Suplementos

La escena en la palabra impresa

Entre las piernas

Desde hace una semana me he recluido en la Feria Internacional del Libro (FIL), y aunque me llegan correos de historias que suceden más allá de las fronteras de Expo Guadalajara, la verdad es que no he podido salir del enorme refrigerador que, por momentos, se convierte en un horno en el que converge todo tipo de olores.

Por eso es que llevo ya varios días dándole vueltas a las escasas ideas de mi mente, respecto a qué es lo que contaré en este espacio sin salirme del tema que ocupa a “Entre las piernas”. La cosa es que entre esos correos me llegó un asunto que es digno de abordar y aplaudir y desear éxito, sobre todo ahora que cierra un año difícil y sepa Dios cómo nos vaya pa’l 2010. Sin embargo, no puedo hablar de eso y ni siquiera voy a mencionarlo aquí a la ligera, pues sé que primero debo investigar algunos detalles para poder soltar de mi ronco pecho mis piensos (como decía el Negro Guerrero).

El hecho es que una vez que clausuré de mi pensamiento el tema, y en uno de los escasos ratos libres que se tiene por acá, decidí darme una vuelta por el espacio de exhibición en busca de un libro (La jungla) de un ilustrador (Peter Kuper) que entrevisté el otro día y que parece que está genial.

No lo encontré. Me atoré en el stand del Conaculta (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) y decidí echar un ojo en las estanterías de teatro y danza, porque bueno, creo que ya que estamos “enfilados”, bien vale la pena echarnos un chapuzón en las artes escénicas desde otra perspectiva: la de la palabra impresa.

Y es que estoy convencida de que como espectadores también tenemos el compromiso de echarnos un clavado en lo que se ha escrito en torno a las artes escénicas, para entrar de lleno en la historia de diferentes personajes, generaciones, movimientos y anexos; y tener así una visión y criterio mucho más amplio cuando nos sentemos a ver un espectáculo.

De lo que vi, algunos libros que me hicieron ojitos son: La llama de mi vida, de Fabrice Melquiot, en el que se recogen dos obras de teatro Del horror de la angustia y La liberación que provoca la risa; algunas publicaciones del Centro de Investigación Teatral Rodolfo Usigli (CITRU); 70 años de teatro en el Palacio de Bellas Artes, de Jovita Millán; Dramaturgos mexicanos, 1970-1990 (Uy, olvidé anotar el autor); una Antología de ensayos y catálogo fotográfico en torno al trabajo de José Limón, uno de los precursores de la danza moderna; un acercamiento a la vida de la bailaora Pilar Rioja; y Nellie Campobello: una escritura salida del cuerpo, de Sophie Bidault de la Calle.

Ya no recorrí más, al menos no tan concienzudamente, pero estoy segura de que hay muchas opciones para que nos acerquemos a la danza y el teatro desde otra perspectiva, en un afán por convertirnos en espectadores más críticos y quizá hasta apantallar a uno que otro cuate con nuestra gran sapiencia de la escena.

 
lexeemia@gmail.com

 

Temas

Sigue navegando