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De talento local
Fanny Cano, el rostro de los bailarines independientes
Esta bailarina admira el trabajo del coreógrafo mexicano Raúl Flores Canelo. Es un asunto de poesía o de interés en su poética. Fanny Cano es lo que se podría decir una bailarina tapatía tesonera. Siempre ha estado ahí. Algunos directores de teatro local dicen que tiene mucho de actriz, los coreógrafos la reconocen y forma parte de este extraño grupo (que no conforman ningún tipo de agrupación específica) de bailarines independientes de Guadalajara. Inició en la danza clásica con Alejandro Zybin, en la Escuela de Ballet de Guadalajara, luego continuó estudios con Sergio Vicencio y Marianné Alarcón, para irse a México, D.F., en el año 1997. No fue si no hasta el año 2003 que regresó a la ciudad, proveniente de la Rivera Maya. Actualmente es docente en la Escuela de Danza del Cabañas y en el CITAC de Tapalpa.
“Antes de irme al D.F. había un movimiento muy fuerte de academias de ballet en Guadalajara, había muchas propuestas incluso de neoclásico, donde cada maestro de los famosos participaba con coreografías propias (...). El contemporáneo no era tan fuerte, pero cuando regresé encontré lo contrario, había más propuestas de danza contemporánea, había más creadores, los de la vieja guardia estaban más dispersos, enfocándose a sus academias y no tanto a crear”, recuerda Fanny Cano en entrevista. Actualmente es becaria por parte del Estado para el Estímulo para el Desarrollo Individual, con un proyecto titulado, sencillamente, Expresar a través de la danza teatro.
¿Cómo se vive la condición de bailarín independiente en esta ciudad?
Es difícil, hay que ser muy versátil y muy paciente. Una vez me comentaban que sí se podía en esta ciudad ser bailarín independiente, porque en el D.F. se puede y hay muchos que lo hacen y están trabajando. Aquí, para que tú puedas rendir y dar como independiente, en el año no puedes aceptar más de dos o tres proyectos (...)... Y aquí hablamos de la cuestión económica. En Guadalajara no se pagan ensayos, las temporadas son más cortas que en el D.F. y te encuentras con situaciones de compromiso y organización inestables, por la misma crisis que vive la danza (...). Por una parte ha sido una experiencia muy rica y, por otra, me he encontrado con situaciones de trabajo difíciles (...). El bailarín tiene que hacer 25 mil cosas para vivir en una ciudad como ésta, donde no hay muchas oportunidades.
Mencionaste “crisis de la danza”. ¿Guadalajara vive una crisis a nivel dancístico? ¿O los bailarines?
Creo que sí hay una crisis en cuanto a... vuelvo a hablar de la palabra compromiso. Hay que tener mucha consciencia del momento en el que estamos viviendo, mucha consciencia de lo que queremos hacer, de lo que queremos bailar, de cómo lo vamos a bailar... porque precisamente cuando eres un profesional de la danza, tienes que ganar dinero (...) y muchas veces los proyectos no soportan lo que tú necesitas para ser mejor como bailarín o para sobrevivir o vivir de la danza, por eso tienes que dar clases. También creo que esta crisis nos hace aflojar el paso, ir acomodando las situaciones, la calidad o el trabajo escénico a lo que puedo, porque obviamente la situación económica exige que yo haga mil cosas (...). Todos los que hacemos el trabajo escénico vamos cediendo, entonces no hay un trabajo profesional (...). Me parece que hay que replantearnos el compromiso; cómo lo hacemos, a qué nivel lo hacemos, cómo nos vamos a dirigir a nuestro público, cómo vamos a ser congruentes con nuestro quehacer. Es muy triste que no haya una Compañía de Danza que nos represente en los festivales, que no haya una comunidad dancística que se eche la mano, que se una, que hable, que analice, que proponga, que sea crítica y autocrítica pero con fundamentos.
¿No hay?
No, no hay.
Compañías que fueron punta de lanza como Anzar y Gineceo de la Universidad de Guadalajara... ¿Cómo se ve desde tu perspectiva el desenvolvimiento de éstas y hacia dónde vamos ahora que en las instituciones hay más apoyo a los artistas independietnes y no tanto a estas compañías?
¡Qué bueno! En el D.F. existen muchos grupos independientes, precisamente independientes, que operan como tales desde conseguir espacios para ensayar y buscar apoyos hasta con los tiangueros de Tepito (...). Creo que es un buen momento para los creadores que tienen inquietud de decir...
¿Crees en este nuevo esquema (que propuso la UdeG)?
