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El arte de enseñar a otros
Tapatío cultural se quita el sombrero ante estos personajes, muchos en la Zona Metropolitana de Guadalajara
GUADALAJARA, JALISCO (15/MAY/2010).- A veces da la impresión de que el Día del Maestro está mucho más enfocado a reconocer el trabajo de docentes de asignaturas típicas -matemáticas, ciencias sociales, biología y temas por el estilo, en los niveles básico, medio, medio superior e incluso superior-, dejando quizá un poco de lado a los profesores que probablemente no forman parte de una escuela formal, pero sí dedican su vida a dar cursos y talleres y diversas disciplinas del arte.
Y no es que unos sean más que otros. Si bien es cierto que hay profesores que han tenido una formación específica para la enseñanza -lo cual probablemente los convierte en más maestros que los que no tuvieron dicha formación-, existen otros que han tenido que recurrir a esta profesión para solventar o sobrevivir con la que es su pasión primordial: el arte.
Sin embargo, esto no significa que se trate de maestros menores; a veces éstos, por la pasión que les confiere el propio arte, son capaces de compartir con más fuerza, pasión y convicción las metodologías y técnicas para convertir a sus pupilos en mejores bailarines, actores, actrices, directores, poetas, cuentistas, ensayistas, pintores, escultores, grabadores, fotógrafos, músicos, compositores o cualquier otra área de desarrollo profesional en las bellas artes.
Tapatío cultural se quita el sombrero ante estos personajes, muchos en la Zona Metropolitana de Guadalajara, y en general en el Estado de Jalisco, para rendirles un tributo en éste su día.
Martha Cerda, letras que motivan
Motivada por crear un espacio para los jóvenes con anhelos de escribir, Martha Cerda fundó la Escuela de Escritores de la SOGEM, ampliando las posibilidades de ver nacer nuevos talentos de la literatura en la ciudad. Y es que cuando ella comenzó con esa misma inquietud de expresarse a través de las letras, los talleres literarios eran escasos en la Perla Tapatía, las reuniones se limitaban a ser tertulias.
Entre los mentores que recuerda con profundo cariño destaca el cuentista Agustín Monsreal, a quien llama orientador y amigo, así como los escritores Elías Nandino y Arturo Rivas Sainz.
Hace 22 años, de manera paralela a su carrera como escritora, fue que surgió la vocación de transmitir su conocimiento de la disciplina y hoy agradece a sus alumnos la oportunidad de verlos crecer, crear con letras y la emoción indescriptible de poder hojear sus obras.
- ¿Qué es lo mejor de ser maestra?
- Emocionarse cuando ves crecer tanto a tus alumnos. A veces comienzan sin tener noción de lo que quieren hacer y su talento llega a ser sorprendente.
Joel Juan Qui, mentor apasionado
Entusiasta concertista de piano y profesor, Joel Juan Qui comenzó su carrera en la docencia cuando todavía era estudiante. No fue sino con el paso de los años que confirmó lo hermoso que es compartir “todo cuanto se puede a las nuevas generaciones”.
Con 15 años como profesor, Juan Qui se plantea retos como sembrar en sus alumnos no sólo los conocimientos de la cátedra estricta del instrumento, sino aquellos que envuelven la filosofía personal del ser humano, encaminando a los jóvenes a ser artistas integrales. Partidario de las diferentes corrientes filosóficas de la enseñanza, el concertista evita estancarse “en un antiguo paradigma tradicionalista”, ofreciendo lo mejor de sí en cada clase.
De su etapa como alumno, recuerda con cariño a la maestra Leonor Montijo, de quien fue discípulo por varios años y recibió apoyo constante.
- ¿Qué significan tus alumnos?
- Los alumnos son aves libres, ellos deben volar en el momento que sea justo. Todos son tan importantes porque ellos me retribuyen con enseñanzas y me preparan cada día para ser un mejor maestro.
Larisa González, la emoción de compartir
Desde pequeña Larisa González quería ser bailarina. Su más grande ilusión era convertirse en intérprete, ir a Cuba -donde existe una importante escuela en ballet clásico- y codearse con los grandes de la danza, como espectadora e intérprete.
Por eso insistió en la danza, hasta aprehenderla totalmente lo más importante en la técnica de la danza -aunque sabe que nunca puede llenarse al máximo el cajón del aprendizaje-, y desde muy joven comenzó a dar clases: “A los 19 años empecé con un taller en los Belenes, con alumnos de la preparatoria en la Universidad de Guadalajara”. Ello la catapultó para hacer su sueño realidad e irse a Cuba, y a su regreso se reintegró a la docencia y comenzó a darle a la danza contemporánea.
