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Periscopio
Encuentros y reencuentros con los grandes
Siempre es gratificante asistir a buenos conciertos en tu ciudad de origen, aunque no niego la magia que implica salir del entorno, tomar un autobús a reventar y todo el camino ir saboreando el suculento platillo a degustar horas después. En concreto platicaré tres experiencias vividas en este 2009, dos de ellas en nuestra amada Guadalajara –o más bien en su municipio hermano Zapopan – y la otra en la capital de las transas y el smog (como la denominara hace años el buen Alex Lora).
Por orden cronológico corresponde comenzar con el magno evento celebrado el 16 de marzo en el Foro Sol, segunda fecha de Radiohead en México. Ante aproximadamente 60 mil almas, una constante alarma de lluvia y birlar a la vigilancia para pasar una mochila con mis pertenencias; comenzó el espectáculo con unos teloneros de cinco estrellas, los germanos Kraftwerk –a quienes ya había visto en su primera visita al DF en 2004 – que únicamente conservan a Ralf Hütter de su alineación original, presentando la excelencia multimedia, los androides conmovieron una vez más al respetable, todo listo para el main event.
Cerca de las 22 horas el quinteto de Oxfordshire emergió al escenario con el tema abridor de In Rainbows, 15 Step que fuese el prólogo de un set plagado de éxitos y sorpresas destacando la cúspide de Karma Police e Idioteque, la inolvidable pifia de Exit (Music for a Film – uno de mis tres temas predilectos en su amplio repertorio – y la locura a tope con Creep, que según fuentes fidedignas jamás volverían a tocar en directo.
El recuento después de estar a la deriva entre un mar de gente por más de dos horas y abordar un automóvil para dirigirnos a descansar fue que probablemente presenciamos a la mejor banda en directo en la actualidad. Resumido a dos palabras “Bien servido”.
El segundo episodio que merece mención aparte, además de caravana, aplauso, bombo y platillo, es el ofrecido por la súper banda The Dead Weather el pasado 9 de octubre en el Teatro Estudio Cavaret, mismos que dieron una verdadera cátedra de cómo ser un rockstar en el escenario.
El grupo invitado fue Le Butcherettes, con nuevo baterista, y Adanowsky como bailarín fortuito, que calentaron la lona correctamente para el cuarteto liderado por Jack White, virtuoso multi-instrumentista considerado por la revista británica Uncut como el músico de la década, que sólo faltaba por mostrar sus dotes en los tambores. Adrenalina, blues retorcido, distorsión, teclados vintage en su punto y una Alison Mosshart en plenitud escénica, mas no de facultades, parecía ficticio ver a esos cuatro titanes en escena, transcurrió de manera instantánea como esos momentos que se disfrutan en la infancia y terminan sin sentir el paso real del tiempo. Sin temor a equivocarme el siguiente paso en el rock, sin prejuicios ni etiquetas.
Y finalmente la reciente y esperada visita de los californianos Faith No More el 14 de noviembre en el cierre de su gira de reunión, capitaneados por el magnánimo Mike Patton hicieron suyo un Auditorio Telmex con menos de tres mil invitados. El grupo telonero fue Clondementto quienes hicieron un buen directo, pero por obvias razones faltó punch y quienes se encontraban en la parte trasera escucharon muy poco del set, bien librados a fin de cuentas.
Las notas introductorias de Midnight Cowboy (original de John Barry) fueron el detonador para redescubrir a un proyecto que dijo adiós a los escenarios 11 años atrás, más contundente y salvando el honor, cosa que muy pocos pueden cuando reúnen viejas alianzas en plena decadencia. Patton hizo de las suyas como de costumbre, escupió, vituperó, fue bañado de cerveza y se echó al público en la bolsa con la frase de la noche “No más fe wey”, la banda lució extraordinaria, como en sus mejores días, batería precisa, bajo machacante, teclados irreverentes y una guitarra bien pensada que recorrieron buena parte de la numerosa discografía del combo.
