Suplementos
Vocación por el arte
Recorrer el mundo se ha convertido en parte fundamental de su hacer
Cuando Luis García Jasso habla de arte, de su vida, sus manos trazan imágenes invisibles que invitan a imaginar formas, pinceladas, paisajes lejanos como islas de Belice o detalles de cuadros abstractos. “He vivido como he querido”, afirma satisfecho el director de la galería Vértice, una de las más importantes de la ciudad y que cuenta con un ecléctico catálogo con obra de artistas canadienses, europeos y latinoamericanos como Sergio Garval, Oscar Zamarripa, David Sorensen, Daniel Kent, Ismael Vargas e Irán Lomelí, así como de consagrados como Rafael Coronel, Fernando de Szyszlo, Juan Soriano, Vicente Rojo, Rufino Tamayo, José Luis Cuevas, Manuel Felguérez, Tápies. Un espacio que se fundó desde 1985 —pero cuya estructura actual se remonta a 1991— con el objetivo de difundir, promocionar y comercializar obra plástica de artistas latinoamericanos contemporáneos.
“Es una vocación, ser galerista es vocación”, puntualiza García Jasso, quien se decidió por esta profesión luego de su estancia en Belice como agregado cultural, y mucho después de su labor por 14 años como psicólogo clínico y fundador de la Escuela de Desarrollo Infantil (actual Centro de Desarrollo Humano), instituto dedicado a la educación de niños con problemas de aprendizaje y a la formación de maestros, psicólogos y padres de familia. “Los años más felices de mi vida los pasé ahí. Era realmente paradisiaco y me permitió conocer el Sureste”, recuerda de su estancia como agregado cultural en Belice, país que lo atrapó por la amabilidad de su gente, sus paisajes exuberantes, y porque tuvo la oportunidad de realizar una serie de actividades de promoción cultural como exposiciones de pintura, conciertos y lecturas de poesía. “Teníamos carta abierta con el gobierno beliciano”.
Luis García Jasso nació en Guadalajara, pero vivió parte de su infancia en la Ciudad de México, donde asistió por un tiempo a la Academia de San Carlos para estudiar artes plásticas. “Tenía la necesidad de pintar, pero no se me daba”, recuerda de aquella época, en la que ya era un concienzudo observador de los procesos creativos de sus compañeros de aula. Estudió psicología en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), y posgrados en Nashville, Estados Unidos, y en Moscú, donde se enfocó en el estudio del retraso mental infantil. Fundó la Escuela de Desarrollo Infantil y trabajó en la Secretaría de Educación antes de emprender su aventura hacia Belice. De regreso a Guadalajara, decidió vender su colección de arte privada por motivos económicos, “no tenía un quinto, empecé a vender mis piezas. Luego decidí hacerlo de manera profesional”.
Su labor como galerista lo ha llevado a organizar una serie de exposiciones en varios estados del país y a colaborar con diversos museos y galerías de México. “Me ha permitido conocer muchas partes de la República Mexicana, he conseguido obra de muchos artistas nacionales, se nos han abierto las puertas con muchos museos. El éxito está en la confianza y en la reciprocidad. Los artistas me dejan su obra, colaboro con otras galerías. Si generas confianza, si tú das, vas a recibir”.
Asiduo asistente de las ferias de arte, García Jasso busca en un artista dos cosas primordiales: oficio y creatividad. “Hay una tercera, una propuesta nueva. Cuando encuentro las tres ya estoy del otro lado. El artista, cuando lo hace pone parte de su alma, y no es simple y sencillamente la necesidad de trascender, ganar dinero, ganar reconocimiento. El artista tiene que pintar para sí mismo, porque si pinta para complacer, deja de ser artista y se convierte en un mercenario del arte”, explica.
Se declara fan de Salvador Dalí, de quien tiene 83 grabados sobre madera blanda de una serie de ilustraciones que pertenecen a la Divina Comedia, colección que ha sido expuesta en ciudades como Veracruz, Tijuana, Toluca, Guanajuato y Tampico. “De los artistas vivos, considero como los más importantes a Ismael Vargas, Javier Arévalo, Jorge Martínez, Sergio Garval, Luis Valsoto y Pepe Parra. De los muertos hay muchos: Gabriel Flores, José Clemente Orozco, Ricardo Martínez, Raúl Anguiano, los cuadros de Remedios Varo son muy detallados, y el Dr. Atl me encanta, sus volcanes, su paisajes son espontáneos”, opina este amante del arte, que gusta de compartir su visión de lo artístico y contar interesantes anécdotas de su labor como galerista, en una época en la que las galerías no se escapan de la crisis económica, y tienen que hacer frente a la caída del mercado y a las falsificaciones de piezas de arte. “El éxito de las grandes ventas en este momento es la mercadotecnia. Y entre los problemas a los que se enfrentan las galerías, la falsificación está a la orden del día. Le dieron a Sotheby's y a Christie's, a ellos que tienen grandes expertos, ahora a nosotros pobres mortales. Ante la duda del origen de una pieza prefiero equivocarme diciendo que no es, a equivocarme diciendo que sí y que me vengan a reclamar”.
