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Periscopio

La importancia de atreverse

Israel Martínez es un ciudadano tapatío que comenzó picando piedra hace más de 12 años, cuando rompió el silencio al sacar a la luz el proyecto La Sangre de Alicia, una apuesta etérea con tintes góticos, aunque sus raíces provienen del punk, los conciertos de Sedición, Sin Razón Zoocial y el slam sus originales fuentes de inspiración. Después vinieron sus primeros acercamientos a la música electrónica al formar Sueño de Luna, una apuesta entre el EBM y la lírica pasional. 2003 marca el punto de partida con el lanzamiento del sello discográfico Abolipop, donde Martínez asumió el rol direccional al poco tiempo de su fundación.

A seis años de distancia, Israel se ha convertido en uno de los productores más prolíficos de la escena electrónica nacional con su proyecto Nebula 3, con el que ha editado los trabajos Trip to Triton and Nereida (2003), y Another Way (2007), y a la par un artista sonoro de peso a nivel mundial, y precursor férreo en la ciudad con la creación del ciclo “Oscilación” donde gente como Manuel Rocha, Rogelio Sosa, y él mismo han mostrado su trabajo al público tapatío, además de haber obtenido el premio Distinción en la categoría Digital Musics para la Prix Ars Electronica de Austria con la pieza Mi vida en 2007.

Ha participado en los festivales Instrumenta, Muestra Internacional de Arte Sonoro en el Museo Ex Teresa Arte Actual, Transitio y Radar en la Ciudad de México, y su obra más reciente “Concierto de Muertos para Vivos” pudo ser vista por miles de transeúntes a las afueras del Santuario en el Centro Histórico de Guadalajara.

Hay que checar muy de cerca sus dos más recientes lanzamientos discográficos Exorcizios (Abolipop, 2008), y Nareah (Aagoo, 2009). Todo esto gracias a no titubear y atreverse.

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