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Si has de ser malo

El haragán culturoso

En esos tiempos de infancia, cuando en la tarde era más oro líquido que luz lo que surcaba entre las rendijas del cortinero marcando con claridad la danza de un polvo que se movía, etéreo como motas agua entre todas las cosas; en esos tiempos en que todo era magia y los objetos, todos, eran más grandes que ahora;  esa (y el término lo robo a Sabines) lámpara de inagotable aceite que es mi padre dijo, en una tarde en la que navegaba yo por la inmensidad de un sillón, mirando sepa el cielo que cosa en una televisión: “Si vas a ser malo, tienes que ser como la caca”.

La televisión, ya sea por el avance hoy brutal y fórmula uno de la tecnología o por que la tuvimos por mucho, muchísimo tiempo, la recuerdo como un cachivache anticuadísimo. Era una caja pesada, pesadísima, con otra caja encima que era la que servía de cerebro y de control del aparato y tenía la novedad que alcanzaba, con cara de reloj de cuarzo, hasta 99 canales.
Pero no estoy aquí tratando de hablar de la televisión, sino de la frase: “Si vas a ser malo –dijo- entonces has de ser como la caca”. Y tenía razón. Porque los malos, parece, gozan de vidas triunfantes y muebles de lujo. Los malos cambian de aparato de televisión cada semana y nunca, jamás, tienen teles anticuadas con sólo 99 posibles canales.
Los ejemplos sobran. Por ejemplo: hace no muchos años un grupo de locos, defendió en Madrid el último bastión de una idea que no era mala, llamada la República; cuyos pernos y engranes de reloj saltaron en mil pedazos ante la dictadura, moralmente correcta, nacionalista y católica de Francisco Franco. Lo mismo los alegres partisanos del Sur de Italia cantando su bella ciao y cayendo contra Mussolini. Si has de ser malo…

Hace más o menos ese tiempo, un grupo de valientes pelearon en Normandía para hacer caer el Tercer Reich y sin saber que instauraban, en su lugar, la dictadura de las transacionales. En Rusia se derrocó hasta el cansancio, tirano tras tirano para poner otro igual, porque si has de mandar, has de ser malo y si has de ser malo…
Y así, en México como en el mundo, sobran ejemplos contundentes de la realidad del hecho de que un malo malísmo de malolandia triunfa siempre a la larga. Está el Chile de Allende, que pasa vía la CIA a Pinochet, el fracaso guatemalteco de Jacobo Arbenz (cortesía de la CIA) y una avalancha hoy anti neo post moderna y pre sinaloense tardía de izquierdas, que son derechas trasnochadas  como las locuras de Hugo Chávez (nada que ver con la CIA) o el mundo al revés que es Cuba, donde Obama, premio Nobel de la esperanza marchita, se niega a cerrar las heridas de Guantánamo y el calcificado régimen de los hermanos Castro esconde (o por lo menos se dice), y ha escondido, en secretas mazmorras, regalos de Navidad horribles para su disidencia.

Cerremos con esta idea de Cuba que era justo a lo que quería llegar. Esta retahíla de disparates que aquí aparecen escritos llegan a mi imaginación vía Los Ángeles, que gracias a FIL nos trajo una neoyorkina que a su vez es hija de perseguidos políticos cubanos y que en su obra de teatro, presentada en el Experimental, cuenta entre otras muchas cosas, la historia de un tío suyo que gritó en la radio, antes de pegarse un tiro en el estómago y antes de la segunda dictadura de Batista,  que los ministros de educación estaban robando y que no faltaban más pruebas contundentes para probarlo que el estado deplorable en el que se encontraban entonces las escuelas, la escasez de los recursos y el tan terrible nivel de la educación. Gritó que un montón de gordos se hacían ricos, obscenamente ricos, mientras el pueblo claramente empobrecía. Decía que era hora de despertar… decía… y se pegó un tiro.
Y es que, si has de ser malo y haces caso del consejo de mi padre, claramente triunfarás en ésta vida, éste lugar y en éste tiempo.

Pero mientras todas esas cosas horribles pasan y seguirán pasando, nosotros tranquilos, que a la hora de comprar jamón y detergente y verduras en el supermercado, nos seguirán atosigando alegre y campechanamente con su sedante música de Navidad por lo menos hasta mediados de febrero.

¡Feliz Navidad!
personaje33@hotmail.com

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