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Mazamitla, aventura natural

El Pueblo Mágico tiene opciones para todos los visitantes, desde aquellos que persiguen el silencio hasta los que buscan fiesta

GUADALAJARA, JALISCO (04/DIC/2016).- Aire puro. Son las dos palabras que me vienen a la mente luego de mi primer visita a Mazamitla, hace apenas unos días. Y es curioso, porque de las muchas cosas que había escuchado y leído sobre este Pueblo Mágico, nadie se había detenido para contarme sobre este detalle.

El primer cuadro de Mazamitla es vibrante. El ir y venir de sus habitantes, comerciantes y turistas dota de colores y sonidos muy peculiares a esta pequeña ciudad. Los caminos, empedrados, serpenteantes que en todo momento ascienden y descienden, son recorridos de forma incesante por automóviles en algunos casos y camionetas en su mayoría. También es común observar cuatrimotos, muchas veces montadas por un piloto sonriente y completamente enlodado tras haber surcado algún sendero de tierra y polvo, de esos que invitan a la aventura.

Mazamitla cambia de color según el día y la temporada que decidas visitar la ciudad. Entre semana por lo regular es tranquilo y te permite tomar un respiro de las actividades cotidianas, perderte en su senderos y ese mar de casas pintadas en colores blanco y colorado o sencillamente entregarte a su deliciosa gastronomía. Pero los fines de semana...los fines de semana es otra cosa.

Las escapadas a “Maza” los viernes, sábados y domingos son una tradición de años para algunos aventureros y quienes buscan acabar con la rutina. Son esos días cuando los rincones del pueblo se llenan con los sonidos de una buena parranda, bromas y mucha música en compañía con los amigos y la familia. El silencio desaparece casi por completo para darle paso a la verbena desde muy temprano y hasta bien entrada la noche. La ciudad tiene centros de diversión -tanto diurnos como nocturnos-, pero son muchos los que optan por rentar una cabaña y organizar su propia fiesta.

Rentar una cabaña en Mazamitla es una de las actividades que le ha dado fama al pueblo, en buena parte porque las hay de todos los precios y se prestan tanto para la escapada solitaria como romántica, pasando por las familiares.

En la visita que hice a este destino escuché un dato curioso: Los prestadores de este servicio calculan que hay aproximadamente mil legales, y otras tres mil “pirata”. Las últimas podrán ser más baratas, aunque terminan siendo caras al tener carencia de servicios básicos y hasta defectos de construcción.

Presencia divina

El corazón de Mazamitla está dominado por la Parroquia de San Cristóbal, una maravillosa edificación en color albo que tiene poco parecido con el resto de templos y parroquias principales que quien escribe estas palabras ha visto en sus andanzas por Jalisco.

La arquitectura del templo tiene un cierto aire oriental que en su fachada, lo que lo dota de un aspecto inusual. La iglesia se levantó a mediados del Siglo XX, a instancias del cura José Santana García, hijo adoptivo de la ciudad por el papel modernizador y social que jugó en Mazamitla en el siglo pasado.

Además de su imponente fachada y fabuloso reloj, destaca un cristo en el exterior de la parroquia, a cuyos pies los fieles católicos depositan diariamente flores. El interior del recinto es sobrio en cuanto ornamentos, aunque eso no le resta belleza en lo absoluto.

La plaza principal del Pueblo Mágico presume un encantador kiosko -que por las noches se convierte en centro de reunión para habitantes y turistas por igual-, mientras que a un costado de la parroquia se encuentran un tótem con donde se lee el nombre de la ciudad y que sirve para que a toda hora los viajeros se tomen la reglamentaria fotografía que sirva de testigo de su travesía por la ciudad.

Los cazadores de recuerdos y detalles podrán encontrar mercancías, dulces y conservas en el Andador Calle Hidalgo -también en el Centro de la ciudad-. No te puedes ir de Mazamitla sin llevarte de recuerdo una buena cajeta, una caja de borrachitos o un rico rompope. Pero no hay viaje a Mazamitla sin descubrir sus cabañas, ¿vamos?Una cálida estancia.

Hablar de unas opciones más populares para pasar un fin de semana en Mazamitla es hablar de Bosque Escondido (Vista Nevada 100, Fraccionamiento Pueblo Bonito), complejo que se encuentra justo antes en la entrada a la ciudad.

Este hotel de Montaña se ha ganado una excelente reputación entre quienes buscan un hospedaje con una buena relación precio-comodidad. Ofrece tres opciones para elegir según el presupuesto del viajero: Suite (máximo dos personas), de doble recámara (para hasta 4) y Club Familiar (donde pueden ser hasta 8).

Si las cabañas de Bosque Escondido son encantadoras por fuera, por dentro conquistan. Las tres opciones ofrecen decorado rústico con detalles muy jaliscienses, camas cuyo colchón es suave como una nube y una chimenea para hacer más cálidas las veladas -y al llegar ya contarás con una carga de leña-. A lo anterior se suman unos ricos snacks de bienvenida.

Un “plus” que ofrece el hotel es la vista que tiene su restaurante Las Moras desde la terraza. La merienda o la hora del té desde aquí es una experiencia sublime a los sentidos (eso sí, te recomiendo que vayas bien cubierto en esta temporada a hacerlo, pues la brisa del bosque en invierno suele ser bastante fría, incluso por las tardes).

Para más informes de Bosque Escondido, ellos ponen a tu disposición el teléfono 01(33) 1378 9300.

Mi visita duró apenas unas horas, pero me llenó de palabras sobre Mazamitla y sobre todo muchas ganas de recorrer con calma sus calles. Me dio una nueva perspectiva sobre lo rico que es nuestro Estado en cuando a opciones turísticas y sobre todo, le dio una nueva dimensión a dos palabras: Aire puro.

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