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Sembrado de arte, el camino al cielo
La Ruta del Peregrino, que va de Ameca a Talpa, es un recorrido en el que artistas y arquitectos, como el chino Ai Weiwei, Tatiana Bilbao o Luis Aldrete, dejaron su huella
GUADALAJARA, JALISCO (16/SEP/2012).- La neblina no deja ver las puntas de los cerros. Es temprano en la mañana y las nubes amenazan con dejar caer una tormenta, pero es también gracias al temporal que las pupilas se llenan con distintos tonos de verde. La pick-up avanza a la velocidad que le permite el camino de terracería que va desde Ameca hasta Lagunillas. En esa pequeña localidad rural se ubica la primera escultura de la Ruta del Peregrino, ya que es allí el punto de partida de los más de dos millones de caminantes que cada año recorren 117 kilómetros, hasta llegar al altar de la Virgen del Rosario de Talpa. Para dar gracias por un favor recibido; para pedir por un pariente enfermo; por tradición familiar que se transmite de generación en generación; o —en contadas ocasiones— como una experiencia de turismo ecológico.
Es durante marzo y hasta los últimos días de la cuaresma cuando los devotos pasajeros de autobuses y vehículos particulares abarrotan ese caserío con calles empedradas. En Lagunillas está también el primer conjunto de enramadas —como le llaman a los puestos construidos a base de troncos que se encuentran a lo largo de la ruta—, ya sea para saciar el hambre de los peregrinos o para que éstos adquieran su “mulita”, esa especie de bastón fabricado con un tallo de otate, que será un apoyo fundamental en su travesía hasta Talpa de Allende.
Ahora, gracias al proyecto de obras monumentales impulsado por el Gobierno de Jalisco y coordinado por los arquitectos Tatiana Bilbao y Derek Dellekamp, se abre una nueva veta turística. Las nueve construcciones de renombrados arquitectos nacionales e internacionales —ubicadas en medio de la sierra, en cinco distintos municipios— son sin duda un atractivo para un público no religioso.
Y como admirar esa singular convivencia de gigantescas piezas con el espectacular paisaje de la región de los Valles de Jalisco no tiene por qué ser una penitencia, el recorrido se puede hacer en automóvil. Necesariamente un todo terreno, pues para llegar a la mayoría de las obras hay que transitar por caminos de tierra bastante irregulares que se toman a partir de la carretera Ameca–Mascota.
Primera estación
Nuestro guía de turistas es Jesús, quien además salvó la expedición, ya que gracias a sus gestiones con las autoridades de Mixtlán —donde trabaja como director de turismo— consiguió un vehículo apto para recorrer las brechas. La patrulla municipal viene con su conductor y a la vez vigilante del orden: Arredondo, como le llama Jesús Preciado; Don Meño, después de unas horas de convivencia en la aventura.
El ambiente sigue fresco y nublado cuando llegamos a nuestro primer objetivo: la Capilla Abierta La Gratitud, obra de Tatiana Bilbao y el despacho mexicano Dellekamp Arquitectos. Son cuatro columnas rectangulares en color blanco cemento, que —según explica el guía— pretenden ser la representación de una cruz.
“La del lado Sur mide 18 metros; las dos centrales que son los brazos miden 16; y la de los pies, que es la del lado Norte, tiene 14 metros de altura”, dice Jesús. A veces silban, cuando el viento fuerte atraviesa por los casi imperceptibles orificios distribuidos uniformemente en cada una de ellas.
En el centro del monumento la tierra es unos metros más profunda. Levantar la mirada desde allí incrementa la sensación de pequeñez frente a “esas torres”, como las llama la gente de Lagunillas. Esto nos lo cuenta la señora Tomasa Barajas, quien llega hasta el sitio después de notar la presencia de nuevos visitantes.
—“¿Vinieron a ver el zacatal?”, pregunta Tomasa a manera de saludo. Como es voluntaria para cuidar del lugar, le preocupa el estado salvaje de la vegetación, mismo que a los citadinos nos parece parte del encanto. Los pocos arbolitos y rosales que se ven en el terreno están ahí gracias a que ella misma se los pidió al Ayuntamiento de Ameca.
