Suplementos
Italidea
Artes plásticas a la Italiana, escultura y pintura
Quien desee admirar extraordinarias muestras de pintura italiana de diferentes géneros clásicos, presididas por una obra maestra de barroco tenebrista, original de Francesco Barbieri, El Guercino, a la cual acompaña un variopinto cortejo de retratos, paisajes, naturalezas muertas, bodegones, marinas, hasta llegar a las más transgresoras manifestaciones de las artes visuales de la actualidad.
Quien desee ver de cerca ejemplos de escultura griega, helenística, etrusca y moderna; diversos objetos de cerámica griega y romana; piezas de joyería, orfebrería y esmaltes antiguos y contemporáneos; modelos virtuales de algunos artilugios de invención davinciana; reproducciones de planos y construcciones arquitectónicas, desde Vitrubio hasta Renzo Piano; así como manufacturas artesanales de metal, vidrio soplado y cristal; muestras de diseño de modas, de muebles y cientos de otros atrayentes objetos más; apresúrese y no deje pasar la oportunidad, que ha sido postergada hasta el último día del presente mes de febrero, para recorrer, como lo han hecho ya miles de personas, las salas principales del Instituto Cultural Cabañas.
Y es que éstas han sido convertidas en una especie de “gabinetes de maravillas”, merced al patrocinio de diferentes entidades cívicas y culturales de aquel país europeo, que tomando prestados algunos valiosos y representativos objetos de colecciones, pinacotecas y museos de toda la Península, conjuntaron, montaron y vinieron a mostrar a nuestra ciudad, mediante una espléndida museografía, esta peculiar e irrepetible exposición bautizada con el nombre de Italidea.
Italia, como es ampliamente conocido y aceptado, constituye una de las reservas naturales del orbe, más nutridas en materia de arte histórico; en ese país se conjuntan miles de años de genio, talento, imaginación e industria humanas, que a través de los siglos y en diferentes etapas: Etrusca, helénica, paleocristiana, románica, gótica, renacentista, barroca, neoclásica, romántica, moderna y contemporánea, fueron dejando cada una valiosos restos de su memoria intacta que se han ido constantemente enriqueciendo a través de permanentes hallazgos o adiciones procedentes de de todos los rincones de sus 20 regiones geográficas que van, desde el Piamonte hasta la Cerdeña.
Este es un espacio territorial quizás no muy dilatado, pero que como digo, ofrece un inmenso e inabarcable panorama estético y emocional que alcanza su máxima expresión cuando se vive la aventura personal de estar allá en una estancia, que breve o prolongada, suele constituir sin duda una de esas fantásticas experiencias que deja impronta indeleble en cualquier espíritu sensible.
Y aunque resulta imposible ni siquiera hacer un mínimo resumen de tal cúmulo de belleza e ingenio, hay que conformarse aunque sea, como acontece con esta exhibición, con echar un ojo a través de la cerradura que nos deja entrever mediante su heterogeneidad, la elevada calidad, curiosidad, belleza y valor del arte italiano, y obliga al visitante que hace este “tour” histórico, por más lego que sea en la materia, a detenerse en cada una de estas piezas que con sus guiños y destellos sugiere la profundidad y amplitud de la aventura excepcional que puede significar el visitar o volver a estar, una y mil veces, en esa Italia inmortal.
Así pues, si aún no lo ha hecho, por amor a Dios no deje, (con excepción del lunes) de acudir al ICC y visitar esta exposición que en unos cuantos días más será cuidadosamente embalada y regresada a sus legítimos propietarios.
Entre la pena y el gozo
de Georgina Arce
Muy atinado sin duda el título de esta exposición de pintura y gráfica de Georgina Arce que se encuentra instalada en el Espacio de Arte GDL de Televisa (Alemania 1469), puesto que se trata de una oscilante muestra de obras que cubren diferentes espectros cualitativos y que manifiestan que su autora, como todos los cultivadores de las artes, continúa inmersa en ese proceso interminable por encontrar la voz plástica más definida, afinada, que la pueda situar en los niveles más altos de la creatividad artística.
Para ello cuenta, como lo demuestra aquí, con herramientas valiosas, como son por ejemplo, la firmeza y delicadeza de su dibujo de la figura humana y de formas naturales u objetuales; su imaginación para conjugar esa realidad con lo irreal, pretendiendo darle contenidos simbólicos ya sea en composiciones pictóricas o sobre todo, en trabajos de ese arte democrático que es la reproducción de estampas, donde aplica con tino diferentes técnicas: aguafuertes, mezzotintas, calcografías, medios mezclados, etcétera, y en las cuales a mi parecer aflora lo mejor de sus posibilidades para registrar y reinventar una imaginería cargada de contenidos y significación.
Esto sin dejar de lado su a veces acertado manejo del pigmento (acrílico) que pese a lo reducido de sus gamas y tonalidades asordinadas, con marcada inclinación por los ocres, logra algunas manchas abstractas sugerentes de armónico y grato decorativismo, aunque otras, ya sea de abstracción pura o empleada como fondo indefinido para proyectar figuras, los resultados me parecen menos logrados desde el punto de vista cromático y desde la perspectiva de su estructura compositiva.