Entre sus maestros recuerda con cariño a Ely Torres, Onésimo González, Olivia Diaz, Orlando Shecker, Ceci Lugo, Denia Hernández; Martha Hickman, “que me ayudo a la comprensión meticulosa de la metodología de la enseñanza de la técnica” y “mi adorable y sarcástico maestro de coreografía y técnica, Nicolais Louis Murray”, entre otros.
- ¿Qué es lo que te hace feliz de ser maestra?
- Que no dejo de aprender, de leer y ver toda la danza que entra por mis ojos. Me entusiasma mucho ver el avance de los alumnos y ver sus caras llenas emoción cuando llegamos a cosas nuevas o vemos resultados que nos sorprenden mutuamente. Luego me encantar ver cómo los alumnos, generan sus propios proyectos y se van integrando a la vida escénica de forma profesional.
Toni Guerra, la fuerza del pincel
Desde que egresó de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara hace más de 30 años, Toni Guerra ejecuta simultáneamente las dos labores que más disfruta: la docencia y la producción plástica.
Ha esparcido sus conocimientos en todos los niveles educativos: secundaria, preparatoria y profesional en diferentes instituciones públicas y privadas de la ciudad.
“Fui alumna de grandes maestros”, dice orgullosa la artista plástica. “Y aunque en aquel tiempo no había una pedagogía bien definida del arte, uno como alumno se pegaba a la personalidad del profesor”.
- ¿Qué satisfacciones has tenido en tu carrera como docente?
- He tenido mis grandes satisfacciones. He ayudado a estructurar mucha gente en la ciudad, y eso me llena de alegría. He tenido la fortuna de ser muy bien recibida por mis alumnos y tengo la satisfacción de que muchos de ellos han abierto puertas importantes en su trayectoria profesional.
Alicia Yapur, enseñanza responsable
Con más de 20 años de experiencia en el escenario teatrero, Alicia Yapur transmite su conocimiento a las nuevas generaciones que buscan posicionarse en el arte escénico. Como maestra, Alicia se consagra como directora de los Centros de Educación Artística, con la responsabilidad por delante con el fin de encaminar a los jóvenes comprometidos con el arte. Su satisfacción se ve reflejada en jóvenes que vienen de las zonas rurales y llegan a Guadalajara sin algún conocimiento de las cuestiones citadinas y no renuncian a sus raíces al concluir los estudios.
Entre los recuerdos escolares, Alicia tiene presente a Leticia Lira y Emilio Velázquez como los maestros que la marcaron en su andar profesional. Ellos fueron fundamentales para que se sembrara en ella el gusto por el conocimiento.
- ¿Qué es ser maestro?
- Es una vocación. Formamos parte de la vida de individuos y determinamos su camino en el sentido ético, moral e ideológico de la existencia.
Y no es que unos sean más que otros. Si bien es cierto que hay profesores que han tenido una formación específica para la enseñanza -lo cual probablemente los convierte en más maestros que los que no tuvieron dicha formación-, existen otros que han tenido que recurrir a esta profesión para solventar o sobrevivir con la que es su pasión primordial: el arte.
Sin embargo, esto no significa que se trate de maestros menores; a veces éstos, por la pasión que les confiere el propio arte, son capaces de compartir con más fuerza, pasión y convicción las metodologías y técnicas para convertir a sus pupilos en mejores bailarines, actores, actrices, directores, poetas, cuentistas, ensayistas, pintores, escultores, grabadores, fotógrafos, músicos, compositores o cualquier otra área de desarrollo profesional en las bellas artes.
Tapatío cultural se quita el sombrero ante estos personajes, muchos en la Zona Metropolitana de Guadalajara, y en general en el Estado de Jalisco, para rendirles un tributo en éste su día.
Martha Cerda, letras que motivan
Motivada por crear un espacio para los jóvenes con anhelos de escribir, Martha Cerda fundó la Escuela de Escritores de la SOGEM, ampliando las posibilidades de ver nacer nuevos talentos de la literatura en la ciudad. Y es que cuando ella comenzó con esa misma inquietud de expresarse a través de las letras, los talleres literarios eran escasos en la Perla Tapatía, las reuniones se limitaban a ser tertulias.
Entre los mentores que recuerda con profundo cariño destaca el cuentista Agustín Monsreal, a quien llama orientador y amigo, así como los escritores Elías Nandino y Arturo Rivas Sainz.
Hace 22 años, de manera paralela a su carrera como escritora, fue que surgió la vocación de transmitir su conocimiento de la disciplina y hoy agradece a sus alumnos la oportunidad de verlos crecer, crear con letras y la emoción indescriptible de poder hojear sus obras.
- ¿Qué es lo mejor de ser maestra?
- Emocionarse cuando ves crecer tanto a tus alumnos. A veces comienzan sin tener noción de lo que quieren hacer y su talento llega a ser sorprendente.
