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Estiaje de goles en el Rebaño

La debilidad de la delantera es añeja. De 42 atacantes que han participado en torneos cortos, sólo cinco anotaron entre 10 y 13 goles en una temporada

GUADALAJARA, JALISCO (25/MAR/2012).- En México, el futbol no sigue el mismo parámetro que en otros países del mundo; en Inglaterra, por ejemplo, es común ver a los equipos denominados como “grandes” competir año con año por el título; en España sucede igual, aunque más polarizado, el Real Madrid y el Barcelona compiten en una liga aparte del resto de los equipos.

Pero en nuestro país no sucede así, Chivas, uno de los “grandes” de México, el equipo con más títulos conquistados en la época profesional (11) cruza por una sequía de resultados que mantienen a sus aficionados en un constante sube y baja de emociones: este torneo sufrieron el peor arranque en la historia del Rebaño, que inclusive le costó el puesto a un legendario ex jugador rojiblanco, Fernando Quirarte, que como técnico no tuvo la fortuna de llevar al equipo a lo que todos los seguidores del Guadalajara, anhelan: la estrella número 12.

Los partidarios de un equipo de fútbol son más tolerantes con los malos resultados deportivos que sus dueños. Es razonable: los primeros entregan su corazón y, en el mejor de los casos, compran un espacio en los estadios; los segundos arriesgan su dinero y su fama.

Chivas solamente ha sido campeón en un torneo (Apertura 2006) desde que a finales de 2002 fue adquirido por Jorge Vergara. En 1996-2002, la cosecha de títulos tampoco fue abundante: un título (Verano 1997); entonces el Club Guadalajara tenía casi 200 asociados.

Una consecuencia de los malos resultados de un equipo y de la poca tolerancia ante el mal desempeño es el cambio de directores técnicos. Por ejemplo, en la época de Vergara, después de la destitución de Daniel Guzmán ha habido 14 cambios y ningún técnico ha participado en más de cinco torneos cortos (la mayoría no ha estado en su puesto siquiera en uno completo).

El anterior torneo Chivas ilusionó a sus seguidores. Fernando Quirarte relevó en el timón al “Güero” Real y condujo a Chivas al liderato del campeonato, con jugadores jóvenes, un estilo de juego que agradaba a la tribuna y daba grandes esperanzas del título.

Sin embargo, en la primera ronda de la Liguilla, Querétaro eliminó al Rebaño y ahí comenzó el declive del Rebaño, que pasó en un par de meses de ser el primero en la Liga a ser el huésped del sótano de la clasificación general; la nación chiva no está hecha para ver desde abajo. Vergara no aguantó más, cesó a Quirarte y trajo a Ignacio Ambriz.

Si los dueños presionan a sus directores técnicos, éstos transmiten sus ansiedades a los jugadores. Éstos son afectados de dos maneras: por los cambios de estrategia y por la inestabilidad del grupo. Cada entrenador tiene su sistema y cada sistema exige, a juicio de su estratega, jugadores distintos o que hagan cosas diferentes. Esto no permite la maduración de un equipo con un sistema de juego efectivo. Entre el torneo de Invierno de 1996 y el actual, Chivas ha alineado a alrededor de 160 jugadores.

Algunas organizaciones tienen miembros talentosos, pero esto no es suficiente para lograr el éxito. A veces forman un mal sistema. El éxito no depende exclusivamente de la presencia de estrellas individuales, sino de un buen sistema. ¿Puede existir un buen sistema si sus integrantes no son estables? Probablemente no. El escocés Alex Ferguson desde 1986 dirige a Manchester United, uno de los mejores equipos de fútbol del mundo.

Supongamos que los jugadores de Chivas han sido elegidos por su talento. La gran cantidad utilizada es un indicador de un conjunto poco estable. Si a esto se agrega un liderazgo cambiante, cada uno con sus ideas para organizar la victoria, no es difícil predecir malos resultados.

A veces, un nuevo técnico consigue que el administrador de su equipo (el director deportivo o el dueño) contrate a alguien sobresaliente en otro lugar; pero como esto no es lo más común en el Guadalajara, entonces los técnicos con mucha frecuencia dan y quitan oportunidades a los jugadores en formación en su propio club. Esto es evidente, sobre todo, donde hay más falta de talento mexicano: en la delantera. Y aunque el fútbol es un deporte de conjunto, los goleadores individuales son útiles para que un equipo tenga un gran poder ofensivo.

La poca capacidad goleadora es una característica de los mexicanos (el brasileño “Cabinho” fue campeón en ocho torneos largos; después, el único gran goleador mexicano ha sido Carlos Hermosillo, líder en tres torneos largos). Chivas, integrado únicamente con mexicanos, ha tenido dos campeones en los torneos cortos: Omar Bravo (11 goles) y Javier Hernández (10).

La debilidad de la delantera de Chivas es añeja y es independiente del entrenador en turno (Ferretti y Galindo fueron los técnicos cuando Chivas hizo en promedio dos goles por partido). Antes y después de Vergara, Chivas ha tenido pocos goleadores de verdad: de los 42 delanteros que han participado en los torneos cortos, únicamente cinco han anotado entre 10 y 13 goles en una temporada. Los delanteros eficaces hacen muchos más.

Excepto Luis García y Adolfo Bautista, los delanteros traídos de otros equipos han sido poco productivos en Chivas (Borgetti, Hermosillo, Mascareño, Ochoa, Palencia, Peláez, Rizo y Santana). Si la solución no está afuera, debería estar adentro. No obstante, el desarrollo de los jóvenes es interrumpido o entorpecido por algunos técnicos. El caso más notable es el de Miguel Sabah, quien fue dirigido por Hernández, Bracamontes, Ruggieri, Guzmán, E. de la Torre, Westerhoff, Galindo, Ortega y Azkargorta. Aunque demostró su valía, tuvo pocas oportunidades. Sus resultados, en comparación con otros atacantes de Chivas, no son desdeñables. Pero… ahora sobresale en Monarcas.

Uno de los males de Chivas desde que comenzó el declive, ante Querétaro en la Liguilla anterior, es que sus actuales delanteros no eran certeros frente a la portería, pero lo más preocupante es que el Guadalajara dejó de generar llegadas y su futbol no fue tan vertical como antes.

Érick Torres, Omar Arellano, Carlos Fierro, Antonio Salazar, toda la delantera de Chivas tiene algo en común, la juventud; falta experiencia, el hombre de área que sepa “matar”, aprovechar un descuido del rival y que los haga pagar.

Pese a lo que dicen los números, Chivas aún no sale de su mala racha y una de las claves es que los delanteros siguen sin despertar, una muestra de ello es que el defensa y capitán rojiblanco, Héctor Reynoso, es el actual goleador del equipo con tres tantos; en un Rebaño que sólo ha anotado siete veces en 11 jornadas, pero que con las “bondades” del sistema del futbol mexicano, aún aspira a calificar a la Liguilla por el título.

FRASE

''
Cuando actuamos de local, ése es el promedio (nueve mil aficionados en el Omnilife). La gente comienza a engancharse cuando esto avanza más, cuando se avanza en las fases. Nosotros somos respetuosos con la afición, seguiremos trabajando. ''

Héctor Reynos
o,
zaguero central y capitán del Guadalajara.

EL DATO

160


Entre el torneo de Invierno de 1996 y el actual, Chivas ha alineado a alrededor de 160 jugadores.

Excepto Luis García y Adolfo Bautista, los delanteros traídos de otros equipos han sido poco productivos.

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