Sobre los comentarios de los peregrinos acerca de la inmensa obra, Tomasa cuenta: “Ellos dicen que está muy bonito, pero que a ellos les hubiera gustado que les hicieran unos corredores para dormir, porque viera cómo batallan cuando hay mucha gente”. También le preocupa que cuando los peregrinos le preguntan por el significado de la obra, ella no sabe bien qué decir.
Los 90 millones de pesos invertidos en todo el proyecto, tendrán seguramente mayor beneficio cuando se instalen las placas interpretativas en cada una de las piezas, así como una señalética pertinente a lo largo de la carretera, que permita a cualquier viajero llegar por su cuenta hasta las nueve obras arquitectónicas.
Ai Weiwei y el Cerro del Obispo
Jesús asegura que en un día sin neblina se alcanzaría a ver desde ahí el Mirador del Cerro del Obispo, la segunda pieza en el camino del peregrino. Para nosotros la tercera, ya que en automóvil es necesario regresar a Ameca por la misma ruta que llegamos, y de ahí tomar la curveada carretera hasta llegar a las faldas del otro extremo del cerro.
A mitad del ascenso en la patrulla, nos topamos primero con la Ermita de Piedra, una pieza diseñada en el despacho arquitectónico chino, FAKE Design. Lo dirige Ai Weiwei, el artista y activista que también creó el famoso Nido de Pájaro, como se conoce al Estado Nacional que fuera sede oficial de los Juegos Olímpicos de Beijing.
Más de la mitad de esta estructura horizontal de 113 metros de largo, se encuentra inserta en el cerro, formando una especie de gran cuenco. Desde ese extremo y por el centro, parte un camino cercado por bardas —que a la vez fungen como bancas— cuyos últimos metros aparecen volados sobre el terreno. Las piedras de tono cobrizo que constituyen la totalidad de la obra, fueron recuperadas en la misma región.
El folleto morado que es el oficial de la Ruta del Peregrino, dice sobre la Ermita de Piedra —como de la mayoría de las obras— que ésta brinda un espacio propicio para la reflexión, el conocimiento interior y para “apreciar la luz que conduce a Dios”.
Más allá de la propaganda oficial, las obras están pensadas para que sean experimentadas directamente por el visitante. Y es verdad que al adentrarse en ellas, recorrerlas y ocuparlas, con una vista panorámica de fondo, se obtiene una sensación muy distinta a la de observar una pieza de museo. Pueden imaginarlo quienes hayan estado en el espacio escultórico de Ciudad Universitaria; pero en los Valles de Jalisco el paisaje es muchas veces superior.
Lamentablemente, o no (los rumores dicen que a los autores les gusta), la Ermita de Piedra y otras de las obras ya fueron “intervenidas” con grafiti. Al parecer, dejar constancia del paso es algo común en el peregrinaje. Se observa también en los árboles, en grandes piedras y, ahora, en las obras que el Gobierno estatal construyó tanto en beneficio de los peregrinos, como para maximizar el atractivo de la zona.
El Mirador del Cerro del Obispo —monumento al que llegamos después— aún se salva de ser rayado en su exterior, que es de un blanco parecido al de la primera obra. Pero en el interior, a donde se puede entrar para apreciar la luz que entra por el boquete a 25 metros de altura, ya hay testimonios de que Juan y Pedro estuvieron ahí; de que Fabiola y Mauricio se aman; de las peticiones que hizo a la Virgen toda la familia Martínez.
Jesús asegura que en un día sin neblina, se alcanzaría a ver todo el valle de Ameca desde la punta de este cerro. Pero ver las nubes tan de cerca y trepando hacia el cielo, es también un lindo espectáculo visual.
Un tapatío
Luis Aldrete es el único tapatío entre el selecto grupo de arquitectos que participaron en el proyecto. Su propuesta es sin duda la más funcional para quienes caminan en la sierra durante tres días seguidos, ya que se trata de dos albergues de ladrillo rojo, donde el peregrino puede descansar y obtener servicios de agua, luz, sanitarios y regaderas.
