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Tres tiros para este otoño
Periscopio
Llega el mes de octubre, mi favorito del año, el clima comienza a tornarse idóneo y muchos artistas prefieren aguardar hasta entonces para lanzar sus álbumes, y que el último tercio del año haga justicia de sus obras. En esta nota tres recomendaciones para caminantes de la jungla de asfalto, ciclistas noctámbulos y soñadores empedernidos. Curiosamente proyectos de los cuales ya había reseñado trabajos en el pasado.
Air – Love 2 (Virgin/Astralwerks)
El cabalístico sexto disco de los franceses Nicolas Godin y Jean-Benoit Dunckel –sin tomar en cuenta el score de The Virgin Suicides, la colaboración con el escritor italiano Alessandro Barrico The City Reading, y el álbum de remezclas Everybody Hertz -12 temas bien equilibrados y el guión de una historia fantástica equiparable a su hasta ahora obra maestra Moon Safari (1998). El riesgo es un factor clave, renovarse o morir rezan por ahí los viejos cánones. Se abre el telón con guitarras y misterio volátil “Do the joy” lanza el anzuelo con la certeza de pescar la completa atención del escucha, prepara el terreno para “Love” un paraje coctelero que esboza sonrisas detrás de la barra imaginaria, aves exóticas multicolor y un pianista se pierde entre la espesa capa de humo. “So light is her footfall” es el ancla que remite a las antiguas glorias del dueto, y el detonante a la aventura kraut de espionaje “Be a bee”. Robots y una balada “The light of the day” seguida de “Tropical Disease” la banda sonora imaginaria de una dramática cinta, pausa, “Heaven’s light” y los querubines en primer plano con melódica en mano. “Night hunter” remite a un paisaje selvático pintado por Henri Rousseau que desemboca en “Sing sang” el prominente primer sencillo destinado al estante de los grandes éxitos al lado de “Sexy boy” (1998) y “Cherry blossom girl” (2004). “Eat my beat” recupera la hebra de “Be a bee” los espías regresan en un mood más relajado aunque no menos intenso, el enigma está casi resuelto con exactitud “You can tell everybody” da fe de la superación de la prueba, los créditos aparecen en la pantalla “African Velvet” despide al transeúnte hacia la salida que lleva al punto mismo de partida. http://en.aircheology.com/
Broadcast and the Focus Group – Broadcast and the Focus Group Investigate Witch Cults of the Radio Age (Warp)
La música de la era espacial decían los diarios y la crítica especializada al escuchar los experimentos sonoros de Juan García Esquivel allá por los cincuenta, en otras latitudes Perrey & Kingsley hacían lo propio en su laboratorio, y el magnánimo Pierre Henry dio la vuelta de tuerca con Messe pour le Temps Presents (1967), un híbrido genial entre la psicodelia y los sonidos de la ciencia ficción. A más de cuarenta años de distancia hay quienes prosiguen esta apuesta, haciendo ligas más por el gusto de aportar páginas gloriosas a la historia de la música contemporánea que engrosar sus cuentas bancarias, una alianza fortuita compuesta por Trish Keenan y James Cargill (ambos componentes de Broadcast) y Julian House (aka The Focus Group), una mansión imaginaria con telarañas, habitaciones extrañas, pócimas hirviendo, criaturas escondidas en las sombras, y una llave mágica que sólo abre una habitación donde ocurre todo y a la vez nada. Precisar más detalles sería vano y restaría magia a tan portentoso híbrido, que a su vez se recomienda adquirir en disco de acetato para degustar a plenitud todo su contenido.
http://futurecrayon.blogspot.com/
OOIOO – Armonico Hewa (Thrill Jockey)
Ahora por este lado el regreso de Yoshimi P- We –sí, aquella que fuese musa de The Flaming Lips para titular su álbum Yoshimi Battles the Pink Robots (2002) –al mando de OOIOO, la también integrante de The Boredoms, y en el pasado de UFOorDie, se acompaña de Kaya, Aya y Al para seguir torciendo los cánones del pop, y presentar otra obra atemporal con fuerte carga rítmica, juegos de voces y efectos poco usuales, y una justificación implícita del porqué son punta de lanza hoy por hoy en la escena nipona. Doce episodios conforman esta aventura, aquí 3 de ellos.
