Suplementos
Mezquitic
Un bonito pueblo jalisciense con mucha historia y que guarda en sus calles bellas joyas arquitectónicas
GUADALAJARA, JALISCO (29/DIC/2013).- Al oeste del cerro Las Espigas y al este del río Bolaños, por donde baja el arroyo Las Viudas, se encuentra el bonito pueblo de Mezquitic: “Dentro de los mezquites, o sea, en el interior del mezquital”. Al alba de cierto día, Marisol, Nicolás y yo nos encaminamos para San Cristóbal de la Barranca; en Huejúcar nos desviamos a Mezquitic. Un espectacular mirador nos dio la bienvenida al sitio de mezquites, el paisaje lo comprendía un amplio cañón, a lo largo y ancho, en medio su sensacional río, al este el caserío, tendido a lo largo del río y al fondo riscos ocres, infinidad de ellos, tierra de los xurutes, huicholes, quienes en la época prehispánica daban tributo al tlatonazgo de Colotlán. En 1530, dos capitanes de Nuño Beltrán de Guzmán, Pere Almendez Chirinos y Francisco Verdugo, realizaron una temeraria expedición de conquista, desde lo que sería Aguascalientes, pasando por las regiones de Lagos, Zacatecas y Mezquitic, hasta llegar a Tepic en 1531, pasando por Huazamota. En 1541, surgió la rebelión del Mixtón que se extendió por la Sierra Madre Occidental y a mediados del siglo estalló la guerra chichimeca. Beatriz Rojas nos dice: “Miguel Caldera logró someter y reducir a los indios enemigos para conseguir la paz chichimeca. Caldera encabezó entradas hasta el corazón de la Sierra, se entrevistó con el Nayarit, jefe cora, y redujo y congregó a muchos grupos rebeldes… Para administrar las nuevas fundaciones realizadas por Caldera, se creó el distrito de Colotlán (1590), jurisdicción dotada de prerrogativas especiales… a cambio de las cuales prestaban servicio miliciano”. Para 1591, los franciscanos fundaron la Misión de San Luis de Colotlán, y en 1616 la Misión de San Juan Bautista de Mezquitic.
Nos registramos en el Hotel Capricho y nos dirigimos a Ciénega Chica para apreciar su Cristo Rey sobre un pedestal de tres cuerpos; el Cristo con los brazos levantados y al frente. Regresamos al pueblo y nos dispusimos a caminar por el primer cuadro y sus calles aledañas. Miramos la plaza o jardín Hidalgo, rectangular y con quiosco al centro, animado por jardines con pinos y rosales, delimitados por setos. El lado largo Sur de la plaza mira al Palacio Municipal, con cinco puertas en la planta baja y tres balcones corridos en altos con dos puertas cada uno, el balcón central ostenta el escudo municipal. En 1861 Mezquitic pertenecía a Huejuquilla el Alto y para 1880 ya era municipio. Una casa vecina nos mostró tres bizarros marcos de puerta, arqueados y con cornisa festonada, la puerta central con un respiradero en forma de flor. Los lados angostos de la plaza ven a portales y a añejas casonas, el portal del lado Este comprende tres arcos toscanos, la morada número 24 tiene un rústico marco en una de sus puertas y un labrado remate con flores y animales (art nouveau). El otro portal, también con arcos de cantera y con atractivas fincas vecinas; la primera señorial, dos ventanas con adornos labrados en su base y en su remate. Le sigue una casona con un cautivador balcón corrido con tres puertas, sus marcos presumen de labrados remates. La finca de la esquina con balcones sencillos, pero con marcos, forjas y gárgolas similares a la anterior, cómo que antaño fueron una, sólo la pintura las separa.
La esquina de Morelos y Jardín Hidalgo nos enseñó tres atractivas puertas arqueadas, con flores en sus frisos y cornisas dentadas. Luego admiramos la parroquia de San Juan Bautista, la puerta principal en arco de medio punto enmarcada por dos columnas redondas por costado, arriba se repiten las columnas; embelleciendo a la ventana coral, trilobulada, por remate posa un frontón de arco rebajado. Del lado izquierdo se adosó el campanario de planta cuadrada y de un solo cuerpo, con dos vanos arqueados por cara, y cúpula. Data de 1774. Saboreamos un rico pozole de Bertha, y en la plaza a la sombra de unos tabachines.
Nos registramos en el Hotel Capricho y nos dirigimos a Ciénega Chica para apreciar su Cristo Rey sobre un pedestal de tres cuerpos; el Cristo con los brazos levantados y al frente. Regresamos al pueblo y nos dispusimos a caminar por el primer cuadro y sus calles aledañas. Miramos la plaza o jardín Hidalgo, rectangular y con quiosco al centro, animado por jardines con pinos y rosales, delimitados por setos. El lado largo Sur de la plaza mira al Palacio Municipal, con cinco puertas en la planta baja y tres balcones corridos en altos con dos puertas cada uno, el balcón central ostenta el escudo municipal. En 1861 Mezquitic pertenecía a Huejuquilla el Alto y para 1880 ya era municipio. Una casa vecina nos mostró tres bizarros marcos de puerta, arqueados y con cornisa festonada, la puerta central con un respiradero en forma de flor. Los lados angostos de la plaza ven a portales y a añejas casonas, el portal del lado Este comprende tres arcos toscanos, la morada número 24 tiene un rústico marco en una de sus puertas y un labrado remate con flores y animales (art nouveau). El otro portal, también con arcos de cantera y con atractivas fincas vecinas; la primera señorial, dos ventanas con adornos labrados en su base y en su remate. Le sigue una casona con un cautivador balcón corrido con tres puertas, sus marcos presumen de labrados remates. La finca de la esquina con balcones sencillos, pero con marcos, forjas y gárgolas similares a la anterior, cómo que antaño fueron una, sólo la pintura las separa.
La esquina de Morelos y Jardín Hidalgo nos enseñó tres atractivas puertas arqueadas, con flores en sus frisos y cornisas dentadas. Luego admiramos la parroquia de San Juan Bautista, la puerta principal en arco de medio punto enmarcada por dos columnas redondas por costado, arriba se repiten las columnas; embelleciendo a la ventana coral, trilobulada, por remate posa un frontón de arco rebajado. Del lado izquierdo se adosó el campanario de planta cuadrada y de un solo cuerpo, con dos vanos arqueados por cara, y cúpula. Data de 1774. Saboreamos un rico pozole de Bertha, y en la plaza a la sombra de unos tabachines.