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La mujer detrás de Virtus
Virtus es la novela que Editorial Jus presentó el último día de la Feria del Libro en Guadalajara. Está escrita en un género que no había abordado antes su autora, Eve Gil, de modo que nos acercamos a ella para conocer las razones de esta nueva experimentación y como resultado sostuvimos una conversación muy interesante según mi opinión. Veamos qué opina usted como lector.
¿Por qué escribir una novela de ciencia ficción, o de veras, como dijo Liliana Blum, es un ensayo con cara de novela?
Liliana está totalmente en lo cierto: es un ensayo escrito desde el futuro, lo que equivaldría a una novela. Lo de la ciencia ficción surge porque me parece la única manera honesta de hablar sobre la actual situación política en una novela, sin caer en lo panfletario.
Es decir entonces que es una doble crítica: al panfleto y su carácter obsoleto actual y a la realidad política mexicana…
Digámoslo así. Los libros que hablan sobre política, no todos, pero la mayoría, suelen ser aburridos, repetitivos, nada más lejano de la literatura. Y solo los interesados los leen. La ciencia ficción es, de suyo, un género popular y divertido.
Eso quiere decir que quisiste hacer algo ameno para que los no interesados en la política reflexionaran sobre el tema, y a través de esa reflexión, llegaran tal vez a emprender acciones en la práctica.
Efectivamente, quería acercarme al público literario, que generalmente desdeña los libros de política y hablarles, digamos, en sus términos.
Y según los comentarios que habrás recibido, ¿ha sido leída por los no interesados en la política?
Sí, la mayoría de los lectores han sido no interesados en política, sino más bien en el género de la ciencia ficción y a mí me interesaba también llegarle a otro tipo de público.
¿Ese público que practica juegos de rol (¿todavía?) y colecciona imágenes de los personajes de Star Wars?
Bueno, de entrada es a los que enganchas, pero me interesaba un público más interesado en autores como los que homenajeo en la novela (Dick, Orwell, Huxley, Le Guin, etc.). Por otro lado, me confieso fanática irredenta de la primera saga de Star Wars, la de los 80 quiero decir, no tanto de la segunda.
Tus homenajes a esos escritores surgieron, por supuesto, de la admiración, pero, ¿pensabas incluirlos al planear la estructura de la novela o fueron saliendo en el camino?
Fueron saliendo. No me proponía homenajear a nadie, de hecho, salió espontáneamente lo de aludir a estos autores, a los que llevo buen rato que leo, con excepción de Úrsula K. Le Guin. Pero es el género con que me inicié en la lectura, junto con el gótico (que ya abordé en una novela inédita) y me sentía un poco en deuda. Virtus está llena de guiños: uno de los más evidentes son los sueños de Juana Inés, que remiten a la escena de los maniquíes de Blade runner, por ejemplo.
Pero la deuda, aunque saldada, creo que tiene más novelas, es decir, hay algo más en preparación en este género, ¿me equivoco?
El género abarca muchísimos temas que yo no alcanzo a tocar, pero ya me están dando ganas de hacerlo, como los saltos en el tiempo o las metamorfosis, por ejemplo.
Te lo pregunto por aquella novela de la que me hablaste alguna vez en la que aparecen personajes femeninos con ciertas características especiales (poderes).
Ésa es una novela fantástica, juvenil... no es ciencia ficción (aunque no faltará quien le ponga la etiqueta).
Bueno. Háblame de la idea inicial cuando viste que debías escribir Virtus, ¿rabia política? ¿Desilusión, tal vez (política también)?
Estaba muy enojada por el fraude electoral y necesitaba escribir al respecto, pero no sabía cómo canalizarlo. También por eso opté por una narradora femenina, inmersa en una situación política semejante a la mía, para que su ira y su molestia (que son las mías) resultaran convincentes y justificables.
Vamos pues con la narradora. ¿Cómo es ella?
