Cultura

El IPN convoca a una nueva generación de escritores de terror

Estudiantes universitarios de todo México podrán participar en la primera Bienal de Literatura Universitaria del IPN, cuyo premio contempla 25 mil pesos

La relación entre el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la literatura comenzó hace más de seis décadas. Mientras el país identificaba a la institución con la formación científica y tecnológica, en sus aulas también se consolidaban espacios dedicados a la creación artística. La música, el teatro, la danza y la literatura encontraron un lugar dentro del proyecto educativo del IPN, una tradición que continúa vigente y que ahora se extiende hacia un nuevo territorio con la creación de la Primera Bienal de Literatura Universitaria.

La convocatoria, dirigida a estudiantes de licenciatura de cualquier institución de educación superior del país, busca reconocer una novela inédita de terror escrita en español o en alguna lengua originaria con su respectiva traducción. La obra ganadora recibirá un premio económico de 25 mil pesos y será publicada por el Instituto Politécnico Nacional.

“Aunque el Instituto Politécnico Nacional se asocia con las ingenierías, las ciencias exactas y la tecnología, existe una tradición muy extensa en la educación artística”, explicó Tonatihu Torres Miranda, jefe del Departamento de Fomento Artístico del IPN, en entrevista con EL INFORMADOR.

La historia literaria del instituto está estrechamente vinculada con una de las figuras más importantes de las letras mexicanas. “Quien estuvo en los primeros talleres literarios dentro del IPN fue el maestro Juan José Arreola. A partir de él, en los años sesenta, en el Casco de Santo Tomás, no se ha interrumpido la labor de los talleres literarios”, recordó Torres Miranda. Actualmente, el instituto cuenta con cerca de treinta talleres literarios distribuidos en distintos planteles y con una plantilla de profesores especializados en la enseñanza de la escritura creativa. A ello se suman los concursos anuales de cuento y poesía que, durante décadas, han servido como plataformas para estimular la creación artística entre la comunidad estudiantil.

La bienal representa un paso más dentro de esa trayectoria. La decisión de dirigir el certamen exclusivamente a estudiantes universitarios responde a una intención específica: convocar a jóvenes que ya han acumulado experiencias académicas, personales y culturales que puedan traducirse en proyectos narrativos más complejos.

“Quisimos dar el salto hacia otro género, en este caso la novela, y aprovechar la oportunidad para que el IPN pudiera establecer un diálogo con otras instituciones, porque esta convocatoria no está abierta únicamente a estudiantes del Politécnico”, explicó. “Queríamos aprovechar el bagaje que ya posee un estudiante universitario, alguien que seguramente ha acumulado más experiencias y más herramientas culturales”.

El aspecto que más llama la atención dentro de la convocatoria es la elección del terror como género inaugural. La decisión no fue inmediata. En un primer momento, los organizadores contemplaron la posibilidad de abrir el concurso a cualquier temática. Finalmente, optaron por establecer ciertas reglas, convencidos de que las limitaciones pueden convertirse en un estímulo para la creatividad. “Pensamos que establecer un género podía dar pie a que la gente fuera más creativa. Curiosamente, cuando se imponen ciertos requisitos y ciertas especificaciones durante el proceso creativo, la imaginación suele liberarse”, explicó Torres Miranda.

La elección resulta interesante porque el género más asociado al Politécnico podría haber sido la ciencia ficción. La tecnología, la ingeniería y la investigación científica parecían ofrecer un camino más evidente. “Uno podría pensar que, si el IPN tuviera alguna relación con la literatura, el género más inmediato sería la ciencia ficción por la parte tecnológica y científica. Sin embargo, hubo varios factores que nos llevaron hacia el terror”, comentó. Uno de ellos está relacionado con la propia historia cultural del país. “México mantiene una relación muy estrecha con lo sobrenatural. Las tradiciones prehispánicas y las influencias provenientes de la península ibérica terminaron por construir una identidad cultural muy vinculada con esos temas”, señaló.

