Suplementos

Una caminata sobre las aguas

Las palabras de Jesús eran sencillas y amables con los desvalidos y los necesitados, y mostró poco interés en ser reconocido por los líderes religiosos

   Jesucristo se caracterizó por mostrar una extraordinaria modestia a lo largo de toda su vida: nació en medio de las circunstancias más humildes posibles; vivió siempre con la sencillez de un carpintero; nunca hizo ostentación de su popularidad, incluso en sus momentos más notables; fue ajusticiado entre malhechores y fue sepultado en una tumba prestada.
    Incluso cuando inició su ministerio y realizaba milagros extraordinarios, a menudo ordenaba a la gente que no divulgaran que Él los había sanado. Sus palabras eran sencillas y amables con los desvalidos y los necesitados, y mostró poco interés en ser reconocido por los líderes religiosos y los ricos de su tiempo. No se dejaba impresionar por las credenciales de los fariseos, o por la ostentación de los acaudalados; a todos los trataba de la manera más conveniente, ya que conocía el corazón de los hombres.
    Prácticamente todos los milagros que realizó estaban relacionados con la necesidad de los hombres. Generalmente sanaba enfermedades como lepra, ceguera, invalidez, sordera, y también resucitaba muertos; también llegó a multiplicar comida para alimentar a miles, y hasta convirtió el agua en vino para resolver un problema doméstico. Echaba fuera a los demonios, pero no permitía que los mismos revelaran su identidad como Hijo de Dios. Por eso llama tanto la atención que Jesús haya hecho un milagro por demás espectacular, pero en el que aparentemente no hubo un beneficiario directo: caminó sobre las aguas del mar de Galilea.
     ¿Por qué Jesús decidió caminar sobre las aguas? Cuando consideramos el relato del evangelista Mateo, podemos entender las circunstancias que se estaban desarrollando: todos ellos habían tenido unos días muy ajetreados, incluso ese mismo día habían alimentado a miles de personas, y para el final del día todos se encontraban rendidos de cansancio. Es entonces cuando Jesús mostró su corazón pastoral, enviándolos a la otra orilla para que descansaran, mientras el Señor se encargaba de despedir a toda la gente que había venido.
     Sin embargo, aunque el hecho de adelantarse en la barca era una buena idea, las condiciones ambientales cambiaron repentinamente, lo que produjo que la travesía se hiciera extremadamente pesada, ya que el viento les era contrario. Otro de los evangelistas complementa el relato diciendo que los discípulos habían remado por horas, y no lograban llegar a la otra orilla. Mientras tanto, Jesús había quedado en tierra orando a su Padre celestial, y luego de algunas horas vio a sus discípulos muy fatigados, sin poder avanzar en su travesía.
     Fue entonces cuando el Señor decidió realizar el milagro de caminar sobre el agua, con el propósito de llegar pronto a ellos para ayudarles en su travesía, y mostrarles su poder aún sobre los elementos naturales. Esta es la razón de que Jesús hiciera un milagro semejante ¿Por qué no ordenó simplemente que los vientos se calmaran y la barca pudiera avanzar? Porque entonces quedaría la duda si el milagro había sido hecho por Jesús, o simplemente se había tratado de una coincidencia.
     Este es un ejemplo extraordinario del amor y cuidado que Jesús tiene por sus discípulos, de donde podemos recibir no sólo la enseñanza, sino la confianza de que su mano segura y su poder siempre nos acompañarán.

Angel Flores Rivero          
 “mailto:iglefamiliar@hotmail.com”
 

Temas

Sigue navegando