A pesar de la poca afluencia se dieron el lujo de realizar tres encores donde resonaron más covers y los ecos de un grande del rock duro de todos los tiempos. Genial para dar el cerrojazo a este catártico y controversial año.
Por orden cronológico corresponde comenzar con el magno evento celebrado el 16 de marzo en el Foro Sol, segunda fecha de Radiohead en México. Ante aproximadamente 60 mil almas, una constante alarma de lluvia y birlar a la vigilancia para pasar una mochila con mis pertenencias; comenzó el espectáculo con unos teloneros de cinco estrellas, los germanos Kraftwerk –a quienes ya había visto en su primera visita al DF en 2004 – que únicamente conservan a Ralf Hütter de su alineación original, presentando la excelencia multimedia, los androides conmovieron una vez más al respetable, todo listo para el main event.
Cerca de las 22 horas el quinteto de Oxfordshire emergió al escenario con el tema abridor de In Rainbows, 15 Step que fuese el prólogo de un set plagado de éxitos y sorpresas destacando la cúspide de Karma Police e Idioteque, la inolvidable pifia de Exit (Music for a Film – uno de mis tres temas predilectos en su amplio repertorio – y la locura a tope con Creep, que según fuentes fidedignas jamás volverían a tocar en directo.
El recuento después de estar a la deriva entre un mar de gente por más de dos horas y abordar un automóvil para dirigirnos a descansar fue que probablemente presenciamos a la mejor banda en directo en la actualidad. Resumido a dos palabras “Bien servido”.
El segundo episodio que merece mención aparte, además de caravana, aplauso, bombo y platillo, es el ofrecido por la súper banda The Dead Weather el pasado 9 de octubre en el Teatro Estudio Cavaret, mismos que dieron una verdadera cátedra de cómo ser un rockstar en el escenario.
El grupo invitado fue Le Butcherettes, con nuevo baterista, y Adanowsky como bailarín fortuito, que calentaron la lona correctamente para el cuarteto liderado por Jack White, virtuoso multi-instrumentista considerado por la revista británica Uncut como el músico de la década, que sólo faltaba por mostrar sus dotes en los tambores. Adrenalina, blues retorcido, distorsión, teclados vintage en su punto y una Alison Mosshart en plenitud escénica, mas no de facultades, parecía ficticio ver a esos cuatro titanes en escena, transcurrió de manera instantánea como esos momentos que se disfrutan en la infancia y terminan sin sentir el paso real del tiempo. Sin temor a equivocarme el siguiente paso en el rock, sin prejuicios ni etiquetas.
Y finalmente la reciente y esperada visita de los californianos Faith No More el 14 de noviembre en el cierre de su gira de reunión, capitaneados por el magnánimo Mike Patton hicieron suyo un Auditorio Telmex con menos de tres mil invitados. El grupo telonero fue Clondementto quienes hicieron un buen directo, pero por obvias razones faltó punch y quienes se encontraban en la parte trasera escucharon muy poco del set, bien librados a fin de cuentas.
Las notas introductorias de Midnight Cowboy (original de John Barry) fueron el detonador para redescubrir a un proyecto que dijo adiós a los escenarios 11 años atrás, más contundente y salvando el honor, cosa que muy pocos pueden cuando reúnen viejas alianzas en plena decadencia. Patton hizo de las suyas como de costumbre, escupió, vituperó, fue bañado de cerveza y se echó al público en la bolsa con la frase de la noche “No más fe wey”, la banda lució extraordinaria, como en sus mejores días, batería precisa, bajo machacante, teclados irreverentes y una guitarra bien pensada que recorrieron buena parte de la numerosa discografía del combo.
A pesar de la poca afluencia se dieron el lujo de realizar tres encores donde resonaron más covers y los ecos de un grande del rock duro de todos los tiempos. Genial para dar el cerrojazo a este catártico y controversial año.