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Deportes: El largo camino de la mujer en el deporte
Merecían la oportunidad y lo están demostrando después de pasar por tantos y tantos años de intentos y problemas, con rumbo a la gloria y a la eternidad, en un mundo que parecía exclusivo de hombres
Por: Alfonso Arzápalo
Durante siglos, los Juegos Olímpicos en la antigua Grecia, fueron exclusivos para hombres (members only) y no existió mucha diferencia en el mundo, ¿verdad? Las limitaciones del sexo débil...
La ley prohibía a las mujeres asistir, no digamos participar en las competencias e incluso, presenciarlas desde las colinas cercanas, la pena por tal infracción era la muerte y su ejecución se realizaba lanzándolas desde un acantilado.
Ferenice, una viuda de noble cuna, fue la primera mujer que vio los Juegos y vivió... para contarlo. Su hijo Psidoro, era un corredor olímpico al que había entrenado su padre, pero este murió en plena preparación y ella prosiguió con la tarea de hacer... del hijo, un campeón, con gran cariño y determinación.
Llegó el día de la carrera y ella corrió todos los riesgos con el deseo de verlo competir, se disfrazó de hombre y se fue al estadio y cuando lo vió triunfar, se olvidó de toda precaución, lanzando gritos de alegría lo que sorprendió a todos. Se lanzó al campo para abrazar y besar al campeón, su... hijo.
Por supuesto por su acción fue arrestada, juzgada y condenada a muerte. No obstante, esa enorme nuestra de amor maternal que nunca midió las consecuencias fatales por celebrar ese momento de gloria, conmovió a todos los asistentes, obteniendo la simpatía del público y su vida le fue perdonada, estallando una gran ovación para el campeón y su entrenadora.
¿Las limitaciones cambiaron? No, para nada. Todo siguió igual, la situación no cambió, por ejemplo: el Maratón de Boston, el más antiguo del mundo, nacido en 1897, un año después de los Primeros Juegos Olímpicos de Atenas, las damas libraron grandes batallas para participar.
Intentando hacerlo disfrazadas de hombres, como sucedió con Kathrine Virginia Switzer, quién en 1960, con el cabello recogido y escondido en un sombrero, por poco y completa el maratón, se había registrado como K.V. Switzer.
Casi al terminar, les llamó la atención su figura, se fueron sobre ella, le quitaron el sombrero y apareció Kathrine, en todo su esplendor. Fue sacada casi a golpes por los organizadores del evento, este no fue ni el primero, ni el último intento por estar en los eventos, exclusivos... en ese tiempo para hombres.
Por fin, en 1966 (69 años después), se permitió participar a las damas y Roberta Gibb, de los Estados Unidos, fue la ganadora por tres años consecutivos del maratón de Boston, con su mejor marca de tres horas, 27 minutos y 17 segundos.
En los Juegos Olímpicos, fue hasta 1984, en la edición XXII efectuada en Los Ángeles, California, sí, 88 largos años después, que las mujeres participaron en la prueba de maratón, donde la ganadora fue la estadounidense Joan Benoit Samuelson, naturalmente imponiendo récord olímpico, con marca de dos horas, 24 minutos y 52 segundos.
Y en México
En nuestro país, los atletas más destacados han resultado ser mujeres en los últimos Juegos Olímpicos. En Sidney 2000, la única medalla de oro fue para Soraya Jiménez, en halterofilia; posteriormente en Atenas 2004, de las cuatro obtenidas, tres fueron de damas, Ana Guevara, en atletismo, 400 metros; Belem Guerrero, en ciclismo, ambas de plata; e Iridia Salazar, de bronce, en Tae Kwan Do, de cuatro... tres.
En este 2008 en Beijing, China, de la cosecha total de tres, dos son damas, María del Rosario Espinosa, oro en Tae Kwan Do; y el nado sincronizado, el bronce de Paola Espinosa y Tatiana Ortiz, de tres... dos.