Y en estos tiempos de incertidumbre y crisis económica, en los que el arte no es un artículo de primera necesidad, don Luis García Jasso reflexiona: “Creo que el arte tiene en su expresión, en su realización elementos que van más allá de los sentidos, que en su armonía o desarmonía tiene elementos que van más allá de la calidad pictórica. Es la expresión de un ser que vuelca su imaginación, su habilidad y algo que los une que es una parte espiritual”.
FRASE
“El arte es una apreciación subjetiva de la transformación de la realidad del artista, y que por supuesto, cada quien lo puede valorar”.
Por: Karla Bañuelos Sáenz
Fotos: Alonso Camacho
“Es una vocación, ser galerista es vocación”, puntualiza García Jasso, quien se decidió por esta profesión luego de su estancia en Belice como agregado cultural, y mucho después de su labor por 14 años como psicólogo clínico y fundador de la Escuela de Desarrollo Infantil (actual Centro de Desarrollo Humano), instituto dedicado a la educación de niños con problemas de aprendizaje y a la formación de maestros, psicólogos y padres de familia. “Los años más felices de mi vida los pasé ahí. Era realmente paradisiaco y me permitió conocer el Sureste”, recuerda de su estancia como agregado cultural en Belice, país que lo atrapó por la amabilidad de su gente, sus paisajes exuberantes, y porque tuvo la oportunidad de realizar una serie de actividades de promoción cultural como exposiciones de pintura, conciertos y lecturas de poesía. “Teníamos carta abierta con el gobierno beliciano”.
Luis García Jasso nació en Guadalajara, pero vivió parte de su infancia en la Ciudad de México, donde asistió por un tiempo a la Academia de San Carlos para estudiar artes plásticas. “Tenía la necesidad de pintar, pero no se me daba”, recuerda de aquella época, en la que ya era un concienzudo observador de los procesos creativos de sus compañeros de aula. Estudió psicología en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), y posgrados en Nashville, Estados Unidos, y en Moscú, donde se enfocó en el estudio del retraso mental infantil. Fundó la Escuela de Desarrollo Infantil y trabajó en la Secretaría de Educación antes de emprender su aventura hacia Belice. De regreso a Guadalajara, decidió vender su colección de arte privada por motivos económicos, “no tenía un quinto, empecé a vender mis piezas. Luego decidí hacerlo de manera profesional”.
Su labor como galerista lo ha llevado a organizar una serie de exposiciones en varios estados del país y a colaborar con diversos museos y galerías de México. “Me ha permitido conocer muchas partes de la República Mexicana, he conseguido obra de muchos artistas nacionales, se nos han abierto las puertas con muchos museos. El éxito está en la confianza y en la reciprocidad. Los artistas me dejan su obra, colaboro con otras galerías. Si generas confianza, si tú das, vas a recibir”.
Asiduo asistente de las ferias de arte, García Jasso busca en un artista dos cosas primordiales: oficio y creatividad. “Hay una tercera, una propuesta nueva. Cuando encuentro las tres ya estoy del otro lado. El artista, cuando lo hace pone parte de su alma, y no es simple y sencillamente la necesidad de trascender, ganar dinero, ganar reconocimiento. El artista tiene que pintar para sí mismo, porque si pinta para complacer, deja de ser artista y se convierte en un mercenario del arte”, explica.
Se declara fan de Salvador Dalí, de quien tiene 83 grabados sobre madera blanda de una serie de ilustraciones que pertenecen a la Divina Comedia, colección que ha sido expuesta en ciudades como Veracruz, Tijuana, Toluca, Guanajuato y Tampico. “De los artistas vivos, considero como los más importantes a Ismael Vargas, Javier Arévalo, Jorge Martínez, Sergio Garval, Luis Valsoto y Pepe Parra. De los muertos hay muchos: Gabriel Flores, José Clemente Orozco, Ricardo Martínez, Raúl Anguiano, los cuadros de Remedios Varo son muy detallados, y el Dr. Atl me encanta, sus volcanes, su paisajes son espontáneos”, opina este amante del arte, que gusta de compartir su visión de lo artístico y contar interesantes anécdotas de su labor como galerista, en una época en la que las galerías no se escapan de la crisis económica, y tienen que hacer frente a la caída del mercado y a las falsificaciones de piezas de arte. “El éxito de las grandes ventas en este momento es la mercadotecnia. Y entre los problemas a los que se enfrentan las galerías, la falsificación está a la orden del día. Le dieron a Sotheby's y a Christie's, a ellos que tienen grandes expertos, ahora a nosotros pobres mortales. Ante la duda del origen de una pieza prefiero equivocarme diciendo que no es, a equivocarme diciendo que sí y que me vengan a reclamar”.
Y en estos tiempos de incertidumbre y crisis económica, en los que el arte no es un artículo de primera necesidad, don Luis García Jasso reflexiona: “Creo que el arte tiene en su expresión, en su realización elementos que van más allá de los sentidos, que en su armonía o desarmonía tiene elementos que van más allá de la calidad pictórica. Es la expresión de un ser que vuelca su imaginación, su habilidad y algo que los une que es una parte espiritual”.
FRASE
“El arte es una apreciación subjetiva de la transformación de la realidad del artista, y que por supuesto, cada quien lo puede valorar”.
Por: Karla Bañuelos Sáenz
Fotos: Alonso Camacho