Cultura

Escuchar la rabia, habitar el amor

Israel Martínez presenta en el Museo Cabañas la revisión más amplia de su trayectoria, una exposición que convierte la escucha en un acto de reflexión

En una época marcada por pantallas, notificaciones y un flujo incesante de imágenes, Israel Martínez propone algo mucho menos frecuente: detenerse a escuchar.

No se trata únicamente de oír sonidos, sino de prestar atención a aquello que permanece alrededor y que suele pasar inadvertido.

Desde esa idea nace “Amor y rabia”, la exposición que el artista sonoro y visual tapatío inaugurará mañana sábado 27 de junio en el Museo Cabañas, una revisión de más de dos décadas de trayectoria donde el sonido deja de ser un acompañamiento para convertirse en una herramienta de reflexión sobre la memoria, la política, los afectos y las relaciones humanas.

Distribuida en cuatro salas, la muestra reúne instalaciones sonoras, piezas audiovisuales, fotografía, acciones, textos y obras producidas especialmente para el recinto bajo la curaduría de Lorena Peña Brito.

Lejos de organizarse como una retrospectiva cronológica, la exposición es un recorrido donde distintas etapas de la producción de Martínez dialogan entre sí para construir una conversación alrededor de la escucha y de la manera en que esta puede modificar nuestra relación con el mundo.

“Más que una colección de obras importantes de mi carrera, queríamos construir un diálogo. La idea era que las piezas conversaran entre sí y que el sonido funcionara como una herramienta para reflexionar críticamente sobre temas sociales y políticos. Me interesa pensar la escucha como una forma de analizar quiénes somos como individuos, como colectivos y como sociedad”, explica el artista en entrevista con EL INFORMADOR.

El proyecto representa un punto de llegada dentro de una trayectoria que comenzó hace más de veinte años. Antes de incorporarse al arte contemporáneo, Martínez desarrolló buena parte de su trabajo dentro de la música experimental. Formó parte de bandas de rock alternativo y posteriormente fundó, junto con otros músicos, el colectivo Abolipop, una referencia de la escena electrónica experimental mexicana durante la primera década del siglo XXI.

Con el paso del tiempo, el sonido dejó de existir únicamente en conciertos o grabaciones para convertirse en materia de instalaciones, videos y piezas expositivas. Aquella transición terminó definiendo buena parte de su lenguaje artístico.

“Me gusta pensarme como alguien que crea a partir de escuchar. La escucha ha cambiado incluso mi forma de entender el trabajo artístico. Más que producir sonidos, me interesa descubrir qué pueden decirnos sobre nosotros mismos y sobre la sociedad que habitamos”.

Ese interés atraviesa toda la exposición. Para Martínez, escuchar constituye también una postura ética.

“La escucha refleja nuestra capacidad de apertura. Habla del respeto hacia las demás personas y de la atención que somos capaces de prestar a lo que ocurre alrededor. Vivimos en una cultura profundamente dominada por la imagen y, frente a eso, escuchar aparece como una forma distinta de relacionarnos con el mundo”.

El artista considera que la exposición exige una disposición distinta a la habitual, en un momento donde la sobreabundancia de información parece ocupar cada espacio disponible.

“El bombardeo constante de imágenes e información termina convirtiéndose en una especie de ruido contemporáneo. Frente a eso, la escucha plantea una pausa. Un momento para volvernos más analíticos, más reflexivos y también para disfrutar. No todo tiene que conducir hacia lo difícil; escuchar también puede ser una forma de agradecer que seguimos aquí. No es una muestra que pueda recorrerse con prisa. Es una exposición de escucha. Hay que dedicarle tiempo, concentración y paciencia. Me entusiasma proponerle al público justamente eso: detenerse un momento y dejar que las obras construyan preguntas”.

“Amor y rabia”. La muestra reúne instalaciones, piezas audiovisuales y obras inéditas. CORTESÍA

Su obra más importante 

La relación entre Martínez y el Museo Cabañas tampoco surgió de manera repentina. Durante años ha sido visitante constante del recinto y mantuvo un diálogo permanente con su equipo antes de que el proyecto pudiera concretarse.

“Esta exposición llevaba tiempo gestándose. Con Lorena Peña Brito siempre existió una conversación sobre mi trabajo, aunque nunca habíamos realizado una curaduría juntos. Y con el Museo Cabañas la relación ha sido muy natural. Es un espacio que frecuento desde hace años y donde finalmente coincidieron los tiempos para desarrollar este proyecto”.

El resultado representa, según reconoce, el momento más importante de su carrera. “He tenido exposiciones individuales importantes, pero nunca una revisión tan amplia de mi trabajo ni una producción nueva realizada específicamente para un museo de esta dimensión. El Cabañas es uno de los espacios más relevantes de Latinoamérica y también representa un enorme reto”.

La muestra toma su nombre de la red anarquista internacional “Love and Rage”, activa entre finales de la década de 1980 y 1998, así como de la publicación homónima traducida al español por la activista mexicana Ana Martínez.

A partir de esa referencia, el recorrido reúne experiencias personales, afectivas, comunitarias y políticas que han acompañado la producción del artista durante los últimos veinte años.

Con una trayectoria que incluye exhibiciones en el Museo Reina Sofía de Madrid, MuseumsQuartier de Viena, MACBA de Barcelona, Ars Electronica, la Bienal de Moscú, el MUAC, Museo Jumex y Ex Teresa Arte Actual, además del Premio de Distinción Ars Electronica recibido en 2007, Martínez considera que esta exposición posee un significado distinto porque ocurre en la ciudad donde comenzó su camino artístico.

El artista compartió una reflexión que, aunque no forma parte explícita del discurso curatorial, acompaña el espíritu de la exposición. “También siento que ‘Amor y rabia’ termina siendo un homenaje para todas las personas que han decidido construir su vida alrededor del arte y la cultura. No solamente artistas, también periodistas culturales, curadores, gestores, técnicos y muchas personas que siguen creyendo que la cultura merece un lugar importante en la sociedad. Vivimos un momento donde cada vez resulta más difícil sostener estos caminos, por eso esta exposición también habla de quienes siguen apostando por ellos”.

La muestra toma su nombre de la red anarquista internacional “Love and Rage”, activa entre finales de la década de 1980.

Visita “Amor y rabia”

  • La exposición abrirá sus puertas este sábado 27 de junio, a las 11:00 horas, en el Museo Cabañas y permanecerá abierta durante los próximos meses.
  • Más que una retrospectiva, “Amor y rabia” plantea una invitación poco habitual: concederle tiempo a la escucha para descubrir que, incluso en medio del ruido cotidiano, todavía existen sonidos capaces de transformar la manera en que habitamos el presente.

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