Suplementos
Sin fronteras para las letras
Proyecto Gutenberg: Primera parte
Hace casi cuatro décadas
el investigador Michael
Hart inició con el Proyecto Gutenberg, la creación
de una biblioteca virtual accesible a todos los
internautas (con un nutrido listado de textos), y que
inició el boom de los
“libros gratis” de la red
No es una novedad para los conocedores del mundo de Internet la existencia de un extenso catálogo de lo que se ha dado por calificar “libros gratis”. Textos disponibles para imprimir o leer en pantalla, y que aunque en su mayoría son títulos del campo literario, también circulan una gran cantidad de documentos científicos.
Lo que pocos conocen, es que esta innovadora idea se originó aún antes de que Internet se convirtiera en el actual laberinto de palabras, imágenes y sonidos. Fue en 1971, cuando un estudiante de la Universidad de Illinois, Michael Hart, sentado frente a una computadora del centro de estudios visualizó una red mundial de textos libres de derechos de autor y accesible para todo aquel que tenga una computadora.
El primer documento transcrito fue la “Declaración de Independencia” de los E.U (que por casualidad llevaba en su mochila), desde entonces se han unido a la lista más de 18 mil volúmenes provenientes de distintos idiomas y culturas.
¿Qué podemos encontrar en este acervo? Aunque el catálogo más completo esté dedicado a los textos en inglés (con autores como Edgar Allan Poe, William Shakespeare o Walt Withman), también ha sido creados los apartados para idiomas como alemán, portugués, italiano, chino, húngaro, francés, rumano, japonés, polaco, etc.
Pero si no se quiere complicar la existencia traduciendo algún poemario (literalmente escrito en chino), también existe una buena colección en español. Ahí, hay autores como Lope Félix de Vega Carpio (con sus irresistibles comedias), Álvaro Núñez Cabeza de Vaca (con su escalofriante relato histórico-literario “Naufragio de Álvaro Núñez Cabeza de Vaca”), Horacio Quiroga (y su cascada de cuentos) o Miguel de Cervantes Saavedra (con sus variopintos personajes barrocos).
Otras curiosidades disponibles para el atrevido lector, se encuentran en los títulos en esperanto como La aventuroj de Alicio en milrando (“Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carroll), Robinsono Kruso (“Robinson Cruso” de Daniel Defoe) o Doktoro Jekyll kaj Sinjoro Hyde (“El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde” de Robert Louis Stevenson). Sin mencionar idiomas como el latín, yiddish, náhuatl, sánscrito, hebreo, catalán, occitano y un largo etcétera…
Antes de despedirme (sin antes amenazar con volver la próxima semana para continuar con el tema), los invito a ingresar a: www.gutenberg.org
el investigador Michael
Hart inició con el Proyecto Gutenberg, la creación
de una biblioteca virtual accesible a todos los
internautas (con un nutrido listado de textos), y que
inició el boom de los
“libros gratis” de la red
No es una novedad para los conocedores del mundo de Internet la existencia de un extenso catálogo de lo que se ha dado por calificar “libros gratis”. Textos disponibles para imprimir o leer en pantalla, y que aunque en su mayoría son títulos del campo literario, también circulan una gran cantidad de documentos científicos.
Lo que pocos conocen, es que esta innovadora idea se originó aún antes de que Internet se convirtiera en el actual laberinto de palabras, imágenes y sonidos. Fue en 1971, cuando un estudiante de la Universidad de Illinois, Michael Hart, sentado frente a una computadora del centro de estudios visualizó una red mundial de textos libres de derechos de autor y accesible para todo aquel que tenga una computadora.
El primer documento transcrito fue la “Declaración de Independencia” de los E.U (que por casualidad llevaba en su mochila), desde entonces se han unido a la lista más de 18 mil volúmenes provenientes de distintos idiomas y culturas.
¿Qué podemos encontrar en este acervo? Aunque el catálogo más completo esté dedicado a los textos en inglés (con autores como Edgar Allan Poe, William Shakespeare o Walt Withman), también ha sido creados los apartados para idiomas como alemán, portugués, italiano, chino, húngaro, francés, rumano, japonés, polaco, etc.
Pero si no se quiere complicar la existencia traduciendo algún poemario (literalmente escrito en chino), también existe una buena colección en español. Ahí, hay autores como Lope Félix de Vega Carpio (con sus irresistibles comedias), Álvaro Núñez Cabeza de Vaca (con su escalofriante relato histórico-literario “Naufragio de Álvaro Núñez Cabeza de Vaca”), Horacio Quiroga (y su cascada de cuentos) o Miguel de Cervantes Saavedra (con sus variopintos personajes barrocos).
Otras curiosidades disponibles para el atrevido lector, se encuentran en los títulos en esperanto como La aventuroj de Alicio en milrando (“Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carroll), Robinsono Kruso (“Robinson Cruso” de Daniel Defoe) o Doktoro Jekyll kaj Sinjoro Hyde (“El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde” de Robert Louis Stevenson). Sin mencionar idiomas como el latín, yiddish, náhuatl, sánscrito, hebreo, catalán, occitano y un largo etcétera…
Antes de despedirme (sin antes amenazar con volver la próxima semana para continuar con el tema), los invito a ingresar a: www.gutenberg.org