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Música de varias épocas

Clásica

Se ha dado a conocer en días pasados el programa de la primera temporada de conciertos de la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ) para este 2010, el cual estará dedicado a la conmemoración del Bicentenario de la Independencia México, de manera que cada uno de los conciertos estará conformado por obras de compositores nacionales (algunos jaliscienses) que se alternarán con música europea, en su mayoría correspondiente a la época inmediatamente posterior a la consumación del proceso independentista.

El primer concierto de esta temporada titulada "México de mis amores" se llevó a cabo el día de ayer por la noche en el Teatro Degollado y será repetido mañana, en punto de las 12:30 horas, presentando como carta fuerte la "Misa para la Catedral de Guadalajara" compuesta por Mariano Elízaga (1786-1842).

Este compositor nacido en la antigua Valladolid (hoy Morelia) se inició en la música siendo un niño. Con apenas cinco años de edad era ya mencionado en la "Gaceta de México", donde se le describía como "un niño cuya organización de oído y fantasía para las consonancias y modulaciones musicales puede sin hipérbole llamarse monstruosa".

La fama que alcanzó en esos años le valió ser llamado por el virrey Revillagigedo a la Ciudad de México, donde prosiguió sus estudios a cuenta del gobernante. Ya en el México independiente, Agustín de Iturbide le nombra maestro de la capilla imperial mexicana y, posteriormente, Guadalupe Victoria, primer presidente del país, le apoya para fundar la Sociedad Filarmónica de México. Continuaría desempeñándose como instrumentista, compositor y maestro, actividades en las que le acompañó siempre la fama, destacando también por haber sido fundador de la primera imprenta mexicana dedicada a la música.

Elízaga estuvo en Guadalajara trabajando como maestro de capilla de la Catedral por espacio de cuatro años y, fiel a su costumbre, dejó para esta iglesia una misa, que es la presentada en el primer programa de la temporada "México de mis amores" de la Filarmónica de Jalisco.

Su partitura se encontraba en el archivo musical de la Catedral tapatía. Habría sido compuesta hacia el año 1830, según estima Aurelio Martínez, maestro de capilla de la Catedral Metropolitana y encargado de su archivo, quien define la "Misa" de Mariano Elízaga como "una obra hermosa", producto del trabajo de "un compositor que surge entre dos épocas: el México colonial y el México independiente", el cual, añade, estuvo además plenamente identificado con la causa insurgente.

Estos elementos la convierten en una obra de arte por demás apropiada para ser rescatada con motivo de la conmemoración del Bicentenario.
La "Misa" se compone de siete movimientos, que siguen el desarrollo de la liturgia y en los que se alternan un coro de cuatro voces y tres solistas. La plantilla orquestal que marca la partitura está formada por un quinteto de cuerdas, al que se suman dos clarinetes y dos cornos.

Sobre el estilo de Elízaga, el maestro Martínez cuenta que "investigadores como Ricardo Miranda lo han comparado con el de Haydn, es decir, apegado al clasicismo vienés".
La composición del llamado "Mozart mexicano" será interpretado nuevamente este domingo por integrantes de los Coros y Solistas de la Catedral de Guadalajara, que serán dirigidos por el propio Aurelio Martínez.

El programa contempla también "Popol-Vuh", de Eugenio Toussaint (1954), y la "Sinfonía número 9" de Antonin Dvořák (1841-1904), conocida como “Desde el nuevo mundo", por haberla escrito el compositor checo en 1893 durante su estancia en Nueva York, donde había llegado un año antes al haber aceptado la invitación del Conservatorio Nacional con sede en aquella ciudad para ocupar su dirección, cargo en el que se mantuvo hasta 1895.

Una de las características que hacen especial a esta obra es que sus temas están basados en peculiaridades de la música de los nativos norteamericanos, cuyas danzas y cantos interesaron a Dvořák desde su llegada a suelo estadounidense. Además, resulta atractivo que esta peculiar amalgama se realizara en una etapa en la vida del compositor en que se encontraba ya como poseedor de un lenguaje expresivo desenvuelto y maduro.

Música de distintas épocas y escuelas se unen aquí para integrar una invitación bastante atractiva, en particular, la presentación de la obra de Elízaga, que es calificada por el director de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, Héctor Guzmán, como "un hecho histórico"’.

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