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Talento joven

Roberto Pedroza moldea su gusto por los toros

GUADALAJARA, JALISCO (22/ENE/2011).-  Todo empezó a los 13 años de edad, cuando en una de las asignaturas a cursar en la secundaria, el tapatío descubrió la habilidad que surge cuando su creatividad y sus manos se unen. “Comenzó así, con un simple trabajo de escuela; éste es el primer recuerdo que tengo con la plastilina, que por cierto, fue también dirigido a la fiesta brava”.

A los 14 años, el ahora pedicurista de oficio, incursionó en la fiesta taurina con el sueño de ser torero. Por tal motivo, llegó a hacer a un lado su talento como escultor y pintor, para dedicarse de lleno a la profesión taurina; así ocurrió hasta el año 2003, cuando Roberto decidió dejar la carrera de torero, para retomar su afición por las artes plásticas y comenzar a realizar más en forma obras escultóricas y pictóricas.

Hoy, el amor a la tauromaquia es su eje de inspiración para cada una de sus creaciones. “Hago lo que me nace hacer. Me sería muy complicado que alguien me encargara que pinte o haga una escultura de algo que yo no siento. Me focalizo en lo taurino, porque es lo que me apasiona. Pinto del maestro Morante de la Puebla, David Silveti, entre otros, porque son toreros que admiro”.

Pedroza nunca ha asistido a una escuela de artes para especializarse en alguna técnica en específico; se puede decir que es autodidacta y su talento es nato, lo que le permite jugar con diferentes técnicas para formar una sola.
“Me gusta mucho trabajar con plastilina y después vaciar en resina, aunque también en los últimos días se me ocurrió experimentar con óleos y colores y me gustó mucho el resultado”, advierte Roberto.

Su forma surrealista de ver el mundo del toro, se basa prioritariamente en su andar como torero durante ocho años. El contexto que es para él la fiesta brava, lo plasma en cada una de sus obras, en las que la mujer y el toro son los protagonistas.

Sus pilares

En su haber como artista tapatío, Roberto tocó puertas con la intención de encontrarse con personas que le ayudasen a obtener un conocimiento más técnico acerca de su pasión. Así, en el camino se topó con Roberto Flores, también escultor con varios años de experiencia, quien le compartió parte de sus conocimientos, como el moldeado en resina. En lo que corresponde a la pintura, se encontró con Salvador Rodríguez, con quien actualmente toma clases de dibujo.

“Roberto Flores es mi maestro, él me enseñó lo básico y me ha regalado los instrumentos con los que trabajo. Cuando uno empieza, inicia sin saber absolutamente nada, sólo tienes el talento, pero no la técnica, y el maestro Flores me ha ido enseñando poco a poco lo que sé. De igual forma Salvador Rodríguez me ha apoyado mucho con la técnica para mis trazos de dibujo, que son básicos para la pintura”.

El talento ha crecido así, en silencio tras un cuarto lleno de recuerdos taurinos que despiertan la creatividad de un joven tapatío que fusiona técnicas, aunque sin academias, para dar pie a obras que reflejan el mundo taurino desde los ojos de Roberto José Pedroza.

Para saber

La primera escultura que realizó Roberto, y con la cual descubrió sus cualidades, fue la figura de un toro de lidia al que llamó Gotita de miel, hecho durante una clase de Educación Artística y con la cual ganó un concurso de escultura a nivel de tres secundarias del Estado.
Pincel y plastilina

A sus 28 años de edad, Roberto ha creado cerca de 20 esculturas de diferentes conceptos, todas ellas en plastilina. Con el pincel, ha sido creador de un número parecido de cuadros, en los que se proyecta la imagen de sus toreros preferidos.

''Las creaciones que hago muchas se quedan conmigo, otras las he vendido y algunas más las he regalado a gente que sé que las va a valorar''

Roberto José Pedroza, escultor y pintor taurino.

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