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Serie: Antes de que nos olviden…

“Entre más tenis, menos trabajo”

Se encuentran en las plazas públicas como el centro de la ciudad y algunos rondando por la calle, otros prefieren buscar un lugar para tratar de quedarse y con organización, lo pueden lograr.

Tal es el caso de don Guillermo González Ríos, bolero de profesión desde hace 44 años. Se encuentra justo enfrente del centro comercial Plaza del Sol y al lado del templo de El Divino Redentor, habló con los colonos y se instaló con las firmas necesarias para avalarlo desde hace 21 años.

Ya lo conocen, tiene 61 años de edad, dos hijos y “una esposa que se me adelantó”.

Don Memo no cree que se acabe esta profesión pero si reconoce una actualidad que lastima, “hay poco trabajo, está escaso, porque la mayoría usa ya más tenis que zapatos, pero de ahí en má,s el trabajo no se acaba”.

La “boleada” cuesta 20 pesos, no trabaja tanto las botas por la cercanía con el pantalón y el riesgo de mancharlo. Los hombres son sus principales clientes pero en su silla se sientan también las mujeres. Las charlas que comparten son sobre temas de futbol, problemas cotidianos y no faltan los que sólo hablan por celular.

El tiempo de la limpieza es de ocho a 10 minutos y los pasos son claros: “se sacuden los zapatos con un trapo, se les quita el polvo, se lavan, se les pone su crema, grasa y el toque final con el trapo, se les da trapo, así se le dice, hasta que rechinen, hay pieles que se prestan para eso”.

Desde pequeño se dedicó a ser bolero, antes trabajaba en la Plaza Tapatía, pero por la construcción del puente, las autoridades los quitaron de ahí. Anécdotas tiene muchas, pero la que más tiene presente es la que sucede cada año, “ siempre pasa algo en la temporada de lluvias por las lagunas que se hacen en este lugar, de por sí que baja el trabajo, pero si te agarra la lluvia…. Aguas, en cuanto termine, guarda todo y vete pronto porque si se inunda no sales”.

Don Guillermo piensa que ser bolero, significa tener un oficio productivo, en un día malo trabaja ocho pares, en un día bueno casi 20, y el gusto por cada acción que realiza es inevitable, “yo creo que todos los empleos son buenos y más cuando a uno le gusta hacerlo, por eso sigo aquí”.

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