Uno de ellos se localiza al pie de la carretera en La Estanzuela, localidad del municipio de Huachinango. El otro está al interior de la Unidad Deportiva Municipal de Atenguillo. Como explica Jesús, ambos eran ya puntos de referencia para el peregrino que necesitaba descanso, y por eso los albergues fueron construidos ahí.
“El primer año (2011) la gente lo tomó como una extrañeza, porque pasaban y no sabían que era”, cuenta Jesús sobre el primero de ellos: el más visible. “Los peregrinos acostumbraban a llegar con ciertas familias o a ciertas enramadas, y ahí fue donde se informaron que era un albergue precisamente para ellos. En marzo de este año fue cuando empezaron a hacer uso de él”.
Entre la visita de uno y otro, hacemos parada en la Ermita Las Majadas, la última obra construida que es también de la autoría de Tatiana Bilbao. Ubicada en el municipio de Mixtlán (que significa “Lugar de Nubes”), la escultura de gran formato está constituida por dos pirámides truncas que al encontrarse, crean un espacio interior semi-abierto a donde el visitante puede ingresar.
La tierra es roja en este bosque de robles, de ahí que lleve por nombre La Mesa Colorada. De ahí también que la arquitecta mexicana haya querido pintar su obra de un tono similar. Las pruebas de color se observan en las bancas construidas con el mismo tipo de cemento grisáceo, las cuales se localizan en los extremos de la pieza. Se espera que en los próximos días la obra quede del todo terminada.
Para nuestra suerte la anunciada tormenta se suelta con toda su fuerza durante la hora de la comida. Vemos caer la lluvia desde la mesa del restaurante en Atenguillo, cuya especialidad son los camarones en todas sus modalidades.
Cerca del cielo
Quedan tres obras por visitar, pero Jesús advierte que será casi imposible llegar a una de ellas dado nuestro tiempo limitado y la dificultad que implica. Cuando ofrece esta visita guiada a otros grupos, normalmente se hace durante dos días y se rentan caballos para subir el empinado cerro que no cuenta con una brecha transitable ni para la pick-up.
Así que no llegaremos hasta el Mirador del Espinazo del Diablo, la obra ubicada en lo más alto del recorrido (mil 950 metros), diseñada por el grupo chileno Elemental Arquitectos. Pero sí hasta la mitad del mismo cerro, donde se encuentra el Mirador Los Guayabos, lo cual implica una caminata en subida de cerca de 30 minutos.
El monumento circular de los suizos HHF Arquitectos, está ya tapizado de grafiti, pero eso no impide disfrutar el paisaje más extenso del paseo. En un momento, además, cuando el sol de la tarde ha decidido asomarse.
Nos apuramos para llegar a la última de las mega esculturas: La Ermita San Rafael, ubicada en el municipio de Mascota. El camino por carretera es más largo, pero bien vale la pena al llegar a un perfecto círculo blanco que parece haber caído del cielo. Dice Jesús que sus diseñadores —Dellekamp Arquitectos y Periférica Arquitectura— no talaron ni un sólo árbol para su construcción.
Cansados todos de un día ajetreado, nos limitamos a disfrutar el silencio de la tarde al interior del monumento circular.
Turisteando
Sea un peregrino por dos días
Para visitar las obras monumentales de la Ruta del Peregrino, así como los principales atractivos de los municipios que están comprendidos en ella (Ameca, Guachinango, Mixtlán, Atenguillo, Mascota y Talpa de Allende), es posible contratar los servicios de tour guiado que ofrece una tour operadora en coordinación con Jesús Preciado. La salida es de Guadalajara, a las 8:00 horas de un sábado, y el regreso a las 21:30 horas de un domingo, con pernocta en la localidad de Los Volcanes. Para mayores informes y reservaciones puede comunicarse a los teléfonos (33)38256360, (33)38275475, o con Preciado al 3881012594 o al correo electrónico mixtlan2010_turismo@hotmail.com.