Joel Juan Qui, mentor apasionado
Entusiasta concertista de piano y profesor, Joel Juan Qui comenzó su carrera en la docencia cuando todavía era estudiante. No fue sino con el paso de los años que confirmó lo hermoso que es compartir “todo cuanto se puede a las nuevas generaciones”.
Con 15 años como profesor, Juan Qui se plantea retos como sembrar en sus alumnos no sólo los conocimientos de la cátedra estricta del instrumento, sino aquellos que envuelven la filosofía personal del ser humano, encaminando a los jóvenes a ser artistas integrales. Partidario de las diferentes corrientes filosóficas de la enseñanza, el concertista evita estancarse “en un antiguo paradigma tradicionalista”, ofreciendo lo mejor de sí en cada clase.
De su etapa como alumno, recuerda con cariño a la maestra Leonor Montijo, de quien fue discípulo por varios años y recibió apoyo constante.
- ¿Qué significan tus alumnos?
- Los alumnos son aves libres, ellos deben volar en el momento que sea justo. Todos son tan importantes porque ellos me retribuyen con enseñanzas y me preparan cada día para ser un mejor maestro.
Larisa González, la emoción de compartir
Desde pequeña Larisa González quería ser bailarina. Su más grande ilusión era convertirse en intérprete, ir a Cuba -donde existe una importante escuela en ballet clásico- y codearse con los grandes de la danza, como espectadora e intérprete.
Por eso insistió en la danza, hasta aprehenderla totalmente lo más importante en la técnica de la danza -aunque sabe que nunca puede llenarse al máximo el cajón del aprendizaje-, y desde muy joven comenzó a dar clases: “A los 19 años empecé con un taller en los Belenes, con alumnos de la preparatoria en la Universidad de Guadalajara”. Ello la catapultó para hacer su sueño realidad e irse a Cuba, y a su regreso se reintegró a la docencia y comenzó a darle a la danza contemporánea.
Entre sus maestros recuerda con cariño a Ely Torres, Onésimo González, Olivia Diaz, Orlando Shecker, Ceci Lugo, Denia Hernández; Martha Hickman, “que me ayudo a la comprensión meticulosa de la metodología de la enseñanza de la técnica” y “mi adorable y sarcástico maestro de coreografía y técnica, Nicolais Louis Murray”, entre otros.
- ¿Qué es lo que te hace feliz de ser maestra?
- Que no dejo de aprender, de leer y ver toda la danza que entra por mis ojos. Me entusiasma mucho ver el avance de los alumnos y ver sus caras llenas emoción cuando llegamos a cosas nuevas o vemos resultados que nos sorprenden mutuamente. Luego me encantar ver cómo los alumnos, generan sus propios proyectos y se van integrando a la vida escénica de forma profesional.
Toni Guerra, la fuerza del pincel
Desde que egresó de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara hace más de 30 años, Toni Guerra ejecuta simultáneamente las dos labores que más disfruta: la docencia y la producción plástica.
Ha esparcido sus conocimientos en todos los niveles educativos: secundaria, preparatoria y profesional en diferentes instituciones públicas y privadas de la ciudad.
“Fui alumna de grandes maestros”, dice orgullosa la artista plástica. “Y aunque en aquel tiempo no había una pedagogía bien definida del arte, uno como alumno se pegaba a la personalidad del profesor”.
- ¿Qué satisfacciones has tenido en tu carrera como docente?
- He tenido mis grandes satisfacciones. He ayudado a estructurar mucha gente en la ciudad, y eso me llena de alegría. He tenido la fortuna de ser muy bien recibida por mis alumnos y tengo la satisfacción de que muchos de ellos han abierto puertas importantes en su trayectoria profesional.
Alicia Yapur, enseñanza responsable
Con más de 20 años de experiencia en el escenario teatrero, Alicia Yapur transmite su conocimiento a las nuevas generaciones que buscan posicionarse en el arte escénico. Como maestra, Alicia se consagra como directora de los Centros de Educación Artística, con la responsabilidad por delante con el fin de encaminar a los jóvenes comprometidos con el arte. Su satisfacción se ve reflejada en jóvenes que vienen de las zonas rurales y llegan a Guadalajara sin algún conocimiento de las cuestiones citadinas y no renuncian a sus raíces al concluir los estudios.
Entre los recuerdos escolares, Alicia tiene presente a Leticia Lira y Emilio Velázquez como los maestros que la marcaron en su andar profesional. Ellos fueron fundamentales para que se sembrara en ella el gusto por el conocimiento.
- ¿Qué es ser maestro?
- Es una vocación. Formamos parte de la vida de individuos y determinamos su camino en el sentido ético, moral e ideológico de la existencia.