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El disco de vinilo revive

Texto invitado

Si, el disco en vinilo revive. Aquel formato que dominó la industria de la música antes de la llegada del CD y que toda persona ya entrada en cualquier edad terminando en los “tas”, cantó, bailó y disfrutó. Esas mismas personas que con la introducción a nuestro país del CD, a finales de los años ochenta, desecharon sin más contemplaciones su colección por considerarla como un estorbo, un elefante blanco.

Muchos  podrán tener cierto grado de arrepentimiento de haberlo hecho al ver que las torna mesas vuelven a ocupar un lugar en los estantes de las tiendas de electrónicos. Esta tendencia que aún no ha llegado de lleno a nuestro país, pero ya está en plena evolución en Estados Unidos y Europa.

En nuestro vecino país del norte, las grandes empresas comenzaron a notar este hecho por una mera de casualidad. En el 2008 la cadena estadounidense de supermercados Fred Meyer cometió un error al hacer el pedido del ultimo álbum de REM Accelerate y en lugar de marcar la casilla CD marcó la que le correspondía a la edición de vinilo. Al recibirlo de parte de la disquera, la mayoría de la tiendas devolvieron las copia de vinilo, pero para sorpresa de las que no lo hicieron descubrieron que se vendía a mucho mejor ritmo que el CD.

Porcentualmente la ventas de CD descendieron entre 2005 y 2008 un 40%. Mientras que la venta de los vinilos ascendieron un 17% en el 2007 y un sorprendente 89% en el 2008 de acuerdo a Nielsen SoundScan, considerando que este porcentaje puede ser aun mayor ya que esta compañía no registra las ventas de todas la tiendas independientes que fueron las que mantuvieron al formato vivo durante su época oscura de los noventa.

Las ventas de vinilo en el 2008 representaron el punto mas alto desde 1991. En unidades hablamos de 1.88 millones de vinilos nuevos vendidos en 2008.

En Europa esta tendencia es aún más notoria. Muchos artistas siguieron sacando ediciones limitadas de sus discos en vinilo, sólo para el mercado europeo de manera ininterrumpida.

Tenemos un ejemplo en el mercado de España, donde desde el 2000 las ventas del vinilo se habían incrementado al menos un 50% cada año. Solamente del 2006 al 2008 este incremento fue del 400%, mientras que los CD han sufrido un descenso similar al de los Estados Unidos.

Pero antes de que los coleccionistas comienzan a espetar “te lo dije” a los no creyentes, debemos de considerar el porcentaje que representa el vinilo de las ventas brutas en la industria musical: tan solo el 0.2%, mientras que el CD aun mantiene un muy sano 89.7% y  las descargas por internet el 10% restante.

Pero ciertamente este resurgimiento ha sido reconocido por la industria como una oportunidad de negocio. Aunque no se considera que el vinilo va a regresar y tener la demanda de sus viejos días de gloria, si es considerado de nuevo con un formato que ha regresado para quedarse.

Música al alza
Las disqueras ven una excelente oportunidad para volver a editar viejos catálogos y obtener ingresos de grabaciones que estaban prácticamente olvidadas. En el último año se han editado las colecciones completas de agrupaciones como Beatles, The Smiths,  Doors,  Metallica, U2, Depeche Mode y Queen entre muchos otros, además de que bandas actuales como: Radiohead, Coldplay  y The Killers siempre han impreso generosas cantidades de vinilos de cada una de sus producciones. Cadenas como Wal-Mart y Best Buy han comenzado a dar un considerable espacio en sus estanterías al formato, en clara respuesta al creciente mercado.

La calidad se impone


¿Pero por qué este resurgimiento? ¿Cuáles han sido las razones por las que primeramente nunca desapareció este formato y que ahora se este prefiriendo al CD?

Los puristas siempre han hablado acerca de la calidad del sonido. En el CD y el Mp3 la música es grabada como datos en sistema binario y se esta codificada en una serie de 0 y 1. Pero resulta que al reproducirse el CD no lo lee todo seguido, sino lo lee de un modo similar a este: 110…001…110001..1001.. los puntos suspensivos siendo pausas, y para que no se noten esas pausas se le introduce un ruido a través de un proceso llamado “dithering”.

El vinilo es análogo,  así que el sonido es reproducido de manera continua. Añadiendo a esto, el rango sonoro del vinilo, 65db, es mayor al del CD, 98db. El CD no alcanza a registrar los picos de graves y agudos contenidos en la música como si lo hace el vinilo.