“Irorun” ejercicio lúdico con disparatadas voces que emulan una jungla de babuinos, guitarras que recuerdan esa mágica mancuerna Fripp/Belew, permiso para despegar. “Ulda” el momento más ambiental del disco, viejos teclados sacados de la chistera provocan un éxtasis sensorial. “Honky Ponky” inocente tonada cual ronda infantil que finaliza el recorrido, si te toma por descuido estarás tarareándola por horas enteras. El mundo necesita más de estos proyectos.
http://ooioo.jp/
J. Audirac
Air – Love 2 (Virgin/Astralwerks)
El cabalístico sexto disco de los franceses Nicolas Godin y Jean-Benoit Dunckel –sin tomar en cuenta el score de The Virgin Suicides, la colaboración con el escritor italiano Alessandro Barrico The City Reading, y el álbum de remezclas Everybody Hertz -12 temas bien equilibrados y el guión de una historia fantástica equiparable a su hasta ahora obra maestra Moon Safari (1998). El riesgo es un factor clave, renovarse o morir rezan por ahí los viejos cánones. Se abre el telón con guitarras y misterio volátil “Do the joy” lanza el anzuelo con la certeza de pescar la completa atención del escucha, prepara el terreno para “Love” un paraje coctelero que esboza sonrisas detrás de la barra imaginaria, aves exóticas multicolor y un pianista se pierde entre la espesa capa de humo. “So light is her footfall” es el ancla que remite a las antiguas glorias del dueto, y el detonante a la aventura kraut de espionaje “Be a bee”. Robots y una balada “The light of the day” seguida de “Tropical Disease” la banda sonora imaginaria de una dramática cinta, pausa, “Heaven’s light” y los querubines en primer plano con melódica en mano. “Night hunter” remite a un paisaje selvático pintado por Henri Rousseau que desemboca en “Sing sang” el prominente primer sencillo destinado al estante de los grandes éxitos al lado de “Sexy boy” (1998) y “Cherry blossom girl” (2004). “Eat my beat” recupera la hebra de “Be a bee” los espías regresan en un mood más relajado aunque no menos intenso, el enigma está casi resuelto con exactitud “You can tell everybody” da fe de la superación de la prueba, los créditos aparecen en la pantalla “African Velvet” despide al transeúnte hacia la salida que lleva al punto mismo de partida. http://en.aircheology.com/
Broadcast and the Focus Group – Broadcast and the Focus Group Investigate Witch Cults of the Radio Age (Warp)
La música de la era espacial decían los diarios y la crítica especializada al escuchar los experimentos sonoros de Juan García Esquivel allá por los cincuenta, en otras latitudes Perrey & Kingsley hacían lo propio en su laboratorio, y el magnánimo Pierre Henry dio la vuelta de tuerca con Messe pour le Temps Presents (1967), un híbrido genial entre la psicodelia y los sonidos de la ciencia ficción. A más de cuarenta años de distancia hay quienes prosiguen esta apuesta, haciendo ligas más por el gusto de aportar páginas gloriosas a la historia de la música contemporánea que engrosar sus cuentas bancarias, una alianza fortuita compuesta por Trish Keenan y James Cargill (ambos componentes de Broadcast) y Julian House (aka The Focus Group), una mansión imaginaria con telarañas, habitaciones extrañas, pócimas hirviendo, criaturas escondidas en las sombras, y una llave mágica que sólo abre una habitación donde ocurre todo y a la vez nada. Precisar más detalles sería vano y restaría magia a tan portentoso híbrido, que a su vez se recomienda adquirir en disco de acetato para degustar a plenitud todo su contenido.
http://futurecrayon.blogspot.com/
OOIOO – Armonico Hewa (Thrill Jockey)
Ahora por este lado el regreso de Yoshimi P- We –sí, aquella que fuese musa de The Flaming Lips para titular su álbum Yoshimi Battles the Pink Robots (2002) –al mando de OOIOO, la también integrante de The Boredoms, y en el pasado de UFOorDie, se acompaña de Kaya, Aya y Al para seguir torciendo los cánones del pop, y presentar otra obra atemporal con fuerte carga rítmica, juegos de voces y efectos poco usuales, y una justificación implícita del porqué son punta de lanza hoy por hoy en la escena nipona. Doce episodios conforman esta aventura, aquí 3 de ellos.
“Irorun” ejercicio lúdico con disparatadas voces que emulan una jungla de babuinos, guitarras que recuerdan esa mágica mancuerna Fripp/Belew, permiso para despegar. “Ulda” el momento más ambiental del disco, viejos teclados sacados de la chistera provocan un éxtasis sensorial. “Honky Ponky” inocente tonada cual ronda infantil que finaliza el recorrido, si te toma por descuido estarás tarareándola por horas enteras. El mundo necesita más de estos proyectos.
http://ooioo.jp/
J. Audirac