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Diario de un espectador

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Atmosféricas. Dos pájaros visitan el cuarto, se persiguen, parecen jugar con artera seriedad a encontrarse. Fracciones de segundo pautan este instante de su transcurrir sobre la tierra. Se juegan, a cada vez, la vida: sus giros exactos dan cuenta de un pasmoso dominio del espacio, de una completa comprensión de sus dimensiones y modos. Súbitamente deciden descansar su vertiginoso cortejo sobre una viga de la pérgola. Tiembla la enredadera. Todo es luz y plenitud entonces. De alguna remotísima iluminación llega, otra vez, la orden terminante, que ambos acatan al unísono, de retomar un acordado vuelo. Siguen así, discretamente, ordenando y dando el tono justo al vecindario, a la mañana. Contra el muro azul del fondo, cada vez más pálido, la luz traza una línea definitiva y fugaz: reloj de sol, reloj de sangre. El tiempo ha fracturado, no sin cierta delicadeza, el enjarre asoleado. Volver a las tan útiles líneas del máster Leonard Cohen: "Hay una grieta en todo/ así es como la luz penetra..."
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Charro Negro. Noche de apertura de la notable exposición de Emanuel Tovar Andrade. Siguiendo el título de la célebre película de Leni Riefenstahl, la muestra se llama El triunfo de la voluntad. Una clara intención política, que pone en duda los socorridos valores del "éxito", da cohesión y sentido a lo mostrado. Abre la sucesión de piezas un "statement" contundente: un billete gringo doblado y con mecha, figurando una "palomita" de las que valían cinco pesos. En un rincón, un entrepaño vencido deja ver la quincallería de un grupo de trofeos de un dorado exultante. Evidente lección, clamoroso recordatorio: Sic transit... Una hendidura en el muro contiene una frágil estructura de clavos que misteriosamente forman un ingrávido garabato que arroja sombras – y otra vez la grieta. Putin y Sarkozy, en gran formato, enseñan la calavera. Los jotdogs muy buenos. La acostumbrada concurrencia variopinta, con inclusión de diversos becarios del Fonca –incluyendo al buen Artemio- que por aquí anduvieron.
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La Alemana, como todo lugar que sabe latir con la ciudad, tiene distintos talantes, variados ánimos. Esta vez fue tranquilo el ritmo, calmoso el arribo de los tequilas, más que esporádica la música que subía desde el hueco de la escalera. Los convocados cumplieron, con elástica puntualidad. Igualmente negros y más o menos relucientes, dos tótems presiden, lado a lado, la planta alta: un viejo piano vertical y una televisionsota afortunadamente apagada. Inopinadamente, en lo más espeso de la plática, aparece un pianista fatigado y toca una breve composición. Comedidamente pide su óbolo y desaparece. El sol de la tarde va poniendo más dorado el muro de San Francisco. El vate describe los prodigios de Asís, los deslumbramientos ante los frescos de Piero della Francesca. Blanco y volador el tequila, las palabras resonando en las terrazas de la memoria.
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Hay que estar al pendiente de los blogs de Letras Libres. Además de los casi siempre divertidos artículos de Guillermo Sheridan (algunos memorables), están varios más que vale la pena revisar de vez en cuando. El de José de la Colina es desigual, pero tiene entre las últimas entregas dos muy bonitas sobre Juan José Arreola (http://www.letraslibres.com/blog/blogs/index.php?title=arreola_el_loco_por_la_literatura_1&more=1&c=1&tb=1&pb=1&blog=7). Son un agradable contraste con la reciente y muy desabrida intervención de José de la Colina en el homenaje a José Luis Martínez en la sucursal tapatía del Fondo (quizá porque es mejor por escrito que hablando, quizá porque realmente conoció poco a don José Luis). Pero con el de Zapotlán evidentemente había gran amistad y un conocimiento profundo de sus filias, fobias y manías. Hay ahí una mirada entrañable y una plática sabrosa.
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Tomo es un suplemento de diseño hecho con inteligencia y mucho chiste, que circula una vez al mes encartado en algunos periódicos. En su último número tiene una entrevista interesante con Teodoro González de León (http://tomo.com.mx/2009/09/28/teodoro-gonzalez-de-leon/): "-¿Cómo ve la Ciudad Universitaria, a la distancia, como modelo de ciudad dentro de la ciudad? -Es extraordinaria. 700 hectáreas de infraestructura para la educación. Un modelo de ciudad planeada que le dio la vuelta al mundo. Significó el deterioro del centro, fue la contrapartida. Pero nadie lo hubiera previsto. Ninguno de los que intervinieron en el proyecto lo pensó. Y había experiencias anteriores que podrían haber dado pistas, pero no hubo ningún sociólogo, ningún antropólogo que advirtiera que eso podría haber pasado. No era la moda pensar en eso; también los sociólogos trabajan con la moda, como los arquitectos".
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De José Hernández, el argentino, su presentación del gaucho; vale el viaje oír su ronca voz:
Aquí me pongo a cantar
al compás de la vigüela,
que al hombre que lo desvela
una pena extraordinaria,
como la ave solitaria
con el cantar se consuela.
Pido a los Santos del Cielo
que ayuden mi pensamiento,
les pido en este momento
que voy a cantar mi historia
me refresquen la memoria
y aclaren mi entendimiento.
Cantando me he de morir,
cantando me han de enterrar,
y cantando he de llegar
al pie del Eterno Padre:
dende el vientre de mi madre
vine a este mundo a cantar.

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