La Ruta, en Venecia
La Ruta del Peregrino, financiada por el Gobierno de Jalisco, es exhibida en la XIII Bienal de Arquitectura de Venecia. La invitación fue del propio director artístico del encuentro, David Chipperfield. Fotografías, maquetas, artesanías de la región y un documental sobre las obras monumentales, son exhibidos en el pabellón principal, conocido como Arsenale. Allí permanecerá hasta el 25 de noviembre.
Es durante marzo y hasta los últimos días de la cuaresma cuando los devotos pasajeros de autobuses y vehículos particulares abarrotan ese caserío con calles empedradas. En Lagunillas está también el primer conjunto de enramadas —como le llaman a los puestos construidos a base de troncos que se encuentran a lo largo de la ruta—, ya sea para saciar el hambre de los peregrinos o para que éstos adquieran su “mulita”, esa especie de bastón fabricado con un tallo de otate, que será un apoyo fundamental en su travesía hasta Talpa de Allende.
Ahora, gracias al proyecto de obras monumentales impulsado por el Gobierno de Jalisco y coordinado por los arquitectos Tatiana Bilbao y Derek Dellekamp, se abre una nueva veta turística. Las nueve construcciones de renombrados arquitectos nacionales e internacionales —ubicadas en medio de la sierra, en cinco distintos municipios— son sin duda un atractivo para un público no religioso.
Y como admirar esa singular convivencia de gigantescas piezas con el espectacular paisaje de la región de los Valles de Jalisco no tiene por qué ser una penitencia, el recorrido se puede hacer en automóvil. Necesariamente un todo terreno, pues para llegar a la mayoría de las obras hay que transitar por caminos de tierra bastante irregulares que se toman a partir de la carretera Ameca–Mascota.
Primera estación
Nuestro guía de turistas es Jesús, quien además salvó la expedición, ya que gracias a sus gestiones con las autoridades de Mixtlán —donde trabaja como director de turismo— consiguió un vehículo apto para recorrer las brechas. La patrulla municipal viene con su conductor y a la vez vigilante del orden: Arredondo, como le llama Jesús Preciado; Don Meño, después de unas horas de convivencia en la aventura.
El ambiente sigue fresco y nublado cuando llegamos a nuestro primer objetivo: la Capilla Abierta La Gratitud, obra de Tatiana Bilbao y el despacho mexicano Dellekamp Arquitectos. Son cuatro columnas rectangulares en color blanco cemento, que —según explica el guía— pretenden ser la representación de una cruz.
“La del lado Sur mide 18 metros; las dos centrales que son los brazos miden 16; y la de los pies, que es la del lado Norte, tiene 14 metros de altura”, dice Jesús. A veces silban, cuando el viento fuerte atraviesa por los casi imperceptibles orificios distribuidos uniformemente en cada una de ellas.
En el centro del monumento la tierra es unos metros más profunda. Levantar la mirada desde allí incrementa la sensación de pequeñez frente a “esas torres”, como las llama la gente de Lagunillas. Esto nos lo cuenta la señora Tomasa Barajas, quien llega hasta el sitio después de notar la presencia de nuevos visitantes.
—“¿Vinieron a ver el zacatal?”, pregunta Tomasa a manera de saludo. Como es voluntaria para cuidar del lugar, le preocupa el estado salvaje de la vegetación, mismo que a los citadinos nos parece parte del encanto. Los pocos arbolitos y rosales que se ven en el terreno están ahí gracias a que ella misma se los pidió al Ayuntamiento de Ameca.
Sobre los comentarios de los peregrinos acerca de la inmensa obra, Tomasa cuenta: “Ellos dicen que está muy bonito, pero que a ellos les hubiera gustado que les hicieran unos corredores para dormir, porque viera cómo batallan cuando hay mucha gente”. También le preocupa que cuando los peregrinos le preguntan por el significado de la obra, ella no sabe bien qué decir.
