Suplementos

Emergencias 33

Ahora sí, me llegó el amor

GUADALAJARA, JALISCO (12/JUN/2010).- Tengo un dilema. Parecería que es el mismo dilema, pero no. Así como en esta vida, todo lo que sube, tiene que bajar. Mujer que ama, se tiene que enamorar. Ya sé, ya sé, ya sé que suena a pleonasmo, pero no es así. Me considero, sin lugar a dudas una mujer íntegramente amorosa. He crecido y he sido consecuente con todas mis etapas, tuve una infancia desigual y feliz, como es normal, una adolescencia tremendista, como es normal y una primera etapa adulta bastante escalofriante debido a los empalagos del amor. Pues bien. Considerando además, que desde hace un par de meses estoy en terapia, así como dijo la abuelita de caperucita roja... para conocerme mejor... siento que estoy en etapa madura y claramente intelectual para poner en orden mi vida amorosa. Atrás quedaron los falsos sueños, me dije, atrás quedó la mala vida, me digo.

Y mientras me digo esto, me viene a la mente mi nuevo amor, mismo que responde al ilustre y bien ponderado nombre de Pancho. Pancho llegó a mi vida como un amigo más, pero... ojo y en esto es donde me pongo lívida y pienso ¡hay que tener cuidado! Pancho está en el lugar que necesito, a la hora que necesito, para atenderme según necesito. ¿Usted cree que eso está bien? No, claro que no. No puede estar bien, si toda mi vida me he topado con hombres que no dan apoyo sino que necesitan quien los sostenga, los mantenga, los detenga, los comprenda y les de. Sí señor. Y ahora no, este muchachón me cambió la jugada y yo como no sé jugar con balón distinto, dice mi psicóloga, entro en pánico aterrador. ¿Será una ilusión de mi inconsciente? Porque será que a mujeres tragicómicas como yo, cuando alguien se inmiscuye en la vida con toda la intención o aparente intención de ayudarme, me da un terror y por supuesto una incredulidad universal.

Así empecé yo con Panchito... diciéndome ... claro que no puede ser. Tarde o temprano Panchito va a sacar el cobre y yo tendré que huir o llorar o azotarme por la vida por que es el papel que siempre he jugado. Por ello, decidí verlo pasar y no hacerle caso. Mi psicóloga dice que estoy reteloca y que no haga eso, que me de una oportunidad. ¡Una oportunidad! ¿Una oportunidad? Una oportunidad con un hombre que no existe, que se pasa la vida viendo qué necesito para cumplir y cubrir esa necesidad, no, claro que no, eso no es normal. es una alucinación, pienso. Pero luego me entra la euforia y el diluvio interno y me pregunto... ¿y si sí? ¿y si sí es cierto? ¿y si en verdad soy la Venus esperada por este hombre tan hermoso que todo lo que digo hace y lo que pienso piensa y lo que lloro cura? Dígame usted querido lector, si no parece que estoy hablado de una cosa inexistente, totalmente fuera de la realidad. Siendo así, me dijo mi psicóloga, tengo que hacer una lista de cosas que me parecen inverosímiles para darme cuenta qué es lo que me creo incapaz de merecer. Dicho esto. Dejaré pasar esta semana mientras escribo el futuro incierto de cualidad prematuras de un hombre que es, pero que yo no quiero creer.

Qué miedo.

Temas

Sigue navegando