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Un respiro en la ciudad
Algunos arquitectos tapatíos advierten que el valor estético de los árboles está devaluado y se desconoce la importancia de su existencia
GUADAJARA, JALISCO (11/SEP/2010).- No es ley, pero parece que el interés por ciertas cosas, o incluso personas, llega solamente con una celebración. Así les pasa a los árboles, elementos indispensables para la vida (al producir oxígeno y reducir el dióxido de carbono), que suelen ser menospreciados en las ciudades, salvo cuando hace mucho calor y entonces se convierten en cobijo de los necesitados de frescura.
El Día del Árbol, que se celebra en México el segundo jueves del mes de julio, fue un día de festejo para estos longevos vecinos -en algunos casos-. Ese día en Guadalajara, distintas acciones se tomaron en favor de los árboles e incluso se plantaron diversas especies, en un afán porque esta ciudad alcance el número de éstos que se requiere por pesona (es decir, 50 por cada individuo en el mundo, para garantizar la calidad de vida y combatir los efectos del calentamiento global).
Sin embargo, el arquitecto Juan Palomar, columnista de EL INFORMADOR, considera que en la actualidad las plantas leñosas no son valoradas por su aporte al medio ambiente.
“El mayor enemigo del árbol es la tontería, porque no se hace conciencia del valor intrínseco que tiene un árbol, hay estudios en universidades gringas que señalan que llegan a tener un costo de 18 mil dólares. Pero el servicio ambiental que dan los árboles son inapreciables por querer construir centros comerciales, hacer estacionamientos donde no hay; la Comisión Federal de Electricidad ya debería dejar de podar o tirar árboles para colocar sus postes de luz”, advierte el ex director de Planeación Urbana de Zapopan y catedrático del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).
Más cantidad, menos calidad
Paradójicamente a los crecientes proyectos en los que se construyen nodos viales, centros comerciales e inmensos cotos residenciales, el arquitecto Fernando González Gortázar afirma que en la actualidad hay más vegetación que en el pasado, pero aclara que “cantidad no es calidad”.
“Puedo asegurar que -ni siquiera en la época en que era ciudad española- nunca antes Guadalajara había tenido tantos árboles como ahora, pese a lo cual son insuficientes porque muchos son deficientes. Debería hacerse un plan regulador en el cual se tomaran en cuenta la amplitud de las banquetas, edificios, instalaciones de líneas telefónicas, dimensión de las especies arbóreas y sus fechas de florecimiento. Si esto se hiciera, la imagen urbana sería hermosa, la floración de las especies se iría sucediendo a lo largo del año, viviríamos en un vergel”.
Agrega que hay árboles que son ejemplos de lo magnífica que debería ser la forestación de Guadalajara y de acciones tomadas por gente sensible, lo que debería impactar de manera directa en las acciones de algunos funcionarios.
Los invitados más deseables de la ciudad
Para el arquitecto Alfredo Hidalgo Rasmussen el principal enemigo de los árboles es la ignorancia, ya que, más allá del beneficio de la sombra, se desconoce el papel fundamental que éstos juegan en el medioambiente de la ciudad.
“Más allá de la sombra, pensamos que ensucian, molestan, levantan banquetas, cuando en el fondo su papel va mucho más allá. La ignorancia, desgraciadamente, está en todos aquellos que toman las decisiones equivocadas de acabar con los árboles”.
El arquitecto reconoce tres principales beneficios de los árboles para la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG): su valor en la purificación del aire, ayudan a negociar entre la cantidad de asfalto en la ciudad generando sombra y así se mantienen ciertas temperaturas y humedad y por último, constituyen un elemento fundamental en la imagen urbana, “son probablemente, los principales invitados en el espacio público”.
Hidalgo Rasmussen señala que una de las cosas que ha caracterizado el deterioro ambiental en la ciudad ha sido la pérdida de árboles y la poca capacidad que hay para entender el valor que tienen. “No nos hemos acostumbrado a convivir y entender que lo que necesitamos en la ciudad hoy son árboles, hay estudios que demuestran que deberíamos tener 100 o mil veces más de los que tenemos. No nos queda más que asumirlos como los invitados más deseables los próximos años a la ciudad”.
No hay árboles feos
En una ciudad como Guadalajara el valor de los árboles se concentra en la sombra, el oxigeno y la cuestión estética, apunta la arquitecta y especialista en temas urbanos Mónica del Arenal. “Si se deja crecer un árbol realmente como es, con su forma natural, son hermosos; no hay árboles feos, su valor estético está muy devaluado”.
El ser humano es el principal problema al que se enfrentan los pocos árboles de la ZMG, de acuerdo con la especialista, aunque el cableado aéreo que va de poste en poste es otro inconveniente, cosa que finalmente está bajo el control del hombre.
“Es la gente quien los poda mal, no los riega y los llena de basura”.
Los mejores árboles según:
• Juan Palomar
Parota en Avenida La Paz, cruce con La Barca
Ceiba en López Cotilla
Eucaliptos rojos sobre López Cotilla y Simón Bolívar
• Fernando González Gortázar
Parotas sobre la Calzada Independencia
Ceibas que rodean dos manzanas frente al templo del Calvario
Primavera amarilla sobre La Paz, entre 16 de Septiembre y Enrique Díaz de León
• Alfredo Hidalgo Rasmussen
Los eucaliptos de Paseo de la Arboleda
Los fresnos de Parque Juan Diego y Las Rosas
Las primaveras de La Paz
Las jacarandas del ingreso a Bugambilias
• Mónica del Arenal
La Araucaria que está en Avenida La Paz y Atenas, en la finca Clover Lawn
La Ceiba sobre López Cotilla, donde remata la calle Colonias
El Laurel de la India ubicado en el jardín botánico que está en frente del Hospital Civil
Las jacarandas de Parque Juan Diego
Las Lluvias de Oro que están en una de las calles del ITESO
El Día del Árbol, que se celebra en México el segundo jueves del mes de julio, fue un día de festejo para estos longevos vecinos -en algunos casos-. Ese día en Guadalajara, distintas acciones se tomaron en favor de los árboles e incluso se plantaron diversas especies, en un afán porque esta ciudad alcance el número de éstos que se requiere por pesona (es decir, 50 por cada individuo en el mundo, para garantizar la calidad de vida y combatir los efectos del calentamiento global).