Conclusión: Merecían la oportunidad y lo están demostrando después de pasar por tantos y tantos años de intentos y problemas, con rumbo a la gloria y a la eternidad, en un mundo que parecía exclusivo de hombres.
Durante siglos, los Juegos Olímpicos en la antigua Grecia, fueron exclusivos para hombres (members only) y no existió mucha diferencia en el mundo, ¿verdad? Las limitaciones del sexo débil...
La ley prohibía a las mujeres asistir, no digamos participar en las competencias e incluso, presenciarlas desde las colinas cercanas, la pena por tal infracción era la muerte y su ejecución se realizaba lanzándolas desde un acantilado.
Ferenice, una viuda de noble cuna, fue la primera mujer que vio los Juegos y vivió... para contarlo. Su hijo Psidoro, era un corredor olímpico al que había entrenado su padre, pero este murió en plena preparación y ella prosiguió con la tarea de hacer... del hijo, un campeón, con gran cariño y determinación.
Llegó el día de la carrera y ella corrió todos los riesgos con el deseo de verlo competir, se disfrazó de hombre y se fue al estadio y cuando lo vió triunfar, se olvidó de toda precaución, lanzando gritos de alegría lo que sorprendió a todos. Se lanzó al campo para abrazar y besar al campeón, su... hijo.
Por supuesto por su acción fue arrestada, juzgada y condenada a muerte. No obstante, esa enorme nuestra de amor maternal que nunca midió las consecuencias fatales por celebrar ese momento de gloria, conmovió a todos los asistentes, obteniendo la simpatía del público y su vida le fue perdonada, estallando una gran ovación para el campeón y su entrenadora.
¿Las limitaciones cambiaron? No, para nada. Todo siguió igual, la situación no cambió, por ejemplo: el Maratón de Boston, el más antiguo del mundo, nacido en 1897, un año después de los Primeros Juegos Olímpicos de Atenas, las damas libraron grandes batallas para participar.
Intentando hacerlo disfrazadas de hombres, como sucedió con Kathrine Virginia Switzer, quién en 1960, con el cabello recogido y escondido en un sombrero, por poco y completa el maratón, se había registrado como K.V. Switzer.
Casi al terminar, les llamó la atención su figura, se fueron sobre ella, le quitaron el sombrero y apareció Kathrine, en todo su esplendor. Fue sacada casi a golpes por los organizadores del evento, este no fue ni el primero, ni el último intento por estar en los eventos, exclusivos... en ese tiempo para hombres.
Por fin, en 1966 (69 años después), se permitió participar a las damas y Roberta Gibb, de los Estados Unidos, fue la ganadora por tres años consecutivos del maratón de Boston, con su mejor marca de tres horas, 27 minutos y 17 segundos.
En los Juegos Olímpicos, fue hasta 1984, en la edición XXII efectuada en Los Ángeles, California, sí, 88 largos años después, que las mujeres participaron en la prueba de maratón, donde la ganadora fue la estadounidense Joan Benoit Samuelson, naturalmente imponiendo récord olímpico, con marca de dos horas, 24 minutos y 52 segundos.
Y en México
En nuestro país, los atletas más destacados han resultado ser mujeres en los últimos Juegos Olímpicos. En Sidney 2000, la única medalla de oro fue para Soraya Jiménez, en halterofilia; posteriormente en Atenas 2004, de las cuatro obtenidas, tres fueron de damas, Ana Guevara, en atletismo, 400 metros; Belem Guerrero, en ciclismo, ambas de plata; e Iridia Salazar, de bronce, en Tae Kwan Do, de cuatro... tres.
En este 2008 en Beijing, China, de la cosecha total de tres, dos son damas, María del Rosario Espinosa, oro en Tae Kwan Do; y el nado sincronizado, el bronce de Paola Espinosa y Tatiana Ortiz, de tres... dos.
Conclusión: Merecían la oportunidad y lo están demostrando después de pasar por tantos y tantos años de intentos y problemas, con rumbo a la gloria y a la eternidad, en un mundo que parecía exclusivo de hombres.