Los 90 millones de pesos invertidos en todo el proyecto, tendrán seguramente mayor beneficio cuando se instalen las placas interpretativas en cada una de las piezas, así como una señalética pertinente a lo largo de la carretera, que permita a cualquier viajero llegar por su cuenta hasta las nueve obras arquitectónicas.
Ai Weiwei y el Cerro del Obispo
Jesús asegura que en un día sin neblina se alcanzaría a ver desde ahí el Mirador del Cerro del Obispo, la segunda pieza en el camino del peregrino. Para nosotros la tercera, ya que en automóvil es necesario regresar a Ameca por la misma ruta que llegamos, y de ahí tomar la curveada carretera hasta llegar a las faldas del otro extremo del cerro.
A mitad del ascenso en la patrulla, nos topamos primero con la Ermita de Piedra, una pieza diseñada en el despacho arquitectónico chino, FAKE Design. Lo dirige Ai Weiwei, el artista y activista que también creó el famoso Nido de Pájaro, como se conoce al Estado Nacional que fuera sede oficial de los Juegos Olímpicos de Beijing.
Más de la mitad de esta estructura horizontal de 113 metros de largo, se encuentra inserta en el cerro, formando una especie de gran cuenco. Desde ese extremo y por el centro, parte un camino cercado por bardas —que a la vez fungen como bancas— cuyos últimos metros aparecen volados sobre el terreno. Las piedras de tono cobrizo que constituyen la totalidad de la obra, fueron recuperadas en la misma región.
El folleto morado que es el oficial de la Ruta del Peregrino, dice sobre la Ermita de Piedra —como de la mayoría de las obras— que ésta brinda un espacio propicio para la reflexión, el conocimiento interior y para “apreciar la luz que conduce a Dios”.
Más allá de la propaganda oficial, las obras están pensadas para que sean experimentadas directamente por el visitante. Y es verdad que al adentrarse en ellas, recorrerlas y ocuparlas, con una vista panorámica de fondo, se obtiene una sensación muy distinta a la de observar una pieza de museo. Pueden imaginarlo quienes hayan estado en el espacio escultórico de Ciudad Universitaria; pero en los Valles de Jalisco el paisaje es muchas veces superior.
Lamentablemente, o no (los rumores dicen que a los autores les gusta), la Ermita de Piedra y otras de las obras ya fueron “intervenidas” con grafiti. Al parecer, dejar constancia del paso es algo común en el peregrinaje. Se observa también en los árboles, en grandes piedras y, ahora, en las obras que el Gobierno estatal construyó tanto en beneficio de los peregrinos, como para maximizar el atractivo de la zona.
El Mirador del Cerro del Obispo —monumento al que llegamos después— aún se salva de ser rayado en su exterior, que es de un blanco parecido al de la primera obra. Pero en el interior, a donde se puede entrar para apreciar la luz que entra por el boquete a 25 metros de altura, ya hay testimonios de que Juan y Pedro estuvieron ahí; de que Fabiola y Mauricio se aman; de las peticiones que hizo a la Virgen toda la familia Martínez.
Jesús asegura que en un día sin neblina, se alcanzaría a ver todo el valle de Ameca desde la punta de este cerro. Pero ver las nubes tan de cerca y trepando hacia el cielo, es también un lindo espectáculo visual.
Un tapatío
Luis Aldrete es el único tapatío entre el selecto grupo de arquitectos que participaron en el proyecto. Su propuesta es sin duda la más funcional para quienes caminan en la sierra durante tres días seguidos, ya que se trata de dos albergues de ladrillo rojo, donde el peregrino puede descansar y obtener servicios de agua, luz, sanitarios y regaderas.
Uno de ellos se localiza al pie de la carretera en La Estanzuela, localidad del municipio de Huachinango. El otro está al interior de la Unidad Deportiva Municipal de Atenguillo. Como explica Jesús, ambos eran ya puntos de referencia para el peregrino que necesitaba descanso, y por eso los albergues fueron construidos ahí.