Sin embargo, el arquitecto Juan Palomar, columnista de EL INFORMADOR, considera que en la actualidad las plantas leñosas no son valoradas por su aporte al medio ambiente.
“El mayor enemigo del árbol es la tontería, porque no se hace conciencia del valor intrínseco que tiene un árbol, hay estudios en universidades gringas que señalan que llegan a tener un costo de 18 mil dólares. Pero el servicio ambiental que dan los árboles son inapreciables por querer construir centros comerciales, hacer estacionamientos donde no hay; la Comisión Federal de Electricidad ya debería dejar de podar o tirar árboles para colocar sus postes de luz”, advierte el ex director de Planeación Urbana de Zapopan y catedrático del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).
Más cantidad, menos calidad
Paradójicamente a los crecientes proyectos en los que se construyen nodos viales, centros comerciales e inmensos cotos residenciales, el arquitecto Fernando González Gortázar afirma que en la actualidad hay más vegetación que en el pasado, pero aclara que “cantidad no es calidad”.
“Puedo asegurar que -ni siquiera en la época en que era ciudad española- nunca antes Guadalajara había tenido tantos árboles como ahora, pese a lo cual son insuficientes porque muchos son deficientes. Debería hacerse un plan regulador en el cual se tomaran en cuenta la amplitud de las banquetas, edificios, instalaciones de líneas telefónicas, dimensión de las especies arbóreas y sus fechas de florecimiento. Si esto se hiciera, la imagen urbana sería hermosa, la floración de las especies se iría sucediendo a lo largo del año, viviríamos en un vergel”.
Agrega que hay árboles que son ejemplos de lo magnífica que debería ser la forestación de Guadalajara y de acciones tomadas por gente sensible, lo que debería impactar de manera directa en las acciones de algunos funcionarios.
Los invitados más deseables de la ciudad
Para el arquitecto Alfredo Hidalgo Rasmussen el principal enemigo de los árboles es la ignorancia, ya que, más allá del beneficio de la sombra, se desconoce el papel fundamental que éstos juegan en el medioambiente de la ciudad.
“Más allá de la sombra, pensamos que ensucian, molestan, levantan banquetas, cuando en el fondo su papel va mucho más allá. La ignorancia, desgraciadamente, está en todos aquellos que toman las decisiones equivocadas de acabar con los árboles”.
El arquitecto reconoce tres principales beneficios de los árboles para la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG): su valor en la purificación del aire, ayudan a negociar entre la cantidad de asfalto en la ciudad generando sombra y así se mantienen ciertas temperaturas y humedad y por último, constituyen un elemento fundamental en la imagen urbana, “son probablemente, los principales invitados en el espacio público”.
Hidalgo Rasmussen señala que una de las cosas que ha caracterizado el deterioro ambiental en la ciudad ha sido la pérdida de árboles y la poca capacidad que hay para entender el valor que tienen. “No nos hemos acostumbrado a convivir y entender que lo que necesitamos en la ciudad hoy son árboles, hay estudios que demuestran que deberíamos tener 100 o mil veces más de los que tenemos. No nos queda más que asumirlos como los invitados más deseables los próximos años a la ciudad”.
No hay árboles feos
En una ciudad como Guadalajara el valor de los árboles se concentra en la sombra, el oxigeno y la cuestión estética, apunta la arquitecta y especialista en temas urbanos Mónica del Arenal. “Si se deja crecer un árbol realmente como es, con su forma natural, son hermosos; no hay árboles feos, su valor estético está muy devaluado”.
El ser humano es el principal problema al que se enfrentan los pocos árboles de la ZMG, de acuerdo con la especialista, aunque el cableado aéreo que va de poste en poste es otro inconveniente, cosa que finalmente está bajo el control del hombre.
“Es la gente quien los poda mal, no los riega y los llena de basura”.
Los mejores árboles según:
• Juan Palomar
Parota en Avenida La Paz, cruce con La Barca
Ceiba en López Cotilla
Eucaliptos rojos sobre López Cotilla y Simón Bolívar
• Fernando González Gortázar
Parotas sobre la Calzada Independencia
Ceibas que rodean dos manzanas frente al templo del Calvario
Primavera amarilla sobre La Paz, entre 16 de Septiembre y Enrique Díaz de León
• Alfredo Hidalgo Rasmussen
Los eucaliptos de Paseo de la Arboleda
Los fresnos de Parque Juan Diego y Las Rosas
Las primaveras de La Paz
Las jacarandas del ingreso a Bugambilias
• Mónica del Arenal
La Araucaria que está en Avenida La Paz y Atenas, en la finca Clover Lawn
La Ceiba sobre López Cotilla, donde remata la calle Colonias
El Laurel de la India ubicado en el jardín botánico que está en frente del Hospital Civil
Las jacarandas de Parque Juan Diego
Las Lluvias de Oro que están en una de las calles del ITESO