La narradora es lo que yo llamo “librepensadora”. Ese adjetivo se emplea en nuestros tiempos, pero en la novela adquiere un significado algo distinto, como muchas otras palabras (debí haber elaborado una guía con el vocabulario del Proyecto V, ahora que lo pienso). Un “librepensador” en tiempos de Virtus, es algo así como un guerrillero para nosotros. Guerrillera de las ideas, por llamarle de algún modo, o terrorista verbal (acuérdate que en Virtus ya no existen los periodistas, ya no hay quien cuestione al gobierno: hacerlo causa el efecto de un bombazo), a ella le toca la época del retroceso brutal, que es el retorno de la Santa Inquisición. Su nivel de rebeldía es semejante al de Sor Juana durante el barroco, y a eso me refiero con librepensadora... crítica del sistema y dueña de sus ideas.
¿Ella, si viviera hoy, sería una periodista, una filósofa o tomaría las armas?
Yo creo que sería una radical. Se me ocurre que sería como Susan Sontag, al menos en ella pensaba al momento de darle cuerpo al personaje. O como la periodista rusa Anna Politkovskaya, que le dio con todo a Putin a sabiendas de que la podían matar (en Rusia los periodistas honestos son poco menos que sátrapas, como están a punto de serlo en México).
¿Estamos hablando de Juana Inés ya grande?
Sí, porque es Juana grande la que narra, aunque se remonte a su infancia (como ocurre en mi novela Réquiem por una muñeca rota: es el testimonio de una adulta que retrocede emocionalmente hasta la época de su infancia).
¿Decidiste escribirlo de esta manera pensando en el lector o fue porque querías que se fuera creando tu personaje a sí mismo al “rememorarse”?
Lo segundo, quería que se fuera autogenerando ante los ojos del lector.
¿Crees haberlo conseguido?
Yo creo que sí, porque el temple de la narradora es uno, y se desdobla al retroceder al instante en que era una niña vulnerable. Es como abordar a un mismo personaje en dos tiempos.
Y en cuanto a la reflexión política, ¿crees que ha habido eco en tus lectores, piensas que la literatura puede influir para un cambio de conciencia?
Los ha hecho enfadarse, reflexionar respecto a su modo de ver la política, según me han dicho. No ha faltado –y tú lo viste en la presentación- quien rechace las culpas del pueblo, que dista de ser víctima inocente de lo que sucede. La representación del pueblo como una serie de autómatas ha ofendido a algunos, pero a fin de cuentas reconocen que no está muy lejos de la realidad.
Es un principio, ¿te satisface como escritora esa reacción?
Sí, porque cada una de mis obras busca distintas reacciones, y la indignación era la que más buscaba escribiendo Virtus.
Supongo que si ha habido indignación es precisamente porque nos dices en lo que podemos convertirnos apenas nos descuidemos.
Peor aún: les digo en lo que nos hemos convertido. Hay que señalar que la novela está ambientada en un futuro relativamente remoto, que aborda a un país que ya ha pasado por todo lo que nosotros apenas alcanzamos a vislumbrar.
¿Ya somos esos autómatas, eso crees?
La mayoría, sí. Porque creen todo lo que les dicen en Televisa, y eso, para mí, es ser autómata. La ausencia de conciencia crítica nos vuelve máquinas al servicio de los poderosos.
En eso estamos de acuerdo. Carne de cañón, se diría en tiempos de guerra.
Sí, se supone que la sociedad de Virtus ya pasó por lo que estamos pasando nosotros ¡y lo olvidó!
Estarás de acuerdo en que, no hay que ser sociólogo para saber que los medios de comunicación y su constante bombardeo de noticias son el ingrediente esencial de esa salsa que hace olvidar a los ciudadanos.
Así es, y me pregunto hasta qué punto los noticiarios han contribuido a sembrar el caos y la destrucción.
Por lo menos el miedo, ese que te permite tomar un arma.
El miedo, decía Hitler, es el arma más poderosa, la invencible, un pueblo amedrentado es un pueblo dócil. Ésa es la carta que se juega el gobierno actual.
