público y hacer del espacio urbano parte de la experiencia artística.

La historia de la Ruta Escultórica puede leerse a través de sus desplazamientos. Primero Chapultepec y el Centro de Guadalajara; después el Paseo Fray Antonio Alcalde y las estaciones de la Línea 3; finalmente, distintos municipios y espacios de la Zona Metropolitana.

Las obras cambian de lugar, pero mantienen una característica: aparecen en espacios que forman parte de la vida cotidiana. Una escultura puede encontrarse durante una caminata, en el trayecto hacia otro sitio o en medio de una zona de tránsito.

Esa es la particularidad de la ruta. El público no tiene que ir necesariamente en busca del arte. Por un tiempo, el arte sale a su encuentro.

De esta manera, el proyecto ha ampliado gradualmente su territorio y su alcance. Lo que comenzó en 2023 como un recorrido de esculturas de gran formato por Guadalajara llegó, en 2026, a una dimensión metropolitana.

La ciudad dejó de ser solamente el lugar donde se instala la exposición. Se convirtió en parte de ella.

CT

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