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Cuando el piano se toca con el Corazón

David González Ladrón de Guevara, joven talento tapatío, abre las puertas de su casa para compartir su historia de triunfos y de cómo ha puesto en alto en el extranjero a Jalisco

GUADALAJARA, JALISCO (09/MAR/2014).- David González Ladrón de Guevara habla poco. Escatima las palabras. Acodado en una mesa circular de madera mira a todas partes del cuarto de ensayos con una vista inquieta, pero con la boca cerrada. Durante más de media hora, escucha a sus padres hablar por él y sólo petrifica la mano sobre el mentón, se rasca la cabeza o se empuja los anteojos sobre la nariz.

 La casa de David es silenciosa. Los pasos de sus habitantes rebotan por todos lados. Suena fuerte el arrastre de una silla, el ronquido del timbre o la inesperada caída de una cuchara sobre la madera. Los vientos cruzados mecen la vegetación del patio trasero, dormitorio de Nina, la perra de la familia, la cual ladra con enervamiento y exaspera un poco a los padres de David. La entrevista se interrumpe por segundos y es entonces que David toma la palabra.

Cuando tercia en la charla, David dice que le gustó el piano porque le pareció divertido. Como él, su padre es pianista. Su voz es nasal, pausada, impersonal. David tiene Síndrome Miller. Tiene cuatro dedos en cada mano. Tiene dificultades para extenderlos. Tenía cuatro años cuando empezó a saborear los acordes del piano. Ahora tiene 17 y le gusta tocar piezas rápidas porque se requiere buena ejecución y mucha concentración.

 David cuenta que su libro favorito es Piense y hágase rico, de Napoleon Hill. Cuando lo leyó, aprendió que si en la vida recibes un no, tienes que encargarte de convertirlo en un sí. Recuerda un capítulo en el que se resalta que todo triunfador debe quemar su barco, de modo que una vez que llega a su destino, no se le ocurra dar marcha atrás.

 En su tiempo libre se ejercita. Nacido en una familia de raigambre musical, es el único al que le gusta el futbol. Es letal como delantero. Le gusta ver los partidos del Barcelona y del Guadalajara. Si México va al mundial, le va a México; pero si no va o es eliminado en las primeras fases, se cambia de bando y apoya a España o Alemania.

En octubre de 2009, obtuvo el primer lugar de la categoría para menores de 18 años en el concurso Festival Internacional para Pianistas con Discapacidades, que se llevó a cabo en Vancouver, Canadá.  Por el reconocimiento viajó a Japón para participar en un concierto encabezado por él y otros galardonados. En Japón descubrió que las personas son muy serviciales y cálidas. Le pareció un país frío, pero muy ordenado.

En noviembre de 2013, en Viena, Austria, se llevó el segundo lugar en el Festival Internacional para Pianistas con Discapacidades en la categoría para menores de 18 años. En esa ocasión también ganó el tercer lugar en la categoría de discapacidades múltiples. David recuerda que Viena es una ciudad limpia y muy bonita. Recuerda que en Europa vio nevar por primera vez.

El padre de David dice que cuando tenía cuatro años, él y su esposa le vieron posibilidades de tocar el piano. Fue entonces cuando David comenzó a tomar clases. Sabe que difícilmente podrá tocar el repertorio que toca un pianista. Sin embargo, ha progresado y se sigue esforzando.

“David ha alcanzado un excelente nivel al mismo ritmo que una persona que no tiene discapacidad, solamente que hay figuras musicales que él jamás va a poder tocar. No puede extender su mano. Los acordes de tres notas al mismo tiempo no puede tocarlos. Siempre estamos tocando cosas que sí puede hacer. La estrategia nuestra ha sido olvidarnos de aquello que no puede hacer. Tocar con la mano derecha arpegios es algo que él no podrá hacer nunca, pero combinando sus dos manos lo puede hacer perfectamente”, dice su padre.

 Al ser también compositor, el padre de David le ayuda con los arreglos que necesita: “Le hago como un traje a la medida, por decirlo así. Cada niño o joven que tiene discapacidad, cuando la discapacidad se presenta en sus manos, necesitan de alguien que les esté componiendo, porque cada quien va a tener distintas limitaciones”.

 Agrega que David tiene una sobresaliente capacidad rítmica y puede tocar muy bien piezas en las cuales participan sus dos brazos. En su opinión, es un músico muy completo sólo le falta poder extender los dedos.

 Los padres de David reconocen que en el país hay un despertar en torno a la discapacidad. Consideran que el primer paso es aceptar a todas las personas con alguna situación que lo catalogue como tal.

  “Nuestro esfuerzo es pionero. En nuestro país hay un despertar en torno a la discapacidad, no estamos como hace tres décadas. Se han hecho muchas campañas. Independientemente si se manejan bien o mal, eso ha sensibilizado a la gente. A veces lo usan para causar lástima, pero no creo que sea el propósito causar lástima con una discapacidad”.

 La familia de David quiere transmitir un mensaje de integración. Afirman que para que David esté donde está ha sido necesario contar con el apoyo de maestros, amigos y familiares. “David es, a fin de cuentas, una persona. Es el resultado de todo el apoyo recibido. Lo han acogido muy bien”.

 Actualmente buscan que David termine la preparatoria y conozca otros campos que pudieran llamarle la atención. Quieren que aumente su repertorio y que se presente en México y en otras partes del mundo.

• 17 años de vida


David González Ladrón de Guevara nació el 15 de diciembre de 1996, en Guadalajara, Jalisco. A los 10 años se presentó por primera vez en público.

En México ha tocado en la Ciudad de México, Cancún, Zacatecas, Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Chapala, Tepatitlán y Lagos de Moreno.

En 2009 ganó el Premio Estatal Cultural a la Juventud, que entrega el Gobierno del Estado de Jalisco. En 2010 realizó una gira por las ciudades japonesas de Kumamoto, Kioto, Chiba y Tokio.

En 2011 debutó como solista al acompañar a las Orquesta Sinfónica Juvenil de Guadalajara.

En noviembre de 2013 obtuvo el Premio Nacional de la Juventud en la categoría Discapacidad e Integración para menores de 18 años.

• ¿Qué es el síndrome de miller?

El médico genetista adscrito a la Dirección de Pediatría del Hospital Civil “Dr. Juan I. Menchaca”, Román Corona, explica que el gen que provoca el Síndrome Miller se descubrió hace tres años. Dicho gen altera una enzima que se relaciona con los componentes de los ácidos nucleicos. Para que el Síndrome Miller aparezca, es necesario que ambos padres aporten un gen mutado que lo genera.
 
El especialista agrega que el Síndrome Miller, que es hereditario, provoca una malformación de la parte media de la cara, mandíbula y defectos en las extremidades. Los defectos de la cara pueden incluir párpados partidos. El hueso malar (pómulo) no tiene un desarrollo normal. Los labios y el paladar están partidos. Sin embargo, asegura que no se afecta la inteligencia de quien tiene el síndrome.

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