Es verdad que el scratch resultante de la fragilidad del vinilo contra el uso y los elementos  modifica esta calidad (quien no tuvo un disco rayado) pero definitivamente si se compara un vinilo nuevo contra cualquier otro formato gana en profundidad y calidad. De hecho, esta nueva generación de vinilos se están haciendo de 180 gramos en lugar de los 120 gramos con que usualmente se hacían, para hacer los surcos aún más profundos y por lo tanto menos susceptibles esos rayones superficiales que alteraban música al reproducirse.

Cuando escuchamos un vinilo tal vez no podamos definir con palabras exactas que es lo que se escucha distinto y mejor, simplemente es algo que se siente, tibio y confortable, dentro de las entrañas mas profundas del espíritu de la música. Ya lo decía Neil Young en 1991: “Los CD no te ofrecen música, sino una representación de ésta”.
Y es precisamente el sentir de quien posee un vinilo que ha determinado este suceso de resurrección del formato. 

Hay una gran diferencia entre sólo reproducir la música en el iPod y colocarse los audífonos para así aislarse en un mundo propio y el ritual que significa colocar el vinilo, seleccionar la canción preferida en el olvidado arte de acertar con la aguja y tomar la portada del disco que llena nuestro espacio visual y disfrutar del arte de la portada, de las fotos insertadas, de las letras que venían incluidas como extras dentro de la funda junto con el disco, regalo del artista hacia sus fans, ya sea uno sólo o junto con otras personas, lo que hace también un ejercicio social.

Y es precisamente el arte visual de las portadas de los discos lo que ha sufrido mas con el CD y el Mp3, que aunque los diseñadores continúan demostrando su creatividad en las producciones post era del vinilo, ellos mismos comentan que el tamaño y la presentación  con que contaban los vinilos les daban más posibilidades de desarrollar sus ideas para plasmar en las portadas. Simplemente no es lo mismo contemplar la portada del Dark Side of the Moon de Pink Floyd en un pequeño papel de CD o la diminuta pantalla del iPod que disfrutarlo en la portada acartonada del vinilo, más cuando esta producción además incluía un par de posters.

O como In Through the Out Door de Led Zeppelin  que al adquirirse el disco venia dentro de un papel acartonado, que significaba un alto incremento en el costo de producción y que el grupo decidió absorber directamente de sus regalías, como un regalo a sus fans.
Es esta comunión entre artista y fan que esta atrayendo la atención de los jóvenes hacia el formato de sus padres.

Retomar la pasión

Oscar Hernández, de 26 años, un ávido fan de Radiohead ha comprado toda la colección del grupo en vinilo y compró una torna mesa para poder escucharlos. Comenta que los adquirió por que así siente que la experiencia al disfrutar de su banda preferida es mucho más completa.

El futuro del CD se vislumbra muy incierto. Se pronostica que en un futuro cercano la plataforma dominante sea el Mp3, mientras que el CD seguirá perdiendo terreno a pasos agigantados, aunque sin llegar a desaparecer. Mientras que para el vinilo se prevé que siga su crecimiento, aunque sin aspirar a los momentos de gloria previos a la era del CD.

Los que hemos sido fanáticos del formato todo este tiempo no estamos menos que encantados con este resurgimiento. No sólo por la reafirmación inherente de nuestro querido hobbie,  o porque hay una posibilidad de conseguir aquel evasivo título que nos hacía falta para completar la colección, sino porque ahora esta afición va poder ser compartida con más personas, haciendo mucho más enriquecedora la experiencia de escuchar y disfrutar la música.

Y para los que no son coleccionistas, pero que aún conservan sus antiguos y empolvados discos, ya sea en un librero o olvidados en una caja en lo mas profundo del closet, vayan y adquieran un torna mesa y revivan aquellos tiempos en que el baile en fiestas caseras se interrumpían momentáneamente mientras el DJ –improvisado- cambiaba el disco y trataba de atinar la canción.

Aunque probablemente ya tengas la colección de tu artista favorito en Mp3, te aseguro que lo que sentirás al volver a escuchar a tus antiguos discos será una experiencia inolvidable.

Me acompañaron mientras les escribía: Night and Day de Joe Jackson,  Aja de Steely Dan y A Trick of the Tail de Genesis, todos en vinilo.

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