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Tapatiez
Interminable es la veta de todo esto que nos hace y nos distingue como tapatíos.
Mucho se ha hablado, en este espacio, de lo especiales y peculiares que somos los tapatíos. Difícil tomarnos la medida, ciertamente. Se nos dice fiesteros, sí, sí lo somos. Se nos dice codos, cuando no lo somos tanto. Se nos dice cultos, pero tampoco. Triste. Guadalajara es una de las ciudades del país con menor índice de lectura, pese a ser la sede de la Feria Internacional del Libro. Las estadísticas hablan de poco más de un libro al año por tapatío.
Así las cosas, y como es de sabios cambiar, este espacio de expresión replanteará su formato en próximo aviso. Las ideas de las y los tapatíos, todos aquellos que las han compartido y deseen continuar haciéndolo, seguirán ocupando las planas de este diario, EL INFORMADOR.
Los mejores títulos para leer, las creaciones de literatura en corto, las entrevistas y las anécdotas, las columnas de estas variopintas personalidades que nos han llevado a lugares y sensaciones tan locales como propias, la sensibilidad de la música -sea clásica o de vanguardia-, la crítica hacia la plástica o las artes escénicas, la disertación sobre la estética en la pintura o la escultura, las propuestas de urbanismo y arquitectura en busca de una mejor ciudad, los personajes que siempre han sorprendido por sus acciones o logros meritorios, los reportajes sobre la ciudad -esa que es a pie y a diario-; las series que nos llevaron por las especies arbóreas o bien las abarroteras, fondas, peluquerías, destinos en torno a la Zona Metropolitana, e incluso por las cantinas más tradicionales de Guadalajara; en fin. También el conocimiento sobre la gastronomía universal, la ciencia gestada desde aquí y para el mundo, y claro, los usos y costumbres de la vida social. Interminable es la veta de todo esto que nos hace y nos distingue como tapatíos.
¡Sigamos siéndolo!
ana guerrerosantos
Así las cosas, y como es de sabios cambiar, este espacio de expresión replanteará su formato en próximo aviso. Las ideas de las y los tapatíos, todos aquellos que las han compartido y deseen continuar haciéndolo, seguirán ocupando las planas de este diario, EL INFORMADOR.
Los mejores títulos para leer, las creaciones de literatura en corto, las entrevistas y las anécdotas, las columnas de estas variopintas personalidades que nos han llevado a lugares y sensaciones tan locales como propias, la sensibilidad de la música -sea clásica o de vanguardia-, la crítica hacia la plástica o las artes escénicas, la disertación sobre la estética en la pintura o la escultura, las propuestas de urbanismo y arquitectura en busca de una mejor ciudad, los personajes que siempre han sorprendido por sus acciones o logros meritorios, los reportajes sobre la ciudad -esa que es a pie y a diario-; las series que nos llevaron por las especies arbóreas o bien las abarroteras, fondas, peluquerías, destinos en torno a la Zona Metropolitana, e incluso por las cantinas más tradicionales de Guadalajara; en fin. También el conocimiento sobre la gastronomía universal, la ciencia gestada desde aquí y para el mundo, y claro, los usos y costumbres de la vida social. Interminable es la veta de todo esto que nos hace y nos distingue como tapatíos.
¡Sigamos siéndolo!
ana guerrerosantos