Tecnología

La interconexión hará un planeta más inteligente

La inteligencia se debe infundir no sólo en los procesos, sino también en la toma de decisiones y gestión

CIUDAD DE MÉXICO.- La primera década del nuevo siglo nos ha hecho despertar al peligro y la promesa de la integración global. Las oportunidades son extraordinarias y la necesidad de acción es urgente. Y un dato aun más importante: empleados, ciudadanos y familias están preparados, entusiasmados y ansiosos por adoptar el cambio. Este momento no durará mucho. La pregunta es: ¿lo aprovecharán los líderes de todas las esferas?

Los períodos de discontinuidad son de oportunidad para aquellos que tienen coraje y visión. Tal vez ahora no sea fácil de ver, pero creo que el momento que estamos viviendo exige ganar, ya no sobreviviendo a la tormenta, sino cambiando el juego.

Tiempo de cambios


Para ello, no obstante, necesitaremos nuevas formas de liderazgo. En el mundo de hoy, muy pocos sistemas son responsabilidad de una sola entidad o de un solo tomador de decisiones.

Casi todos ellos requieren una diversidad de formas de especialización. Y la tecnología es la parte fácil. Debemos infundir inteligencia no sólo en nuestros procesos, sino también en nuestros sistemas de toma de decisiones y gestión.

Los líderes de las empresas e instituciones por doquier enfrentan la exclusiva oportunidad de transformar la manera en que funciona el mundo. Esta circunstancia se nos presenta por motivos que nadie buscó, pero debemos aprovecharla.

El derrumbe de los mercados financieros del mundo nos despertó con sobresalto a las realidades y los peligros de sistemas globales altamente complejos. De hecho, esta década nos ha presentado una serie de revelaciones discordantes. En los últimos años, se nos abrieron los ojos al cambio climático y a los problemas ambientales y geopolíticos relativos a la energía. Hemos tomado conciencia de las cadenas globales de suministro de alimentos y medicamentos. Y, por supuesto, ingresamos al nuevo siglo con un golpe a nuestro sentido de la seguridad a raíz de los ataques del 11 del septiembre del 2001.

Cada una de estas revelaciones colectivas compartió, en mi opinión, un único tema. Fueron etapas de nuestro despertar a la realidad de la integración. Se nos recuerda continuamente que ahora todos estamos conectados, económica, técnica y socialmente. Pero también empezamos a darnos cuenta de que estar conectados no es suficiente.

Inteligencia requerida

Afortunadamente, hay nuevas capacidades a la mano. Nuestro planeta no sólo se hace más pequeño y más "plano", sino también más inteligente.

No es sólo una metáfora. Me refiero a infundir inteligencia a la forma en que el mundo literalmente funciona: los sistemas y procesos que posibilitan el desarrollo, la fabricación, la compra y la venta de bienes físicos, la prestación de servicios, el movimiento de todo lo que se mueve, desde las personas y el dinero hasta el petróleo, el agua y los electrones, y que permiten que miles de personas trabajen, se gobiernen y vivan.

Pensemos en esto: hacia 2010 habrá mil millones de transistores por ser humano, y cada uno costará aproximadamente la diez millonésima parte de un centavo. La tecnología está siendo incorporada a cientos de miles de millones de objetos: automóviles, electrodomésticos, cámaras, caminos, edificios, tuberías. Muy pronto, la Internet conectará todo esto, además de 2 mil millones de personas. Detrás de escena, computadoras masivamente potentes y "nubes" de computación pueden aplicarse en forma económica a procesar, modelar, pronosticar y analizar las montañas de datos que todo esto generará, del mismo modo que cualquier carga de trabajo y tarea.

En otras palabras, las infraestructuras física y digital del planeta están convergiendo. Casi cualquier cosa o cualquier proceso puede volverse digitalmente interconectado.

Con tanta tecnología e interconexión disponible a tan bajo costo, ¿qué es lo que no mejoraría? ¿Qué servicio usted no brindaría a un cliente, ciudadano, estudiante o paciente? ¿Qué no conectaría? ¿Qué información no explotaría para obtener conocimiento?

La respuesta es: usted -o su competidor- hará todo eso. Lo hará porque puede. De hecho, todos lo haremos porque debemos. Simplemente no podremos avanzar con sistemas tan ineficientes y poco inteligentes como los que tenemos hoy. La crisis financiera actual -en la cual nuestras instituciones diseminaron el riesgo, pero no pudieron rastrearlo- es sólo la punta del iceberg.

Hacia un nuevo liderazgo

Según el Departamento de Energía de EU, por ejemplo, el 67% de toda la energía eléctrica se pierde debido a ineficiencias en la generación de energía y la gestión de la red. Las calles congestionadas en EU cuestan 78 mil millones de dólares por año considerando las 4 mil 200 millones de horas perdidas y los 2 mil 900 millones de galones de combustible desperdiciados.

Las industrias minorista y de productos de consumo pierden aproximadamente 40 mil millones de dólares por año, o 3.5% de sus ventas, debido a ineficiencias en la cadena de suministro, de acuerdo con un informe. Y nuestro "sistema" de atención de la salud no puede conectar el diagnóstico con el descubrimiento de drogas para los prestadores de salud, aseguradores y empleadores.

Éstos y otros sistemas pueden estar interconectados, pero eso no los vuelve inteligentes. La buena noticia es que ahora pueden serlo.

Consideremos el sistema de tránsito inteligente de Estocolmo, que produjo una reducción del tránsito de 22%, una disminución de las emisiones de entre 12% y 40% y un aumento de 40 mil usuarios diarios del sistema de transporte público. Muchas otras ciudades -de Londres a Brisbane- están implementando tales sistemas. Las tecnologías de yacimientos petroleros inteligentes pueden aumentar tanto el rendimiento de las bombas como la productividad del pozo, en una industria de donde actualmente sólo se extrae 20 a 30% de las reservas disponibles.

Sistemas inteligentes similares están transformando la atención de la salud, el seguimiento de los alimentos y las cadenas de suministro. Velan por la autenticidad de los productos farmacéuticos y la seguridad de los cambios de moneda.

Hay muchos ejemplos más, y no sólo del mundo de los negocios. Los países, las regiones y las ciudades están compitiendo cada vez más sobre la base de una infraestructura física y social más inteligente: transporte eficiente, aeropuertos modernos, redes de energía inteligentes y confiables, mercados transparentes y confiables, calidad de vida.

Pero la tarea que tenemos por delante es impresionante. Con la trayectoria y la velocidad actuales, la modernización de los sistemas urbanos de agua, electricidad y transporte por sí sola requeriría 41 mil millones de dólares durante los próximos 25 años, informa un estudio. Dadas las trayectorias de desarrollo que hoy impulsan el planeta, vamos a tener que correr mucho más rápido (y con mucha más inteligencia) sólo para mantener el ritmo, especialmente a medida que buscamos identificar y dirigir nuestras inversiones a las próximas fuentes de crecimiento económico que ayudarán a grandes porciones de la economía global a salir fuera de la recesión.

Los líderes de la era que se viene serán quienes enfrenten nuestros nuevos desafíos colaborando de nuevas maneras, y saliendo de las tradicionales zonas de confort. Necesitamos un liderazgo que se nutra de una diversidad de sistemas, en vista de la naturaleza integrada de nuestro trabajo y nuestro mundo.

*El autor es presidente de IBM

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