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Una fotografía y mil dudas

Desde niña, Alicia Ortiz es capaz de percibir la energía de otros; hoy comparte esa habilidad

GUADALAJARA, JALISCO (29/OCT/2011).- Alicia Ortiz toma la fotografía tendida sobre su escritorio: ahí aparece una mujer de tez morena con los dedos sobre la boca, el cabello castaño llevado de lado, mirando fijamente hacia el frente.

La imagen es borrosa, pero eso no impide que Alicia vea su alma, su historia: presente y pasada. Lo que muchos consideran un don, para ella es una habilidad que logró desarrollar al paso de los años; visualizar las energías de otros a través de fotografías.

Sus dedos recorren cada centímetro del papel y dice, tras realizar algunas respiraciones profundas: “Para empezar, es una mujer muy insegura. Maneja muchas inestabilidades, es sumamente nerviosa. Se esconde, habla y las cosas las dice por debajo del agua, no es directa, no es franca”, Alicia hace un movimiento con sus manos, pareciera que limpiara el papel donde se muestra a esta mujer, está pidiendo permiso para entrar a su ser, “para ver más allá”.

Desde niña, Alicia Ortiz percibe energías, sentimientos y desmenuza las historias de vida, hasta donde se le permite. Ella no considera que su capacidad para ver más allá sea un don.

“Todos tenemos dones y los podemos desarrollar. Yo lo empecé a sentir, porque veía fotos o tocaba cosas personales (…) me crié con monjas, tocaba sus manos y sentía información , me bloqueaba, me desmayaba”, recuerda esta mujer que lejos de sentirse como una guía espiritual se considera “un ser humano que posiblemente te pueda dar un consejo o una observación, pero hasta ahí”.

Las personas se acercan a ella buscando respuestas a dudas específicas. Inquietudes son liberadas a través de las palabras sutiles de Alicia. Ella es homeópata de formación y en su andar por ayudar a la gente se ha instruido y cultivado en la psicología y el análisis clínico.

Para conocer y controlar sus habilidades, Alicia acudió con un monje budista, quien la animó a no tener miedo, a hacer una conexión con la gente que busca un aliento cargado de esperanza. Se sensibilizó, aprendió a pedir permiso al ser que exploraría para establecer un puente energético de su corazón al corazón de la persona, así como a su pensamiento e intuición.

¿Qué quieres saber?


Por lo general, las personas acuden con Alicia para interpretar situaciones del presente y del pasado, y quizá, aterrizar lo que en un futuro próximo o lejano puede pasar. Alicia no es vidente ni adivina lo que pasará. Es feliz en su condición, ha aprendido a separar las cosas, sus habilidades de su familia y entorno.

Alicia continúa con la fotografía de esa mujer, de la cual no conoce nada. Nadie le ha platicado quién es, de dónde viene y está actualmente. Su nombre lo ignora por completo. La persona que le entregó la imagen sólo sabe algunas cuestiones de esa chica por medio de amigos, entre sí no hay relación de amistad alguna. Alicia sigue tocando la imagen y acierta al decir que esta mujer en cuestión padece de quistes en el ovario, en el derecho para ser precisos, y el daño que ha recibido y que ella misma ha provocado sus seres cercanos.

Alicia optó por ayudar a la personas tras una situación difícil en su vida, durante un año dejó de caminar debido a una cirugía de columna. Al estar sumergida en la depresión, en las flores de bach encontró el alivio y la motivación para seguir adelante y hacer de sus habilidades una esperanza para los demás.

El diálogo previo

Pudiera pensarse que Alicia lucra con su condición, pero no es así. Aunque esto represente un ingreso económico, en ocasiones –cuando su intuición lo dicta– ella se niega a dar consultas, pues logra percibir la energía negativa con sólo escuchar la voz de la persona que la busca para despejar dudas.

“Llega un momento en que sí capto la energía mala, sobre todo cuando la persona trae cargando penas o una intención dolosa (hacia lo que quiere saber), lo primero que siento es un dolor en la boca del estómago y me nublo, no veo más allá, a menos que sea necesario para poder ayudar a la persona y ésta tome conciencia”, explica y agrega: “Yo no puedo aconsejarle, yo doy opciones. Desde el momento en que me hablan por teléfono yo sé qué intenciones tiene la persona, entiendo su esencia y sé cómo prepararme y protegerme ante ella, siento que la agresión viene directa. La persona no viene a pedir ayuda, viene a ver qué saca de ventaja y saber cómo dañar a más gente, utilizando la información o el consejo que yo le doy”.