El auge que ha experimentado el género durante los últimos años también influyó en la decisión. La literatura latinoamericana ha encontrado en el terror una herramienta para abordar problemas como la violencia, la desigualdad, las desapariciones y la precariedad social. El trabajo de autoras como Mariana Enríquez ha contribuido a transformar la percepción de un género que durante mucho tiempo fue considerado una expresión literaria menor. “La literatura de terror ha dejado poco a poco esa idea de ser un subgénero o una forma de literatura comercial. Sobre todo, gracias al trabajo de autoras latinoamericanas, ha adquirido una presencia mucho más fuerte y nosotros queremos formar parte de ese momento”, explicó.

Los organizadores no pretenden establecer una definición rígida sobre lo que debe ser una novela de terror. Tampoco existe una preferencia por determinadas corrientes narrativas. La convocatoria no busca únicamente relatos sobrenaturales ni pretende privilegiar el horror social o el uso del folclore mexicano. La prioridad será la calidad literaria. “La idea es encontrar un texto original, una voz fresca, una novela con buen ritmo, personajes verosímiles y una trama bien construida. Son elementos que esperaríamos encontrar en cualquier buena novela”, explicó Torres Miranda.

Prohíben el uso de herramientas de IA

La convocatoria incorpora una cláusula que responde a uno de los debates más importantes de los últimos años: la prohibición del uso de herramientas de inteligencia artificial (IA) durante cualquier etapa del proceso creativo. La decisión, explicó el funcionario, busca preservar el carácter humano de la escritura. “Estamos en los primeros años de una transformación que seguramente modificará muchos aspectos de la creación artística. Sin embargo, en esta bienal decidimos que todo el proceso estuviera basado en la inteligencia y la creatividad humanas”, afirmó Tonatihu Torres.

Más allá del reconocimiento económico, el principal incentivo del certamen radica en la publicación de la obra ganadora. En un contexto en el que numerosos escritores optan por la autopublicación para difundir su trabajo, el respaldo editorial de una institución pública adquiere un significado particular. Torres Miranda reconoce que las motivaciones externas pueden desempeñar un papel importante en la formación de los escritores jóvenes. “El reconocimiento, el premio económico y la posibilidad de publicar pueden convertirse en una motivación muy importante para los estudiantes”, señaló. “Podría decir que la motivación debería ser completamente interna, pero la experiencia demuestra que los incentivos externos también pueden ser muy poderosos”, explicó.

La convocatoria permanecerá abierta hasta el 18 de septiembre. El funcionario considera que todavía existe tiempo suficiente para revisar los manuscritos y realizar los últimos ajustes antes del envío.

Su mensaje está dirigido a quienes mantienen una novela guardada desde hace meses o incluso años. “Si alguien tiene un texto y se encuentra con esta convocatoria, quizá exista una razón. Tal vez sea el momento de darle una última revisión y animarse a enviarlo”, comentó. Participar, insiste, representa una experiencia valiosa más allá del resultado final. “Aprender a revisar un manuscrito, cumplir con los requisitos formales, preparar una portada y enfrentarse por primera vez a una convocatoria forma parte del proceso de formación de cualquier joven escritor”, afirmó.

La bienal también mantiene abierta la posibilidad de recibir obras escritas en lenguas originarias, siempre que incluyan una traducción al español, una decisión que amplía el alcance de la convocatoria y abre la puerta a nuevas voces narrativas. La literatura mexicana ha encontrado históricamente sus espacios de formación en talleres independientes, universidades, editoriales y concursos especializados. Con esta convocatoria, el IPN incorpora una nueva plataforma dedicada a la narrativa universitaria y apuesta por un género que atraviesa uno de los momentos más interesantes de su historia reciente. Mientras el plazo para participar continúa abierto, cientos de manuscritos permanecen todavía en computadoras, cuadernos o carpetas digitales, esperando la oportunidad de abandonar el ámbito privado y encontrar a sus primeros lectores.

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