Virtus parece, por momentos, lo menos peor que nos pueda ocurrir a los mexicanos… cuando menos comparado con lo que nos ocurre ahora”: Eve Gil
¿Por qué escribir una novela de ciencia ficción, o de veras, como dijo Liliana Blum, es un ensayo con cara de novela?
Liliana está totalmente en lo cierto: es un ensayo escrito desde el futuro, lo que equivaldría a una novela. Lo de la ciencia ficción surge porque me parece la única manera honesta de hablar sobre la actual situación política en una novela, sin caer en lo panfletario.
Es decir entonces que es una doble crítica: al panfleto y su carácter obsoleto actual y a la realidad política mexicana…
Digámoslo así. Los libros que hablan sobre política, no todos, pero la mayoría, suelen ser aburridos, repetitivos, nada más lejano de la literatura. Y solo los interesados los leen. La ciencia ficción es, de suyo, un género popular y divertido.
Eso quiere decir que quisiste hacer algo ameno para que los no interesados en la política reflexionaran sobre el tema, y a través de esa reflexión, llegaran tal vez a emprender acciones en la práctica.
Efectivamente, quería acercarme al público literario, que generalmente desdeña los libros de política y hablarles, digamos, en sus términos.
Y según los comentarios que habrás recibido, ¿ha sido leída por los no interesados en la política?
Sí, la mayoría de los lectores han sido no interesados en política, sino más bien en el género de la ciencia ficción y a mí me interesaba también llegarle a otro tipo de público.
¿Ese público que practica juegos de rol (¿todavía?) y colecciona imágenes de los personajes de Star Wars?
Bueno, de entrada es a los que enganchas, pero me interesaba un público más interesado en autores como los que homenajeo en la novela (Dick, Orwell, Huxley, Le Guin, etc.). Por otro lado, me confieso fanática irredenta de la primera saga de Star Wars, la de los 80 quiero decir, no tanto de la segunda.
Tus homenajes a esos escritores surgieron, por supuesto, de la admiración, pero, ¿pensabas incluirlos al planear la estructura de la novela o fueron saliendo en el camino?
Fueron saliendo. No me proponía homenajear a nadie, de hecho, salió espontáneamente lo de aludir a estos autores, a los que llevo buen rato que leo, con excepción de Úrsula K. Le Guin. Pero es el género con que me inicié en la lectura, junto con el gótico (que ya abordé en una novela inédita) y me sentía un poco en deuda. Virtus está llena de guiños: uno de los más evidentes son los sueños de Juana Inés, que remiten a la escena de los maniquíes de Blade runner, por ejemplo.
Pero la deuda, aunque saldada, creo que tiene más novelas, es decir, hay algo más en preparación en este género, ¿me equivoco?
El género abarca muchísimos temas que yo no alcanzo a tocar, pero ya me están dando ganas de hacerlo, como los saltos en el tiempo o las metamorfosis, por ejemplo.
Te lo pregunto por aquella novela de la que me hablaste alguna vez en la que aparecen personajes femeninos con ciertas características especiales (poderes).
Ésa es una novela fantástica, juvenil... no es ciencia ficción (aunque no faltará quien le ponga la etiqueta).
Bueno. Háblame de la idea inicial cuando viste que debías escribir Virtus, ¿rabia política? ¿Desilusión, tal vez (política también)?
Estaba muy enojada por el fraude electoral y necesitaba escribir al respecto, pero no sabía cómo canalizarlo. También por eso opté por una narradora femenina, inmersa en una situación política semejante a la mía, para que su ira y su molestia (que son las mías) resultaran convincentes y justificables.
Vamos pues con la narradora. ¿Cómo es ella?
