Suplementos
Dos pintores abstractos en Casa Vallarta
Artes plásticas:
Dos jóvenes cultivadores de la plástica, Alfredo Botello e Iván Villaseñor, ambos egresados de la Escuela de Artes de la Universidad de Guadalajara, han decidido emprender esa ardua e inacabable carrera dentro del ámbito de la pintura; mas no de la tradición figurativa, narrativa o descriptiva, sino dejándose arrastrar por las poderosa corrientes y las influencias de los grandes maestros de la abstracción, lenguaje ya venerablemente centenario en el Historia del Arte Moderno, mediante el cual cada uno de ellos trata de plasmar sobre papeles o telas, sus impresiones subjetivas o proyectar diversos estados de ánimo; cuyos resultados han puesto a la consideración del público de esta ciudad, en sendas exposiciones montadas en el así llamado Centro Cultural Casa Vallarta, dependencia universitaria.
LA “DIALÉCTICA” DE IVÁN VILLASEÑOR
Tal es el título genérico de la muestra de este pintor quien da fe de sus afanes por encontrar el tono más adecuado para expresar, de manera más refinada y auténtica, su tesitura pictórica dentro de esa pintura no objetiva, para la cual demuestra bien cultivadas dotes. Así pues, por una parte exhibe obras que se decantan por las formas geométricas y la rigidez de las estructuras compositivas, mostrando en ello un ordenado desorden y una distorsionada armonía dentro de la realidad de tales racionalismos plásticos que a mi parecer, no poco revelan e interpretan más allá de un frío decorativismo o una calculada trama da relaciones espaciales; sin embargo, al mismo tiempo Villaseñor nos muestra unas telas de generosas proporciones como “La Noche”, “Sublime”, “El Verde”, “Tierra,” que a mi gusto constituyen espléndidas composiciones que revelan la desnudez expresiva del autor al evocar agitados paisajes, torbellinos fantásticos iluminados por dentro, plenos de vibraciones cromáticas; esto es, el vaciado sobre la tela de valores emocionales subrayados por una paleta manejada con extrema soltura, libertad y refinamiento, dentro de una gama de pigmento dominante, pero enriquecida con una amplio abanico de tonalidades, timbres y vibraciones, que remiten a un inspirado lirismo y que hacen augurar para este joven un lugar muy destacado dentro de este difícil, hermoso y pleno de posibilidades, aunque en nuestro medio, poco cultivado y productivo campo de la pintura abstracta.
“NACER LUZ” DE ALEJANDRO BOTELLO:
Diferente en sus alcances, procedimientos y consecuencias, aunque no menos meritoria en sus empeños, es asimismo la obra expuesta de este otro aprendiz de artista, quien empleando asimismo la técnica del acrílico, traza sobre papeles o sobre lienzos, sobrias y equilibradas composiciones ajenas a toda referencia natural; esto es, paisajes mentales de un concentrado rigor y simplicidad, en donde acumula de manera aparentemente inconexa, sobre fondos vacíos y un espacio ilusorio, variadas formas informes o de resonancia geométrica, manchas, rayas, texturas, arcaicos jeroglíficos y otros recursos visuales de color aleatorio, que al contemplarse a primera vista parecerían estar muy alejados de cualquier efusión emotiva y obedecer más bien a impulsos inconscientes, a una especie de escritura automática de premeditada espontaneidad; son las suyas pues, impresiones sin referencia concreta que quedan abiertas a ninguna o a una amplia variedad de interpretaciones subjetivas de parte de cada uno de los espectadores.
Por lo que a mi concierne, la observación de algunas de estas composiciones, que a “prima facie” aparecen tan esquemáticas e in-significantes debido a su contención cromática y rigurosidad estructural, yo las encontré, ya revisadas a mayor detenimiento, como reflejos de una realidad impregnada de lucidez, imaginación y misteriosos conceptos, todo ello muy acorde con sus sutilezas tonales, su equilibrio compositivo, su temperada armonía y su intrínseca mesura formal. Sin duda es Botello, otro promisorio prospecto dentro de esta actividad.
LA “DIALÉCTICA” DE IVÁN VILLASEÑOR
Tal es el título genérico de la muestra de este pintor quien da fe de sus afanes por encontrar el tono más adecuado para expresar, de manera más refinada y auténtica, su tesitura pictórica dentro de esa pintura no objetiva, para la cual demuestra bien cultivadas dotes. Así pues, por una parte exhibe obras que se decantan por las formas geométricas y la rigidez de las estructuras compositivas, mostrando en ello un ordenado desorden y una distorsionada armonía dentro de la realidad de tales racionalismos plásticos que a mi parecer, no poco revelan e interpretan más allá de un frío decorativismo o una calculada trama da relaciones espaciales; sin embargo, al mismo tiempo Villaseñor nos muestra unas telas de generosas proporciones como “La Noche”, “Sublime”, “El Verde”, “Tierra,” que a mi gusto constituyen espléndidas composiciones que revelan la desnudez expresiva del autor al evocar agitados paisajes, torbellinos fantásticos iluminados por dentro, plenos de vibraciones cromáticas; esto es, el vaciado sobre la tela de valores emocionales subrayados por una paleta manejada con extrema soltura, libertad y refinamiento, dentro de una gama de pigmento dominante, pero enriquecida con una amplio abanico de tonalidades, timbres y vibraciones, que remiten a un inspirado lirismo y que hacen augurar para este joven un lugar muy destacado dentro de este difícil, hermoso y pleno de posibilidades, aunque en nuestro medio, poco cultivado y productivo campo de la pintura abstracta.
“NACER LUZ” DE ALEJANDRO BOTELLO:
Diferente en sus alcances, procedimientos y consecuencias, aunque no menos meritoria en sus empeños, es asimismo la obra expuesta de este otro aprendiz de artista, quien empleando asimismo la técnica del acrílico, traza sobre papeles o sobre lienzos, sobrias y equilibradas composiciones ajenas a toda referencia natural; esto es, paisajes mentales de un concentrado rigor y simplicidad, en donde acumula de manera aparentemente inconexa, sobre fondos vacíos y un espacio ilusorio, variadas formas informes o de resonancia geométrica, manchas, rayas, texturas, arcaicos jeroglíficos y otros recursos visuales de color aleatorio, que al contemplarse a primera vista parecerían estar muy alejados de cualquier efusión emotiva y obedecer más bien a impulsos inconscientes, a una especie de escritura automática de premeditada espontaneidad; son las suyas pues, impresiones sin referencia concreta que quedan abiertas a ninguna o a una amplia variedad de interpretaciones subjetivas de parte de cada uno de los espectadores.
Por lo que a mi concierne, la observación de algunas de estas composiciones, que a “prima facie” aparecen tan esquemáticas e in-significantes debido a su contención cromática y rigurosidad estructural, yo las encontré, ya revisadas a mayor detenimiento, como reflejos de una realidad impregnada de lucidez, imaginación y misteriosos conceptos, todo ello muy acorde con sus sutilezas tonales, su equilibrio compositivo, su temperada armonía y su intrínseca mesura formal. Sin duda es Botello, otro promisorio prospecto dentro de esta actividad.