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Una marca muy especial
Por años, los lunares han sido concebidos como distintivo sensual, sin embargo existen riesgos ante el extraño comportamiento de algunos
GUADALAJARA, JALISCO (18/FEB/2011).- Existen rasgos particulares que distinguen a cada persona, ya sea en el color de su iris, el grosor de los labios, el tono de la piel y el perfil de la nariz; sin embargo, también hay señas especiales que jamás se podrán igualar en su totalidad, como los lunares -aunque se aplique una cirugía o tatuaje- ya que las propiedades que éstos poseen van más allá que un aspecto de pigmentación.
Mucho se asocia a los lunares con una cultura sensual, ya que al estar ubicado en determinadas partes del cuerpo proporcionan una imagen de mayor estética y belleza, principalmente si está situado cerca de los labios; pero ojo, en algunas ocasiones los lunares pueden pasar de ser un elemento atractivo a un punto de riesgo mortal para la salud.
El dermatólogo Francisco Villarruel asegura que a lo largo de toda la vida, los “nevos” (término médico de los lunares) aparecen de forma inesperada, pues no existe ningún síntoma o señal de que éstos saldrán. Su apariencia varía en cada individuo, pueden ser grandes como manchas desparramadas de distintos tonos, otros planos y circulares y algunos más elevados en coloración muy oscura o rojiza.
Cual sea su formación es de vital importancia asistir con un especialista para que sean analizados, uno por uno, y si es necesario iniciar un expediente médico para registrar la evolución que éstos tienen. A simple vista parecen inofensivos, pero cuando su comportamiento es “extraño” es momento de preguntar ¿qué sucede?
Los nevos corresponden a una alteración congénita característica a la pigmentación de la piel, generalmente de color marrón o azulado. Aquí el factor que determina su coloración es la melanina, que genera la intensidad de pigmentación en ciertas células.
Por lo general, los lunares siguen un patrón de vida, con el tiempo su tamaño cambia, pueden nacer vellos, sobre elevarse de la piel y en la mayoría de los casos el color desaparece gradualmente.
Castillo Villarruel aclara algunos mitos existentes en relación a los lunares, el primero y más común es sobre su evolución a cáncer de piel.
“Hay lunares que pueden estar en zonas pigmentadas y abajo tener otro componente como un neurofibroma (lesión benigna de origen desconocido que puede ocurrir en el nervio periférico, tejidos blandos, piel o hueso) que en la parte superficial parece un lunar, ante esto se necesita de un ojo entrenado para identificarlos, porque muchos pueden detectarse desde una etapa temprana cuando es maligno”.
Aunque claro, “es importante aclarar que para detonar el desarrollo de cáncer existen factores que aumentan el riesgo en los lunares, para que éstos sean los causantes, como la exposición al Sol”, comenta el especialista, pues si desde temprana edad la persona pasa demasiado tiempo bajo los rayos ultravioleta, la piel inicia un cambio en sus defensas dérmicas, sobre todo si el sistema inmunológico se encuentra débil.
Otro aspecto que causa más duda entre los pacientes, es la aparición de “nevos” de color rojo, en su mayoría elevados. Castillo Villarruel explica que son vasos sanguíneos en forma de pequeños globos. Los expertos lo llaman “angiomas rubíes”, por el tono brillante que adquieren, sin embargo, asegura que contrario a lo que se piensa, estos angiomas son inofensivos.
Zona y dimensión
Si un lunar tiene que ser extirpado es cuando existe un factor de crecimiento progresivo, lo que significa que las células pigmentadas están en plena reproducción.
“Es un tipo de nevo plano que se encuentran en los pies, en los espacios interdigitales (dedos) que pueden llegar a tener una actividad de unión, lo que quiere decir que son células médicas que están entre la dermis y la epidermis, pero que tienen factor de crecimiento, esos lunares deben ser extirpados por prevención”.
No hay que confundir
Las pecas son otro aspecto que llega a confundirse con los lunares cuando éstas no se distinguen facilmente. En comparación con los nevos, las pecas aparecen generalmente en las personas de piel clara, su tiempo de vida es menor, pues su pigmentación se desvanece más rápido. El doctor especifica que la aparición de las pecas está muy relacionada a la exposición solar y a la herencia genética. Las características de las pecas son básicas, su tonalidad es un marrón claro y por lo general se encuentran distribuidas en el rostro, la espalda y los brazos.
