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Demuestran los beneficios de la venta directa

Estas ventas son atractivas porque no se sujetan a un horario fijo y por la demanda de sus productos

WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (19/AGO/2011).- La experiencia de mujeres en un contexto urbano en Ecuador prueba que el trabajo informal y las ventas directas las benefician allí donde el sexo femenino afronta discriminación en el mercado laboral, según un estudio difundido hoy por la Universidad de Cincinnati.

El estudio lo dirigió la profesora de Sociología de la UC Erynn Masi de Casanova, quien lo presentará el domingo en la 106 Asamblea Anual de la Asociación Sociológica de Estados Unidos en Las Vegas (Nevada).

Durante generaciones, en Estados Unidos las mujeres recurrieron a la venta casa por casa cuando la fuerza laboral dominada por los hombres y sus propias carencias de educación les hacían difícil el ingreso en la fuerza laboral, señaló el artículo.

"Se las conocía como la Señora Tupperware (por la venta de recipientes plásticos para la comida) o la Señora Avon (por la venta de cosméticos), que iban casa por casa mostrando los productos más novedosos a la señora del hogar", añadió.

Esa misma estrategia abre las puertas al éxito de las mujeres en países en desarrollo, según Masi.

El trabajo de Masi incluyó entrevistas personales con 40 mujeres entre 2007 y 2008 y contactos más generales con más de un centenar de mujeres en áreas urbanas de Ecuador.

Las mujeres ecuatorianas, en general, no se quejan demasiado por la discriminación "porque el mercado laboral de todos modos está muy segregado por géneros", explicó Masi, indicando que hay áreas de empleo que se consideran propias para hombres y otras para mujeres.

"Pero sí sienten que si han pasado de los 25 años de edad, o si se les considera menos atractiva o tienen piel más oscura, estos son factores que las marginan del mercado laboral formal", añadió.

Además, las mujeres que han alcanzado un diploma universitario consideran que la obtención de empleos profesionales es más difícil una vez que tienen hijos, debido a las demandas sobre su tiempo.

"Todas las mujeres buscaban una alternativa a los empleos donde son explotadas y tienen baja remuneración como la limpieza de casas o el cuidado de niños", dijo la investigadora.

Algunas de las mujeres tenían otro empleo aparte de las ventas directas, como la gestión de un pequeño restaurante o un almacén en sus propias casas, y todas ellas eran las proveedoras principales para el hogar y la familia.

Las ventas directas, explicó la investigadora, son atractivas porque no se sujetan a un horario fijo y por la demanda de los productos como cosméticos, aún entre las familias de bajos ingresos.

"Todas quieren verse lindas, todos quieren oler bien, todas quieren tener una piel suave", señaló Masi, y además las clientes pueden pagar los productos en cuota, lo cual es ideal para compradoras que no tienen dinero para pagar todo el precio en la tienda.

"En tiempos de alto desempleo tanto en los países ricos como en los pobres y la expansión del trabajo informal como las ventas directas, las estrategias y experiencias de estas ecuatorianas ofrece un conocimiento valioso acerca de los problemas que encaran las mujeres que quieren y necesitan trabajar", añadió.

Algo que sorprendió a Masi durante su estudio en Ecuador es que los hombres "toman un papel muy activo en las ventas directas, ya sea acompañando a sus esposas o familiares, o por cuenta propia". EFE

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