“El primer año (2011) la gente lo tomó como una extrañeza, porque pasaban y no sabían que era”, cuenta Jesús sobre el primero de ellos: el más visible. “Los peregrinos acostumbraban a llegar con ciertas familias o a ciertas enramadas, y ahí fue donde se informaron que era un albergue precisamente para ellos. En marzo de este año fue cuando empezaron a hacer uso de él”.
Entre la visita de uno y otro, hacemos parada en la Ermita Las Majadas, la última obra construida que es también de la autoría de Tatiana Bilbao. Ubicada en el municipio de Mixtlán (que significa “Lugar de Nubes”), la escultura de gran formato está constituida por dos pirámides truncas que al encontrarse, crean un espacio interior semi-abierto a donde el visitante puede ingresar.
La tierra es roja en este bosque de robles, de ahí que lleve por nombre La Mesa Colorada. De ahí también que la arquitecta mexicana haya querido pintar su obra de un tono similar. Las pruebas de color se observan en las bancas construidas con el mismo tipo de cemento grisáceo, las cuales se localizan en los extremos de la pieza. Se espera que en los próximos días la obra quede del todo terminada.
Para nuestra suerte la anunciada tormenta se suelta con toda su fuerza durante la hora de la comida. Vemos caer la lluvia desde la mesa del restaurante en Atenguillo, cuya especialidad son los camarones en todas sus modalidades.
Cerca del cielo
Quedan tres obras por visitar, pero Jesús advierte que será casi imposible llegar a una de ellas dado nuestro tiempo limitado y la dificultad que implica. Cuando ofrece esta visita guiada a otros grupos, normalmente se hace durante dos días y se rentan caballos para subir el empinado cerro que no cuenta con una brecha transitable ni para la pick-up.
Así que no llegaremos hasta el Mirador del Espinazo del Diablo, la obra ubicada en lo más alto del recorrido (mil 950 metros), diseñada por el grupo chileno Elemental Arquitectos. Pero sí hasta la mitad del mismo cerro, donde se encuentra el Mirador Los Guayabos, lo cual implica una caminata en subida de cerca de 30 minutos.
El monumento circular de los suizos HHF Arquitectos, está ya tapizado de grafiti, pero eso no impide disfrutar el paisaje más extenso del paseo. En un momento, además, cuando el sol de la tarde ha decidido asomarse.
Nos apuramos para llegar a la última de las mega esculturas: La Ermita San Rafael, ubicada en el municipio de Mascota. El camino por carretera es más largo, pero bien vale la pena al llegar a un perfecto círculo blanco que parece haber caído del cielo. Dice Jesús que sus diseñadores —Dellekamp Arquitectos y Periférica Arquitectura— no talaron ni un sólo árbol para su construcción.
Cansados todos de un día ajetreado, nos limitamos a disfrutar el silencio de la tarde al interior del monumento circular.
Turisteando
Sea un peregrino por dos días
Para visitar las obras monumentales de la Ruta del Peregrino, así como los principales atractivos de los municipios que están comprendidos en ella (Ameca, Guachinango, Mixtlán, Atenguillo, Mascota y Talpa de Allende), es posible contratar los servicios de tour guiado que ofrece una tour operadora en coordinación con Jesús Preciado. La salida es de Guadalajara, a las 8:00 horas de un sábado, y el regreso a las 21:30 horas de un domingo, con pernocta en la localidad de Los Volcanes. Para mayores informes y reservaciones puede comunicarse a los teléfonos (33)38256360, (33)38275475, o con Preciado al 3881012594 o al correo electrónico mixtlan2010_turismo@hotmail.com.
La Ruta, en Venecia
La Ruta del Peregrino, financiada por el Gobierno de Jalisco, es exhibida en la XIII Bienal de Arquitectura de Venecia. La invitación fue del propio director artístico del encuentro, David Chipperfield. Fotografías, maquetas, artesanías de la región y un documental sobre las obras monumentales, son exhibidos en el pabellón principal, conocido como Arsenale. Allí permanecerá hasta el 25 de noviembre.