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Rodrigo Martínez Aguilar: el delfín dorado

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Rodrigo Martínez Aguilar vale oro, el medallero lo constata: 11 medallas de oro, una de plata y una de bronce en la edición de este año de Olimpiada Nacional Juvenil e Infantil, una de las máximas competencias deportivas del país que se realizó en Hermosillo Sonora con la participación de 14 mil atletas en 13 disciplinas deportivas y que colocó a Jalisco en primer lugar del medallero. Esta competencia no le es ajena: la primera ocasión en la que participó fue en el 2006, edición en la que no obtuvo ninguna presea, pero sí representó gran aprendizaje. El año pasado, en revancha, regresó cargado de preseas: seis medallas de oro, cuatro de plata y una de bronce.

Rodrigo, un adolescente de apenas 15 años cumplidos, quien a pesar de la envidia de algunos de los compañeros de clase, ya es imagen de una de las marcas deportivas más emblemáticas del orbe y su foto se esconde tras la vitrina de una flamante tienda en avenida Chapultepec. Un nadador que en competencia repasa las melodías, los beats que escucha en su Ipod que, confiesa, tiene de todo: desde Tiesto, Infected Mushroom, Kings of Leons, The Kooks, los auténticos decadentes, hasta narcocorridos.

 “Cuando nado en los entrenamientos, desahogo todo: el estrés de la escuela, que me regañen en la casa o algo así, saco todo. Cuando no estoy nadando estoy todo presionado, y cuando nado libero todo. En la competencia es otra cosa, cuando vengo nadando en competencia vengo escuchando música, repasando la última canción que escuché. En competencia lo último que vengo pensando es en la competencia, en vengo ganando o perdiendo. Voy a hacer mi prueba, hago mi esfuerzo, y si se dio para medalla qué bueno. Nunca me meto en las pruebas de otros, vengo haciendo lo mío. Lo mío, pensando en música”, relata Rodrigo sobre su experiencia, sus sensaciones en la alberca, su cancha.

La primera ocasión que Rodrigo entró a una alberca tenía apenas meses de nacido, el dato se lo recuerda su padre, quien con el resto de su familia han sido un gran apoyo para el desarrollo de Rodrigo en esta disciplina, su hermano Alfredo es también nadador.

“Me sentí a gusto, padre nadando, pero prefería jugar futbol en ese momento. También jugaba tenis, hacía las tres cosas al mismo tiempo”, relata sobre sus primeras incursiones en el deporte, como también recuerda su primera competencia, el primer clavado contra un contrincante, contra el tiempo. “Cuando tenía seis años en una competencia de esas chafas, chafas de que compites tú y uno más. Me acuerdo que traía un traje de baño y como no traía hilito se me iba a caer, y le dije al juez, y me dijo que al momento de salir lo agarrara con las manos. Ese es mi primer recuerdo de la natación”.

No tiene claro si fue a los 10 o a los 11 años cuando optó por la natación, deporte que se ha convertido en la columna de su vida. Entrenó en el CODE con Luis Luebs,  y su hermano Alfredo con Paul Verger, entrenador estadounidense a quien define como uno “muy, muy, pero muy bueno. Llegó a Chivas, cuando Vergara trajo todo su equipo de alto rendimiento. Tuvo una campeona olímpica, y de hecho el entrenador de Phelps lo reconocía, fue una de las personas que influyó con Phelps mucho. Mi hermano entrenó con él dos años y creció muchísimo. En ese entonces el equipo de Jalisco era el mejor equipo de México”.

Actualmente Rodrigo entrena con Leonardo Gámez en el Code, quien lo llevó a calificar en su la segunda olimpiada.  “La primera califiqué con Luis Luebs, y Leonardo hizo que en tres meses ganara ocho medallas cuando no iba por ninguna”. Eso fue el año pasado, y además de las ocho medallas de oro, Rodrigo se trajo la satisfacción de haber ganado en una categoría que no es muy común.

“Fue algo muy raro porque normalmente cuando subes de categoría de 11 y 12 a 13 y 14 es rarísimo que una persona gane, y yo gané seis”. Compite en todas las categorías, excepto 100 y 200 mariposa, el cuatro combinado y 200 pecho. Rompió récord en 200 dorso en el Nacional de Curso Corto.  Su favorita, sin embargo, es la de 200 libre, un reto en que ya tiene contrincantes históricos, “es que como siempre me ha ganado uno de Baja California y uno de Aguascalientes. Y en el Nacional de Curso Corto me sacaron cinco segundos”.

Contrariamente a lo supuesto, su ídolo no es el nadador estadounidense Michael Phelps, sino el brasileño César Cielo a quien en alguna ocasión conoció. “No a Phelps no, es que es muy sangrón, pero muy, muy sangrón. Si le pides un autógrafo hace como si no te viera y se va. Phelps es ídolo nada más para los que están fuera de la alberca. Al que admiro es a Ryan Lochte y a Aron Pearson, que son dorsistas, y a César Cielo”.

Además de nadar y ganar preseas doradas, en la alberca Rodrigo ha aprendido sobre disciplina, esfuerzo y humildad. “Te enseña un poco lo que es la humildad, siendo humilde te ganas a la gente además de todo. Y el esfuerzo, sabes que cuando vas a entrenar y te paras en la alberca, vas a acabar muerto”. La meta, es más que clara y ambiciosa: Los Juegos Olímpicos. “Ser campeón olímpico, es mi meta, y si no campeón medallista olímpico. A las siguientes Olimpiadas voy a tener 18, pero creo que a los 22 años sería el momento perfecto”.

En competencia lo último que vengo pensando es en la competencia, en vengo ganando o perdiendo. Nunca me meto en las pruebas de otros, vengo haciendo lo mío. Lo mío, pensando en música

Ser campeón olímpico, es mi meta, y si no campeón medallista olímpico. A las siguientes Olimpiadas voy a tener 18, pero creo que a los 22 años sería el momento perfecto

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