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¿Qué será, será?
Entre las piernas
En noviembre de 2001 se celebró en Guadalajara la vigésimo segunda
Muestra Nacional de Teatro, evento que contó con la participación de 10 estados, 23 agrupaciones y 32 representaciones en distintos foros de la ciudad.
Aquélla fue la oportunidad de ver qué se estaba haciendo en otras latitudes del país y hacer un balance del trabajo teatral de estos lares. Además, quienes cubrimos la muestra, estuvimos casi codo a codo con quienes se dedican a la crítica, para aprender un poquito - aunque sea de lejos- y también nos dimos cuenta del ego enorme de algunos teatristas (lo cual quiere decir que es normal en el país).
Hubo también una que otra conferencia, presentaciones de libros, talleres y eventos de ese tipo para ponerle color académico a la muestra.
Este año, después de nueve, la Muestra Nacional de Teatro regresa a Guadalajara, y tengo entendido que el hecho de que hayan elegido a Jalisco mucho tuvo qué ver con las gestiones que Guillermo Covarrubias hizo, cuando fue director de Artes Escénicas de la Secretaría de Cultura (SC).
Yo me pregunto entonces, ¿qué es lo que va a pasar ahora o qué es lo que está pasando? Digo, supe que la SC ya lanzó una convocatoria para participar en la Muestra Estatal de Teatro y que las tres mejores obras tendrán pase directo a la muestra nacional
Pero ¿qué más se está planeando para este gran evento, cómo se está organizando todo, en qué van? ¿Se buscará trabajar en coordinación con Cultura UDG? ¿El gesticulador, dirigida por Beto Ruiz, se incluirá en la programación? ¿Qué será, será? Y la respuesta sin duda es “what ever will be, will be”.
Yo solo espero que se pongan las súper pilas para armar una buena muestra, completa y lucidora, porque en verdad se trata de un evento importante para el quehacer escénico del país
Y ‘ora sí pasando a otra cosa, quiero recomendar la obra Bésame mucho -una especie de homenaje a Consuelito Velázquez-, a cargo del grupo La Odisea Teatro, de Ciudad Guzmán, con las actuaciones de Alfredo Padilla y Josefina Villalobos, quien tengo entendido es hija del artista plástico Ramón Villalobos “Tijelino”.
La obra se desarrolla en una estación de ferrocarril hermosa… y con esto lo que quiero decir es que la escenografía es fantástica, como si se tratase de una obra plástica o una fotografía linda, linda, linda.
Aunque en momentos la obra parece lenta, es imposible evitar sumergirse en la intensidad y romanticismo de la historia, un encuentro fortuito entre dos personajes que en unas cuantas horas se encuentran como si fuesen los únicos seres de la Tierra.
Alfredo Padilla hace la invitación así: “Este montaje es una invitación para que las nuevas generaciones se asomen a esta ventana teatral, con imágenes de un pueblo en pleno esplendor del crecimiento, con la llegada de la electricidad y el ferrocarril a principios del siglo pasado, época también impregnada del romanticismo”.
Vale la pena ir a ver este trabajo, que se estará presentando los viernes y sábados de marzo en el Foro de Arte y Cultura, con dos funciones por día a las 18:30 y 20:30 horas.
Aquélla fue la oportunidad de ver qué se estaba haciendo en otras latitudes del país y hacer un balance del trabajo teatral de estos lares. Además, quienes cubrimos la muestra, estuvimos casi codo a codo con quienes se dedican a la crítica, para aprender un poquito - aunque sea de lejos- y también nos dimos cuenta del ego enorme de algunos teatristas (lo cual quiere decir que es normal en el país).
Hubo también una que otra conferencia, presentaciones de libros, talleres y eventos de ese tipo para ponerle color académico a la muestra.
Este año, después de nueve, la Muestra Nacional de Teatro regresa a Guadalajara, y tengo entendido que el hecho de que hayan elegido a Jalisco mucho tuvo qué ver con las gestiones que Guillermo Covarrubias hizo, cuando fue director de Artes Escénicas de la Secretaría de Cultura (SC).
Yo me pregunto entonces, ¿qué es lo que va a pasar ahora o qué es lo que está pasando? Digo, supe que la SC ya lanzó una convocatoria para participar en la Muestra Estatal de Teatro y que las tres mejores obras tendrán pase directo a la muestra nacional
Pero ¿qué más se está planeando para este gran evento, cómo se está organizando todo, en qué van? ¿Se buscará trabajar en coordinación con Cultura UDG? ¿El gesticulador, dirigida por Beto Ruiz, se incluirá en la programación? ¿Qué será, será? Y la respuesta sin duda es “what ever will be, will be”.
Yo solo espero que se pongan las súper pilas para armar una buena muestra, completa y lucidora, porque en verdad se trata de un evento importante para el quehacer escénico del país
Y ‘ora sí pasando a otra cosa, quiero recomendar la obra Bésame mucho -una especie de homenaje a Consuelito Velázquez-, a cargo del grupo La Odisea Teatro, de Ciudad Guzmán, con las actuaciones de Alfredo Padilla y Josefina Villalobos, quien tengo entendido es hija del artista plástico Ramón Villalobos “Tijelino”.
La obra se desarrolla en una estación de ferrocarril hermosa… y con esto lo que quiero decir es que la escenografía es fantástica, como si se tratase de una obra plástica o una fotografía linda, linda, linda.
Aunque en momentos la obra parece lenta, es imposible evitar sumergirse en la intensidad y romanticismo de la historia, un encuentro fortuito entre dos personajes que en unas cuantas horas se encuentran como si fuesen los únicos seres de la Tierra.
Alfredo Padilla hace la invitación así: “Este montaje es una invitación para que las nuevas generaciones se asomen a esta ventana teatral, con imágenes de un pueblo en pleno esplendor del crecimiento, con la llegada de la electricidad y el ferrocarril a principios del siglo pasado, época también impregnada del romanticismo”.
Vale la pena ir a ver este trabajo, que se estará presentando los viernes y sábados de marzo en el Foro de Arte y Cultura, con dos funciones por día a las 18:30 y 20:30 horas.