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El contoneo del aro

Guadalajara se suma al movimiento hooper que se desarrolla en varios países el mundo

GUADALAJARA, JALISCO (03/DIC/2011).- Jóvenes, colores, risas, aros, música, trucos, miradas. A partir de las seis de la tarde este campo semántico se reproduce una y otra vez, se multiplica y más tarde comienza a restarse en Paseo Chapultepec, a la altura de Avenida La Paz.

Son los “hoopers” de Guadalajara, un grupo de 10 jóvenes que ponen en movimiento a cientos de tapatíos al ritmo de la samba y el bossa nova con sólo un sencillo instrumento: el aro, conocido también como el clásico hula-hoop.

“Te ayuda mucho a la concentración, a conocer tus capacidades físicas y tus limitaciones, además de la creación, salir del esquema de ‘¿qué se puede hacer con el aro?’, porque hay todo un mundo; además es un complemento de danza, de repente se asemeja a volar. Es una libertad”, así lo describe Aurora Ruiz, una actriz de teatro que es parte del Movimiento Hooping local.

Ya es ley. Cada martes y jueves, Aurora y cuatro compañeros más se enfilan al camellón de Chaupultepec cuando el Sol comienza a descender, para poner el cuerpo en acción y contagiar a quien se deje. Encienden sus bocinas, hacen sonar un repertorio de ritmos latinos y se sumergen en el aro ¡a contonear se ha dicho!

Para la esbelta actriz, hacer hooping es más que diversión, más que un juego que le permite acercarse a sus compañeros. “Para mí es una disciplina, una formación;  yo soy actriz y a mí me sirve como entrenamiento, pero he visto en los niños que les va formando como un carácter, además de que una vez que están aquí involucran a sus papás también”.

No hay edad para sumarse a esta actividad que reta a romper límites y crear nuevas estrategias. El desafío es inventar y salir de la cotidianidad.

A estas reuniones lúdicas llega toda clase de personas y la cantidad siempre cambia. “En el tiempo de los Panamericanos llegamos a estar, sin exagerar, unas 150 personas en la calle haciendo hooping. Entre semana es muy variable, unas veces somos 15 y otras hasta 50”, platica Aurora sentada en una de las jardineras del paseo.

Además de las sesiones de hula-hoop que pueden extenderse hasta media noche, los chavos miembros del movimiento se organizan con la red de hoopers de México y otros países, pues se trata de una actividad global que está en conexión.

“Nosotros no estamos tan clavados en los concursos, sino en enseñar y motivar a la gente a que vea alternativas de diversión; además, artículos como el aro te ayudan mucho a la concentración y a los niños les encanta”, continúa.

Una sencilla manera de ejercitarse


La cantidad de hoopers que se reúnen con los miembros del movimiento, instructores de la disciplina, cada vez se vuelve más abultada a pesar de que no se trata de una actividad nueva, sino que se ha tomado desde su auge a partir de los años setenta.

“Es curioso, porque se retomó; hace años empezó esto con los hippies y la onda psicodélica, pero ahorita está súper fuerte entre los chavos, hay niños de cuatro o cinco años que le dan súper bien, hasta mejor que uno, hasta señoras que también le entran”, dice Aurora complacida por la respuesta que el movimiento ha tenido.

“Hay muchas personas que han ido un poquito pasadas de peso y han comenzado a bajar con el hula hula. Te marca cintura, los brazos, porque hay malabares con el hula, físicamente te ayuda muchísimo”.

Las apariencias pueden engañar, pero no se puede juzgar la disciplina de hacer al aro recorrer el cuerpo con movimientos ondulatorios hasta que no se ha intentado.

“Es más sencillo de lo que parece, es como seguir el movimiento; al principio sí es un poco difícil en lo que vas entendiendo el objeto, porque cuando una persona se encuentra con un objeto es ese choque y dice ‘ay, ahora cómo’, se trata de romper ese mito de qué voy a hacer, familiarizarte con el aro y hacerlo parte de ti, no eres tú y el objeto sino él y tú son el mismo”, explica.

Hooping para principiantes

Quienes tienen la inquietud de conocer y experimentar la “magia” del aro al recorrer la anatomía, son bienvenidos a las sesiones de Chapultepec y también en la Vía RecreActiva en el Parque Rojo o Revolución durante todo el paseo dominical.

“Muchos llegan y comienzan porque ya tienen la base, te ven haciendo algún truco y preguntan ‘¿cómo le hiciste?’ y ya les enseñas. Hay quien llega sabiendo nada y te pones con ellos desde el principio, y hay otra dinámica que es una coreografía con canciones brasileñas con todo un armado escénico”, para todos hay lugar.

Sólo es necesario un cuerpo ávido de quemar energía y un aro, que puede variar entre clases y precios según las necesidades o requerimientos del usuario.

 “A los principiantes les recomiendo un aro de pulgada y media, en realidad no son caros porque se hacen con los tubos que cubren los cables, nada más hay que saber ensamblar porque sí hay un sistema para que se amarre, lo puedes decorar y te anda saliendo en 50 o 60 pesos”, continúa Aurora, pueden adquirirse por internet o con ellos, en Paseo Chapultepec en los horarios señalados, aunque también es posible adquirirlos en algunas tiendas.

“Es una actividad de cero por ciento riesgo, como ejercicio es muy bueno, se va moldeando cierta figura y sirve mucho para la concentración y creatividad, hay más que ganar que perder con el hula hula”.

Tomar el espacio público, ejercitarse, divertirse, convivir y salir de la rutina sin riesgos ni una gran inversión es lo que ofrece el hooping ¿qué más se puede pedir?

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