No es motivo de alarma la generación de éstas, pero sí es de suma importancia no exponerse demasiado al Sol y usar protectores para evitar cáncer de piel.
CONTACTO
Dr. Francisco Castillo Villarruel
SkinPiel
Rubén Darío 1298
Colonia Providencia
Tel. 3640-1314
Mucho se asocia a los lunares con una cultura sensual, ya que al estar ubicado en determinadas partes del cuerpo proporcionan una imagen de mayor estética y belleza, principalmente si está situado cerca de los labios; pero ojo, en algunas ocasiones los lunares pueden pasar de ser un elemento atractivo a un punto de riesgo mortal para la salud.
El dermatólogo Francisco Villarruel asegura que a lo largo de toda la vida, los “nevos” (término médico de los lunares) aparecen de forma inesperada, pues no existe ningún síntoma o señal de que éstos saldrán. Su apariencia varía en cada individuo, pueden ser grandes como manchas desparramadas de distintos tonos, otros planos y circulares y algunos más elevados en coloración muy oscura o rojiza.
Cual sea su formación es de vital importancia asistir con un especialista para que sean analizados, uno por uno, y si es necesario iniciar un expediente médico para registrar la evolución que éstos tienen. A simple vista parecen inofensivos, pero cuando su comportamiento es “extraño” es momento de preguntar ¿qué sucede?
Los nevos corresponden a una alteración congénita característica a la pigmentación de la piel, generalmente de color marrón o azulado. Aquí el factor que determina su coloración es la melanina, que genera la intensidad de pigmentación en ciertas células.
Por lo general, los lunares siguen un patrón de vida, con el tiempo su tamaño cambia, pueden nacer vellos, sobre elevarse de la piel y en la mayoría de los casos el color desaparece gradualmente.
Castillo Villarruel aclara algunos mitos existentes en relación a los lunares, el primero y más común es sobre su evolución a cáncer de piel.
“Hay lunares que pueden estar en zonas pigmentadas y abajo tener otro componente como un neurofibroma (lesión benigna de origen desconocido que puede ocurrir en el nervio periférico, tejidos blandos, piel o hueso) que en la parte superficial parece un lunar, ante esto se necesita de un ojo entrenado para identificarlos, porque muchos pueden detectarse desde una etapa temprana cuando es maligno”.
Aunque claro, “es importante aclarar que para detonar el desarrollo de cáncer existen factores que aumentan el riesgo en los lunares, para que éstos sean los causantes, como la exposición al Sol”, comenta el especialista, pues si desde temprana edad la persona pasa demasiado tiempo bajo los rayos ultravioleta, la piel inicia un cambio en sus defensas dérmicas, sobre todo si el sistema inmunológico se encuentra débil.
Otro aspecto que causa más duda entre los pacientes, es la aparición de “nevos” de color rojo, en su mayoría elevados. Castillo Villarruel explica que son vasos sanguíneos en forma de pequeños globos. Los expertos lo llaman “angiomas rubíes”, por el tono brillante que adquieren, sin embargo, asegura que contrario a lo que se piensa, estos angiomas son inofensivos.
Zona y dimensión
Si un lunar tiene que ser extirpado es cuando existe un factor de crecimiento progresivo, lo que significa que las células pigmentadas están en plena reproducción.
“Es un tipo de nevo plano que se encuentran en los pies, en los espacios interdigitales (dedos) que pueden llegar a tener una actividad de unión, lo que quiere decir que son células médicas que están entre la dermis y la epidermis, pero que tienen factor de crecimiento, esos lunares deben ser extirpados por prevención”.
No hay que confundir
Las pecas son otro aspecto que llega a confundirse con los lunares cuando éstas no se distinguen facilmente. En comparación con los nevos, las pecas aparecen generalmente en las personas de piel clara, su tiempo de vida es menor, pues su pigmentación se desvanece más rápido. El doctor especifica que la aparición de las pecas está muy relacionada a la exposición solar y a la herencia genética. Las características de las pecas son básicas, su tonalidad es un marrón claro y por lo general se encuentran distribuidas en el rostro, la espalda y los brazos.
No es motivo de alarma la generación de éstas, pero sí es de suma importancia no exponerse demasiado al Sol y usar protectores para evitar cáncer de piel.
CONTACTO
Dr. Francisco Castillo Villarruel
SkinPiel
Rubén Darío 1298
Colonia Providencia
Tel. 3640-1314