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Las cosas que nos rodean: Las cosas más sencillas
No podemos dudarlo. A Jesús le gustaban las cosas sencillas: hablaba de cosas sencillas y se dirigía sencillamente a la gente sencilla
No podemos dudarlo. A Jesús le gustaban las cosas sencillas: hablaba de cosas sencillas y se dirigía sencillamente a la gente sencilla.
Hoy a nosotros nos gusta lo solemne, lo rebuscado, lo aparatoso… a pesar de que estamos rodeados de cosas sencillas.
Apenas hace una semana que vivimos la fiesta de san Pedro y san Pablo y se dio inicio al “Año Paulino”, en el cual recordaremos que hace dos mil años estos apóstoles pasaron por nuestro mundo predicando el Evangelio a tiempo y a destiempo. Y entre los dos, san Pedro y san Pablo fueron llevando a todos el nombre y el mensaje de Jesús, anunciando la Salvación que nos mereció por medio de su muerte y resurrección.
Hoy buscamos entre las cosas que a diario tenemos entre manos, un objeto que nos recuerde este ejemplo y nos invite a vivir la Palabra que el Señor Jesús nos ha querido dejar como luz y guía de nuestra vida, y fácilmente nos encontramos con las llaves a las cuales nos hace alusión el Evangelio cuando Jesús le entrega a san Pedro “las llaves del Reino de los cielos”.
¿Qué hay más sencillo que una llave? Ciertamente tan sencilla y casi tan insignificante, que a cada rato la perdemos o la dejamos olvidada por allí…
Pero tan necesaria, tan indispensable es la llave, que no podemos entrar a una habitación, o abrir un carro, una gaveta o algún otro recinto sin su ayuda.
Así entre las mil cosas importantes que a diario tenemos entre las manos, las llaves nos van a recordar que las cosas de Dios son sencillas y que tenemos que abrir un espacio de sencillez en nuestro corazón para poder escuchar sus palabras, a veces también tan sencillas, pero que son la llave para entrar a la Salvación grande y hermosa que Él nos quiere dar…
ORACIÓN DE LAS LLAVES
Yo quiero ser en este mundo
la expresión del amor
que Cristo Jesús trajo al mundo.
Una llave, grande o pequeña,
no importa el tamaño, ni el diseño,
ni el material de mi hechura,
de un metal cualquiera o…
en la actualidad hasta de plástico.
Hay llaves para abrirlo todo:
las puertas de las casas, los carros,
los arcones, los joyeros y…
pero yo más bien quisiera
abrir los corazones,
dejar entrar en ellos
el amor de mi Dios,
y que rebose y se expanda
hasta inundar nuestro mundo
que tanto necesita de gracia
y de la ternura con que Jesús habló.
No hay que temer a nada, Jesús habló para que cada uno encontrara la puerta y la llave de la vida, y nos dio el mismo privilegio para llevar a todos su Mensaje de amor, de paz y de alegría, lo mismo que los apóstoles que tuvieron en sus manos llaves que podrían abrirlo todo, incluso el Reino de los Cielos.
María Belén Sánchez fsp
Hoy a nosotros nos gusta lo solemne, lo rebuscado, lo aparatoso… a pesar de que estamos rodeados de cosas sencillas.
Apenas hace una semana que vivimos la fiesta de san Pedro y san Pablo y se dio inicio al “Año Paulino”, en el cual recordaremos que hace dos mil años estos apóstoles pasaron por nuestro mundo predicando el Evangelio a tiempo y a destiempo. Y entre los dos, san Pedro y san Pablo fueron llevando a todos el nombre y el mensaje de Jesús, anunciando la Salvación que nos mereció por medio de su muerte y resurrección.
Hoy buscamos entre las cosas que a diario tenemos entre manos, un objeto que nos recuerde este ejemplo y nos invite a vivir la Palabra que el Señor Jesús nos ha querido dejar como luz y guía de nuestra vida, y fácilmente nos encontramos con las llaves a las cuales nos hace alusión el Evangelio cuando Jesús le entrega a san Pedro “las llaves del Reino de los cielos”.
¿Qué hay más sencillo que una llave? Ciertamente tan sencilla y casi tan insignificante, que a cada rato la perdemos o la dejamos olvidada por allí…
Pero tan necesaria, tan indispensable es la llave, que no podemos entrar a una habitación, o abrir un carro, una gaveta o algún otro recinto sin su ayuda.
Así entre las mil cosas importantes que a diario tenemos entre las manos, las llaves nos van a recordar que las cosas de Dios son sencillas y que tenemos que abrir un espacio de sencillez en nuestro corazón para poder escuchar sus palabras, a veces también tan sencillas, pero que son la llave para entrar a la Salvación grande y hermosa que Él nos quiere dar…
ORACIÓN DE LAS LLAVES
Yo quiero ser en este mundo
la expresión del amor
que Cristo Jesús trajo al mundo.
Una llave, grande o pequeña,
no importa el tamaño, ni el diseño,
ni el material de mi hechura,
de un metal cualquiera o…
en la actualidad hasta de plástico.
Hay llaves para abrirlo todo:
las puertas de las casas, los carros,
los arcones, los joyeros y…
pero yo más bien quisiera
abrir los corazones,
dejar entrar en ellos
el amor de mi Dios,
y que rebose y se expanda
hasta inundar nuestro mundo
que tanto necesita de gracia
y de la ternura con que Jesús habló.
No hay que temer a nada, Jesús habló para que cada uno encontrara la puerta y la llave de la vida, y nos dio el mismo privilegio para llevar a todos su Mensaje de amor, de paz y de alegría, lo mismo que los apóstoles que tuvieron en sus manos llaves que podrían abrirlo todo, incluso el Reino de los Cielos.
María Belén Sánchez fsp