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Líbano reconoció a sus hijos destacados

La emoción era evidente: el brillo en los ojos, las sonrisas, los abrazos de felicitación

Como parte de la celebración de la develación de la estatua El Emigrante Libanés, el gobierno de Líbano entregó reconocimientos a destacados miembros de la comunidad libanesa de Guadalajara.

La emoción era evidente: el brillo en los ojos, las sonrisas, los abrazos de felicitación. Un jardín exuberante como telón de una comida en la que el gobierno libanés entregó reconocimientos a Lorenza Dipp de Torres Lample, Enrique Dau Flores, y Víctor Sarquis Sade por su labor al poner en alto el nombre de Líbano en el extranjero. A Víctor Sarquis Sade y a Enrique Dau Flores les otorgaron la Condecoración del Cedro de Líbano, y a Lorenza Dipp se le reconoció su destacada labor como promotora de la cultura y la educación en México y otros países como Estados Unidos.

“Origen es destino´, decía el destacado pensador mexicano José Vasconcelos. Y en reuniones como estas me viene a al mente esta frase, porque los reconocimientos que he recibido por el trabajo realizado en la promoción cultural, tienen su origen en una nación que cumple hoy 66 años de independencia, Líbano, que si bien es pequeña en territorio, es grande en ciudadanos valientes e íntegros como sus cedros”, expresó durante su discurso de agradecimiento Lorenza Dipp, anfitriona además de la comida en la que los asistentes tuvieron la oportunidad de degustar platillos propios de esa región de Oriente próximo como kibbeh, tabulé, hojas de parra rellenas, entre otras delicias.

“Siento una profunda emoción, ser hijo de un inmigrante libanés y haber recibido al igual que mi padre la generosidad del pueblo mexicano y jalisciense me hace sentir profundamente orgulloso de mi origen libanés y de mi nacimiento y formación jalisciense. Me han hecho el honor de otorgarme esta enorme distinción, que me estimula para continuar tratando de ser útil a los demás, que es mi vocación”, expresó, visiblemente emocionado, Enrique Dau Flores luego de recibir el reconocimiento.

Víctor Sarquis Sade, por su parte, agradeció la distinción en nombre  propio y en el de Enrique Dau Flores, agradecimiento que extendió también en nombre de sus padres quienes, “nos hicieron germinar en tierras mexicanas, y que nos enseñaron a amarlas y respetarlas”. Agradeció también al embajador de Líbano en México, Nouhad Mahmoud, y destacó la relevancia de recibir la distinción en el marco de la conmemoración del 66 aniversario de la Independencia de Líbano, que se alcanzó el 22 de noviembre de 1943.

“Celebramos pues, que la libertad para los libaneses no significa un capricho, sino la dignidad y la honra en la exaltación de la personalidad humana […] Y es que sólo con fe y anhelos pudieron aventurarse nuestros ancestros a la inmensidad de la mar.

Siempre con la frente en alto, mirando las estrellas para navegar y buscando la bendición divina”, expresó Sarquis Sade durante su discurso, mismo que concluyó recordando las palabras de varios presidentes de México: “El que no tenga un amigo libanés, que lo busque, porque nosotros ya lo encontramos”, frase que fue recibida entre sonrisas y aplausos por parte de los asistentes quienes extendieron sus felicitaciones a los tres homenajeados.

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