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Imágenes microscópicas exploran belleza del cuerpo humano

El médico y fotógrafo Norman Barker descubre la estética de la ciencia médica

CIUDAD DE MÉXICO (25/JUL/2013).- Quien dijera que una enfermedad puede ser bella, probablemente sería juzgado con una gran variedad de calificativos entre los que figuraría el morbo. Sin embargo, lo cierto es que las imágenes microscópicas permiten que el ojo aprecie desde un ángulo estético diferente lo que se esconde en el cuerpo humano. Para muestra de ello, el trabajo de un médico y un artista que tuvieron la visión de mostrarle al mundo los padecimientos de un modo diferente.

Norman Barker era un recién ingresado al Maryland Institute College of Art cuando le asignaron la tarea de fotografiar un riñón. El órgano en cuestión, extraído durante una autopsia, estaba lleno de quistes, una señal de enfermedad poliquística renal.

“El especialista me pidió que me asegurara de que se viera ‘hermoso’ ya que (la fotografía) iba a ser usada para publicarse en un pretigioso diario médico”, escribe Barker en su reciente libro, “Hidden Beauty: Exploring the Aesthetics of Medical Science” (Belleza oculta: Explorando la estética de la ciencia médica).

“Puedo recordar diciéndome a mí mismo; este doctor está loco, ¿cómo voy a hacer que este espécimen rojo y enfermo se vea hermoso?”, agrega el fotógrafo, de acuerdo con The Smithsonian Magazine.

Sin embargo, después de 30 años, el fotógrafo médico y profesor asociado de patología y arte en la Escuela de Medicina de la Universidad John Hopkins puede explicar de manera detallada cuáles enfermedades humanas debilitantes pueden ser bastante fotogénicas bajo el microscopio, sobre todo cuando los profesionales las estudian añadiéndoles manchas de color que realzan diferentes formas y patrones, llegando incluso a dar la impresión de que se trataran de paisajes aéreos o pinturas abstractas.

“La belleza puede ser vista en el delicado entramado de las células dentro del cerebro humano normal con reminiscencias a una obra maestra de Jackson Pollock, los cromosomas de colores vibrantes generados por cariotipo espectral que le recordaban a uno de nuestros compañeros el juego infantil LITE-BRITE o la multitud de colores y texturas formadas por hongos en un laboratorio de microbiología”, dice Christine Iacobuzio-Donahue, patóloga que diagnostica enfermedades gastrointestinales en el Hospital John Hopkins.

Barker y Iacobuzio-Donahue comparten el interés en cómo la fotografía médica puede tomar tejido enfermo y hacer de él otro mundo, abstracto, vibrante y estimulante. Juntos recolectaron alrededor de 100 imágenes de las enfermedades humanas y otras dolencias con la colaboración de más de 60 profesionales de las ciencias médicas.

De esta manera, en la colección aparecen retratadas desde el virus de la Hepatitis B, hasta el pulmón de una persona fumadora, pasando por un hígado graso e incluso el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Todos vistos desde una aproximación que podría resultar intimidante y, sin embargo, está cargada de una gran belleza que de otra manera pasaría desapercibida para el ojo humano normal.

Las fotografías, finalmente, fueron vertidas en este libro y una exposición paralela en donde se revelan intrincados y coloridos patrones de una belleza sin igual. No obstante, en cada imagen también hay una tensión que se mantiene latente. El momento desagradable, por supuesto, es cuando los espectadores se dan cuenta de que el tema de la imagen encantadora que se encuentra frente a ellos es algo que puede causar mucho dolor y angustia.

Sinembargo.mx

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