Cultura

Descifran el nombre de astrónomo maya que consiguió calcular el tiempo

Arqueólogos en Guatemala descifran los jeroglíficos que revelan la identidad de uno de los pioneros mayas en el cálculo de los ciclos planetarios

La civilización maya aportó grandes conocimientos a la astronomía, pero los autores de sus jeroglíficos carecían de identidad. Hoy, un equipo de arqueólogos logró descifrar el nombre del primer matemático prehispánico registrado: Sak Tahn Waax. Este erudito midió el tiempo a través de los astros, otorgando un rostro a la ciencia antigua.

El hallazgo ocurrió mientras los expertos exploraban las ruinas de Xultún, en Guatemala. Los investigadores analizaron un conjunto de 11 jeroglíficos ubicados en la estructura 10K-2, donde hallaron más de 50 microtextos matemáticos pintados y grabados en la pared de la habitación.

Franco Rossi, arqueólogo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), lideró este estudio. Tras extensas sesiones de análisis y deliberación, el equipo descubrió que las marcas representaban complejas ecuaciones sobre los movimientos planetarios de Marte y Venus.

El "Zorro de pecho blanco" y los astros

Sak Tahn Waax, traducido al español como "Zorro de pecho blanco", calculó un periodo equivalente a cinco ciclos de Venus alrededor del Sol. Partiendo de las fechas de las ecuaciones, la fórmula se dató con exactitud en el año 781 d. C.

Heather Hurst, exploradora de National Geographic, equipara a este sabio con figuras históricas como Pitágoras, Galileo Galilei o Newton. Su trabajo demuestra la precisión matemática alcanzada por los pueblos mesoamericanos antes del contacto europeo, consolidando su estatus de genio.

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La medición de los días y la agricultura maya

Para organizar sus cosechas de maíz, los antiguos pobladores crearon el Tzolkin hacia el año 1000 a. C. Este primer calendario de 260 días se dividía en 13 Uinales (el equivalente a meses) de 20 Kin (lo que es igual a lo que conocemos hoy como días), guiado por el cenit del Sol y la órbita de Venus.

Con el paso de los siglos, este sistema resultó insuficiente y adoptaron el Tun, un calendario de 365 días agrupados en 18 meses. Esta evolución, basada en equinoccios y solsticios, permitió una mejor planificación agrícola en toda la región.

Códices y el legado astronómico

Aunque los conquistadores quemaron casi todos los libros de corteza por considerarlos heréticos, cuatro códices sobrevivieron en ciudades como Madrid, París, Nueva York y Dresde. Gracias a ellos, hoy comprendemos un poco de la cosmogonía y la astronomía vinculadas con la política y la agricultura de la antigua civilización maya.

Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor.

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