Sí, creo mucho. Creo que este nuevo grupo de creadores, artistas de la escena, coreógrafos, tenemos que estar muy listos y conscientes de que es el momento, porque es difícil que se geste una compañía de danza contemporánea, ahorita habrá una de clásico. Nos toca aprovechar a la altura y al nivel, esto es una cuestión de compromiso y profesionalización para que nuestras propuestas sean congruentes, honestas (...). Lo platicaba Eleno Guzmán -coreógrafo- también, que necesitamos propuestas honestas, una danza viva desde nosotros, desde nuestros propios esquemas y oportunidades. Pero hay que agarrarla así, no a lo que puedo, ahí más o menos... hay que tomarla como es, con todo.
¿A qué se refieren tú y Eleno con una danza viva?
Creo que parte de la honestidad, de lo que quiero decir. Dejar de copiar los esquemas que han funcionado (...). Una danza que tiene que ver con lo que yo siento, con mi necesidad de expresión. No solo para ganar reconocimiento o una beca, no solamente hacer chambas.
¿Cómo has sobrevivido estos 15 años laborales siendo fiel a todo esto que me dices?
La verdad es que yo misma me he replanteado, cada vez menos, el por qué sigo... y creo que aparte de que yo me enamoré de la danza como te puedes enamorar de un hombre a primera vista (...), lo que me ha mantenido es la pasión que siento, no solo por la danza sino por la escena (...). A medida que ha ido pasando el tiempo, me mantiene la pasión y ese creer que puedo volver y encontrar el alimento.Y a lo largo de la carrera me he encontrado con muchos bailarines y maestros que están igual que yo: locos. He tenido que hacer desde performances y dar clases, que es otra parte de la danza que me llena mucho.
¿Cómo miras el futuro de la danza?
Vuelvo a lo mismo: hay muchas situaciones que tenemos que cambiar...
Dime tres.
Mantenernos fuertes en nuestro compromiso en cuanto a la disciplina; dar tu 100% en todo lo que hagas, porque ese respeto merece el escenario (...); rescatar lo positivo de los compañeros (...). Necesitamos echarnos la mano.
¿Tus trabajos inolvidables?
Todo Raúl Flores Canelo. Cómo sublima lo popular, cómo le encuentra la poesía a la vida contidiana. La obra de Flores Canelo a mí me marcó mucho. Aquí en Guadalajara hay lazos muy fuertes con Teje mi corazón, me abrió puertas como creadora, me vislumbra cuál es mi camino siguiente, que es la danza teatro (...). Lo que sigue para el artista escénico es que ya no haya divisiones entre bailar, cantar, hacer acrobacia, por eso la danza teatro me parece un espacio infinito. Creo que como artista es un gran reto (...).
¿Cuál es este camino del que hablas? ¿Dónde vislumbras tu camino?
Como creadora me interesa mucho la creación (...). Me gustan las historias de la vida, ver la gente, eso concuerda y tiene que ver con la danza, con la danza teatro, desde todo el cuerpo. Como decía una obra: “Desde las manos, de los pies, desde el corazón...”. Por eso tiene que ver con todo lo que hacemos, lo que somos y en este camino estoy preparándome, por eso tomé el curso con Janusz Subicz.
“Antes de irme al D.F. había un movimiento muy fuerte de academias de ballet en Guadalajara, había muchas propuestas incluso de neoclásico, donde cada maestro de los famosos participaba con coreografías propias (...). El contemporáneo no era tan fuerte, pero cuando regresé encontré lo contrario, había más propuestas de danza contemporánea, había más creadores, los de la vieja guardia estaban más dispersos, enfocándose a sus academias y no tanto a crear”, recuerda Fanny Cano en entrevista. Actualmente es becaria por parte del Estado para el Estímulo para el Desarrollo Individual, con un proyecto titulado, sencillamente, Expresar a través de la danza teatro.
¿Cómo se vive la condición de bailarín independiente en esta ciudad?
Es difícil, hay que ser muy versátil y muy paciente. Una vez me comentaban que sí se podía en esta ciudad ser bailarín independiente, porque en el D.F. se puede y hay muchos que lo hacen y están trabajando. Aquí, para que tú puedas rendir y dar como independiente, en el año no puedes aceptar más de dos o tres proyectos (...)... Y aquí hablamos de la cuestión económica. En Guadalajara no se pagan ensayos, las temporadas son más cortas que en el D.F. y te encuentras con situaciones de compromiso y organización inestables, por la misma crisis que vive la danza (...). Por una parte ha sido una experiencia muy rica y, por otra, me he encontrado con situaciones de trabajo difíciles (...). El bailarín tiene que hacer 25 mil cosas para vivir en una ciudad como ésta, donde no hay muchas oportunidades.
Mencionaste “crisis de la danza”. ¿Guadalajara vive una crisis a nivel dancístico? ¿O los bailarines?