Mas lo reitero, abunda el talento natural, la búsqueda e inquietudes en diferentes terrenos, con incuestionables aciertos y amables resultados, mas la autora tiene aún ante sí una dilatada trayectoria para seguir sintiendo y haciendo sentir todo lo que desee expresar, así como para refinar y reafirmar su capacidad de volcarlo sobre las telas o hacerlo incidir sobre las láminas de imprimir.
Quien desee ver de cerca ejemplos de escultura griega, helenística, etrusca y moderna; diversos objetos de cerámica griega y romana; piezas de joyería, orfebrería y esmaltes antiguos y contemporáneos; modelos virtuales de algunos artilugios de invención davinciana; reproducciones de planos y construcciones arquitectónicas, desde Vitrubio hasta Renzo Piano; así como manufacturas artesanales de metal, vidrio soplado y cristal; muestras de diseño de modas, de muebles y cientos de otros atrayentes objetos más; apresúrese y no deje pasar la oportunidad, que ha sido postergada hasta el último día del presente mes de febrero, para recorrer, como lo han hecho ya miles de personas, las salas principales del Instituto Cultural Cabañas.
Y es que éstas han sido convertidas en una especie de “gabinetes de maravillas”, merced al patrocinio de diferentes entidades cívicas y culturales de aquel país europeo, que tomando prestados algunos valiosos y representativos objetos de colecciones, pinacotecas y museos de toda la Península, conjuntaron, montaron y vinieron a mostrar a nuestra ciudad, mediante una espléndida museografía, esta peculiar e irrepetible exposición bautizada con el nombre de Italidea.
Italia, como es ampliamente conocido y aceptado, constituye una de las reservas naturales del orbe, más nutridas en materia de arte histórico; en ese país se conjuntan miles de años de genio, talento, imaginación e industria humanas, que a través de los siglos y en diferentes etapas: Etrusca, helénica, paleocristiana, románica, gótica, renacentista, barroca, neoclásica, romántica, moderna y contemporánea, fueron dejando cada una valiosos restos de su memoria intacta que se han ido constantemente enriqueciendo a través de permanentes hallazgos o adiciones procedentes de de todos los rincones de sus 20 regiones geográficas que van, desde el Piamonte hasta la Cerdeña.
Este es un espacio territorial quizás no muy dilatado, pero que como digo, ofrece un inmenso e inabarcable panorama estético y emocional que alcanza su máxima expresión cuando se vive la aventura personal de estar allá en una estancia, que breve o prolongada, suele constituir sin duda una de esas fantásticas experiencias que deja impronta indeleble en cualquier espíritu sensible.
Y aunque resulta imposible ni siquiera hacer un mínimo resumen de tal cúmulo de belleza e ingenio, hay que conformarse aunque sea, como acontece con esta exhibición, con echar un ojo a través de la cerradura que nos deja entrever mediante su heterogeneidad, la elevada calidad, curiosidad, belleza y valor del arte italiano, y obliga al visitante que hace este “tour” histórico, por más lego que sea en la materia, a detenerse en cada una de estas piezas que con sus guiños y destellos sugiere la profundidad y amplitud de la aventura excepcional que puede significar el visitar o volver a estar, una y mil veces, en esa Italia inmortal.
Así pues, si aún no lo ha hecho, por amor a Dios no deje, (con excepción del lunes) de acudir al ICC y visitar esta exposición que en unos cuantos días más será cuidadosamente embalada y regresada a sus legítimos propietarios.
Entre la pena y el gozo
de Georgina Arce
Muy atinado sin duda el título de esta exposición de pintura y gráfica de Georgina Arce que se encuentra instalada en el Espacio de Arte GDL de Televisa (Alemania 1469), puesto que se trata de una oscilante muestra de obras que cubren diferentes espectros cualitativos y que manifiestan que su autora, como todos los cultivadores de las artes, continúa inmersa en ese proceso interminable por encontrar la voz plástica más definida, afinada, que la pueda situar en los niveles más altos de la creatividad artística.
Para ello cuenta, como lo demuestra aquí, con herramientas valiosas, como son por ejemplo, la firmeza y delicadeza de su dibujo de la figura humana y de formas naturales u objetuales; su imaginación para conjugar esa realidad con lo irreal, pretendiendo darle contenidos simbólicos ya sea en composiciones pictóricas o sobre todo, en trabajos de ese arte democrático que es la reproducción de estampas, donde aplica con tino diferentes técnicas: aguafuertes, mezzotintas, calcografías, medios mezclados, etcétera, y en las cuales a mi parecer aflora lo mejor de sus posibilidades para registrar y reinventar una imaginería cargada de contenidos y significación.
Esto sin dejar de lado su a veces acertado manejo del pigmento (acrílico) que pese a lo reducido de sus gamas y tonalidades asordinadas, con marcada inclinación por los ocres, logra algunas manchas abstractas sugerentes de armónico y grato decorativismo, aunque otras, ya sea de abstracción pura o empleada como fondo indefinido para proyectar figuras, los resultados me parecen menos logrados desde el punto de vista cromático y desde la perspectiva de su estructura compositiva.
Mas lo reitero, abunda el talento natural, la búsqueda e inquietudes en diferentes terrenos, con incuestionables aciertos y amables resultados, mas la autora tiene aún ante sí una dilatada trayectoria para seguir sintiendo y haciendo sentir todo lo que desee expresar, así como para refinar y reafirmar su capacidad de volcarlo sobre las telas o hacerlo incidir sobre las láminas de imprimir.