“La curiosidad mató al gato”


Ir con Alicia es como retroceder -por momentos- en el tiempo. Ella logra saber si la persona a la que ve fue es un alma vieja, las afectaciones físicas que la aquejan en ese momento, así como su aura y las emociones que despide silenciosamente, con el simple hecho de analizar los movimientos y posturas de su cliente.

Para protegerse de las energías negativas, respira profundamente por tres ocasiones. “Trato de imaginar que estoy dentro de un halo de luz blanca, o voy a tomar agua, o me salgo del lugar por algunos segundos para romper ese enlace negativo.

Alicia detalla que para acudir con personas como ellas, o con habilidades similares, sólo hay que ir por dudas específicas y no por simple curiosidad. “Lo que va a pasar es que hay personas que son muy sugestivas y aprehensivas, si tú estás convencido de que no necesitas la asesoría, el consejo o el punto de vista de terceras personas, no lo hagas, porque eso te puede llevar a abrir puertas que no necesitas abrir y te pueden hacer daño. Esto tiene una resonancia con tus seres queridos. Hay que estar muy conscientes de dónde quieres estar, con quiénes ir y qué es lo que quieres saber”.

Sin medias tintas


Alicia conoce de energías –positivas y negativas– de los ángeles, el aura, los colores, las flores de bach, el reiki, el cardiomagnetismo, la hipnosis clínica y los sueños.

“Prefiero la honestidad ante la falsedad, mil veces”, comenta Alicia al explicar que en ocasiones se siente limitada y con el derecho de omitir información a la persona que la busca, pues “siento bloqueos que no me dejan entrar por parte de la persona que trato de ver, ya sea por ella o por sus allegados, puede ser por protección, por esconder secretos familiares. Yo no me meto más allá de donde no me dejan”.

Independientemente de las habilidades que Alicia posee, uno encuentra en ella una persona para platicar y desahogarse. Ella asegura que cada individuo cuenta con un guía: “En todas las religiones se manejan a los ángeles que se manifiestan como seres de luz, pero ellos vienen acompañándote para tu trascender en la vida. Son nuestros guías y acompañantes en nuestro caminar por el mundo”.

Alicia realiza las consultas en su casa y sabe que hay que remover y expulsar aquellas energías que se quedan flotando: “Lo que llega aquí, se va, y no se estanca. Y si el lugar se siente bloqueado hay que mover los muebles, hay que pintar para que se quiten las energías negativas”.

Ella aboga por el agua, pues este líquido es “un vínculo para absorber todas las energías negativas de las personas. En el momento que sientas que alguien te está molestando y te baja tu energía, piensa que eres un espejo donde esa persona se refleja, se sentirá tan incómoda que se va y salen de tu espacio, nadie nos quita la energía si no queremos”.

Recomienda algunos consejos prácticos para despejar a la “mala vibra”, como pudiera ser el cubrirse el estómago, “hay que cerrar todos tus canales de energía, los embates negativos de otras personas nos llegan al estómago, después se van a corazón. El ombligo es nuestro centro de poder, la puerta de la vida”.

La opción de portar un listón rojo a la cintura, también ayuda a alejar la presión negativa y a protegerse de las envidias y enojos. O el colocar un vaso de vidrio con agua –nunca de plástico–, así como tener un bambú o alguna planta que oxigene el ambiente y absorba “a las malas energías”.

En lo que respecta a los colores, Alicia los vincula con el aura que es centro de energía. “Ésta te protege de que te dañen física o psicológicamente, aquí se ven las fracturas emocionales y/o físicas que trae la persona (…) el color lo expandes o lo minimizas como quieras dependiendo de tus estados de ánimo”.

Alicia logra percibir el aura mediante las fotos, dejando de lado los posibles efectos causados por la misma cámara. Está por terminar la sesión, y antes de decir “¿Qué más quieres saber?”, Alicia recomienda que la fotografía que se le entrega para su análisis se rompa y tire a la basura para “para romper con la energía negativa que se pudo haber escapado”.

PARA SABER
Significado de colores

* Negro: neutraliza las energías.

* Blanco: pureza y estado neutral.

* Gris: enfermedad.

* Morado: trasmutación.

* Verde: salud, alegría y vitalidad.

* Rojo: vida o enojo.

* Café: indiferencia.

* Beige: equilibrio en los ánimos.

* Rosa: amor incondicional.

* Naranja: creatividad y sensualidad.

* Amarillo: transmisión de luz, recepción de conocimiento.

¿Dónde contactar a Alicia Ortiz?
Teléfono del consultorio: 3629-2280.

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