Creo que sí hay una crisis en cuanto a... vuelvo a hablar de la palabra compromiso. Hay que tener mucha consciencia del momento en el que estamos viviendo, mucha consciencia de lo que queremos hacer, de lo que queremos bailar, de cómo lo vamos a bailar... porque precisamente cuando eres un profesional de la danza, tienes que ganar dinero (...) y muchas veces los proyectos no soportan lo que tú necesitas para ser mejor como bailarín o para sobrevivir o vivir de la danza, por eso tienes que dar clases. También creo que esta crisis nos hace aflojar el paso, ir acomodando las situaciones, la calidad o el trabajo escénico a lo que puedo, porque obviamente la situación económica exige que yo haga mil cosas (...). Todos los que hacemos el trabajo escénico vamos cediendo, entonces no hay un trabajo profesional (...). Me parece que hay que replantearnos el compromiso; cómo lo hacemos, a qué nivel lo hacemos, cómo nos vamos a dirigir a nuestro público, cómo vamos a ser congruentes con nuestro quehacer. Es muy triste que no haya una Compañía de Danza que nos represente en los festivales, que no haya una comunidad dancística que se eche la mano, que se una, que hable, que analice, que proponga, que sea crítica y autocrítica pero con fundamentos.
¿No hay?
No, no hay.
Compañías que fueron punta de lanza como Anzar y Gineceo de la Universidad de Guadalajara... ¿Cómo se ve desde tu perspectiva el desenvolvimiento de éstas y hacia dónde vamos ahora que en las instituciones hay más apoyo a los artistas independietnes y no tanto a estas compañías?
¡Qué bueno! En el D.F. existen muchos grupos independientes, precisamente independientes, que operan como tales desde conseguir espacios para ensayar y buscar apoyos hasta con los tiangueros de Tepito (...). Creo que es un buen momento para los creadores que tienen inquietud de decir...
¿Crees en este nuevo esquema (que propuso la UdeG)?
Sí, creo mucho. Creo que este nuevo grupo de creadores, artistas de la escena, coreógrafos, tenemos que estar muy listos y conscientes de que es el momento, porque es difícil que se geste una compañía de danza contemporánea, ahorita habrá una de clásico. Nos toca aprovechar a la altura y al nivel, esto es una cuestión de compromiso y profesionalización para que nuestras propuestas sean congruentes, honestas (...). Lo platicaba Eleno Guzmán -coreógrafo- también, que necesitamos propuestas honestas, una danza viva desde nosotros, desde nuestros propios esquemas y oportunidades. Pero hay que agarrarla así, no a lo que puedo, ahí más o menos... hay que tomarla como es, con todo.
¿A qué se refieren tú y Eleno con una danza viva?
Creo que parte de la honestidad, de lo que quiero decir. Dejar de copiar los esquemas que han funcionado (...). Una danza que tiene que ver con lo que yo siento, con mi necesidad de expresión. No solo para ganar reconocimiento o una beca, no solamente hacer chambas.
¿Cómo has sobrevivido estos 15 años laborales siendo fiel a todo esto que me dices?
La verdad es que yo misma me he replanteado, cada vez menos, el por qué sigo... y creo que aparte de que yo me enamoré de la danza como te puedes enamorar de un hombre a primera vista (...), lo que me ha mantenido es la pasión que siento, no solo por la danza sino por la escena (...). A medida que ha ido pasando el tiempo, me mantiene la pasión y ese creer que puedo volver y encontrar el alimento.Y a lo largo de la carrera me he encontrado con muchos bailarines y maestros que están igual que yo: locos. He tenido que hacer desde performances y dar clases, que es otra parte de la danza que me llena mucho.
¿Cómo miras el futuro de la danza?
Vuelvo a lo mismo: hay muchas situaciones que tenemos que cambiar...
Dime tres.
Mantenernos fuertes en nuestro compromiso en cuanto a la disciplina; dar tu 100% en todo lo que hagas, porque ese respeto merece el escenario (...); rescatar lo positivo de los compañeros (...). Necesitamos echarnos la mano.
¿Tus trabajos inolvidables?
Todo Raúl Flores Canelo. Cómo sublima lo popular, cómo le encuentra la poesía a la vida contidiana. La obra de Flores Canelo a mí me marcó mucho. Aquí en Guadalajara hay lazos muy fuertes con Teje mi corazón, me abrió puertas como creadora, me vislumbra cuál es mi camino siguiente, que es la danza teatro (...). Lo que sigue para el artista escénico es que ya no haya divisiones entre bailar, cantar, hacer acrobacia, por eso la danza teatro me parece un espacio infinito. Creo que como artista es un gran reto (...).
¿Cuál es este camino del que hablas? ¿Dónde vislumbras tu camino?
Como creadora me interesa mucho la creación (...). Me gustan las historias de la vida, ver la gente, eso concuerda y tiene que ver con la danza, con la danza teatro, desde todo el cuerpo. Como decía una obra: “Desde las manos, de los pies, desde el corazón...”. Por eso tiene que ver con todo lo que hacemos, lo que somos y en este camino estoy preparándome, por eso tomé el curso con Janusz Subicz.