La narradora es lo que yo llamo “librepensadora”. Ese adjetivo se emplea en nuestros tiempos, pero en la novela adquiere un significado algo distinto, como muchas otras palabras (debí haber elaborado una guía con el vocabulario del Proyecto V, ahora que lo pienso). Un “librepensador” en tiempos de Virtus, es algo así como un guerrillero para nosotros. Guerrillera de las ideas, por llamarle de algún modo, o terrorista verbal (acuérdate que en Virtus ya no existen los periodistas, ya no hay quien cuestione al gobierno: hacerlo causa el efecto de un bombazo), a ella le toca la época del retroceso brutal, que es el retorno de la Santa Inquisición. Su nivel de rebeldía es semejante al de Sor Juana durante el barroco, y a eso me refiero con librepensadora... crítica del sistema y dueña de sus ideas.
¿Ella, si viviera hoy, sería una periodista, una filósofa o tomaría las armas?
Yo creo que sería una radical. Se me ocurre que sería como Susan Sontag, al menos en ella pensaba al momento de darle cuerpo al personaje. O como la periodista rusa Anna Politkovskaya, que le dio con todo a Putin a sabiendas de que la podían matar (en Rusia los periodistas honestos son poco menos que sátrapas, como están a punto de serlo en México).
¿Estamos hablando de Juana Inés ya grande?
Sí, porque es Juana grande la que narra, aunque se remonte a su infancia (como ocurre en mi novela Réquiem por una muñeca rota: es el testimonio de una adulta que retrocede emocionalmente hasta la época de su infancia).
¿Decidiste escribirlo de esta manera pensando en el lector o fue porque querías que se fuera creando tu personaje a sí mismo al “rememorarse”?
Lo segundo, quería que se fuera autogenerando ante los ojos del lector.
¿Crees haberlo conseguido?
Yo creo que sí, porque el temple de la narradora es uno, y se desdobla al retroceder al instante en que era una niña vulnerable. Es como abordar a un mismo personaje en dos tiempos.
Y en cuanto a la reflexión política, ¿crees que ha habido eco en tus lectores, piensas que la literatura puede influir para un cambio de conciencia?
Los ha hecho enfadarse, reflexionar respecto a su modo de ver la política, según me han dicho. No ha faltado –y tú lo viste en la presentación- quien rechace las culpas del pueblo, que dista de ser víctima inocente de lo que sucede. La representación del pueblo como una serie de autómatas ha ofendido a algunos, pero a fin de cuentas reconocen que no está muy lejos de la realidad.
Es un principio, ¿te satisface como escritora esa reacción?
Sí, porque cada una de mis obras busca distintas reacciones, y la indignación era la que más buscaba escribiendo Virtus.
Supongo que si ha habido indignación es precisamente porque nos dices en lo que podemos convertirnos apenas nos descuidemos.
Peor aún: les digo en lo que nos hemos convertido. Hay que señalar que la novela está ambientada en un futuro relativamente remoto, que aborda a un país que ya ha pasado por todo lo que nosotros apenas alcanzamos a vislumbrar.
¿Ya somos esos autómatas, eso crees?
La mayoría, sí. Porque creen todo lo que les dicen en Televisa, y eso, para mí, es ser autómata. La ausencia de conciencia crítica nos vuelve máquinas al servicio de los poderosos.
En eso estamos de acuerdo. Carne de cañón, se diría en tiempos de guerra.
Sí, se supone que la sociedad de Virtus ya pasó por lo que estamos pasando nosotros ¡y lo olvidó!
Estarás de acuerdo en que, no hay que ser sociólogo para saber que los medios de comunicación y su constante bombardeo de noticias son el ingrediente esencial de esa salsa que hace olvidar a los ciudadanos.
Así es, y me pregunto hasta qué punto los noticiarios han contribuido a sembrar el caos y la destrucción.
Por lo menos el miedo, ese que te permite tomar un arma.
El miedo, decía Hitler, es el arma más poderosa, la invencible, un pueblo amedrentado es un pueblo dócil. Ésa es la carta que se juega el gobierno actual.
Virtus parece, por momentos, lo menos peor que nos pueda ocurrir a los mexicanos… cuando menos comparado con lo que nos ocurre ahora”: Eve Gil