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Cristo, Pastor de Pastores
La figura del Buen Pastor, popular desde los orígenes del cristianismo, sintetiza los atributos de autoridad y, a la vez, compañía y amor
GUADALAJARA, JALISCO (11/MAY/2014).- En este cuarto domingo de Pascua se reaviva la fe en la unidad de la Iglesia en el único Pastor, Jesús, que con su pasión, su muerte y su resurrección conquistó la nueva grey de los salvados por la misericordia del Padre, y han caminado las ovejas en casi 21 siglos hacia la patria eterna, con la luz y la fuerza del Espíritu Santo.
La imagen del Buen Pastor fue muy familiar a los cristianos de los primeros tiempos, y es la de Jesucristo en la Iglesia naciente. En las figuras con que los artistas quieren representar a Jesús, en las catacumbas romanas, 88 veces está la imagen del Buen Pastor con sus ovejas.
Las ovejas son las almas rescatadas, protegidas; unas fuertes, otras débiles, unas sanas, otras enfermas; unas inteligentes y preparadas y otras incapaces.
Mas para todos es Cristo el Buen Pastor, con cariño y cuidados especiales para los desposeídos, los más necesitados.
Es la imagen más antigua. Es la imagen más expresiva, porque es el más grande amor de quien ha dado la vida no sólo por los justos, sino por todos.
Murió y resucitó para la vida de todos.
Es la más profundamente mística, porque expresa el conocimiento y el amor de Cristo. Conoce a cada una de sus ovejas —conocimiento personal— y ellas lo conocen; las llama por su nombre y responden; ama a cada una con un amor personal.
Es la imagen más tradicional, presente siempre en el Pastor Supremo que es Cristo, Pastor de Pastores.
La del Buen Pastor es imagen misionera.
LA PALABRA DE DIOS
• PRIMERA LECTURA:
Hechos de los Apóstoles 2, 14ª. 36-41
“Sepan con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús”.
• SEGUNDA LECTURA:
Primera carta de San Pedro 2, 20b-25
“Cargado con nuestros pecados, subió al madero de la cruz, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia”.
• EVANGELIO:
San Juan 10, 1-10
“Yo soy la puerta de las ovejas, quien entra por mí se salvará, podrá entrar
y salir y encontrará pastos”.
• El pastor
La metáfora del pastor que conduce su rebaño, profundamente arraigada en las experiencias de los arameos nómadas que fueron los patriarcas de Israel en medio de una civilización de pastores, expresa admirablemente dos aspectos, aparentemente contrarios y con frecuencia separados, de la autoridad ejercida sobre los hombres.
El pastor es a la vez un jefe y un compañero. Es un hombre fuerte, capaz de defender su rebaño contra los animales salvajes; es también delicado con sus ovejas, conociendo su estado, adaptándose a su situación, llevándolas en sus brazos, queriendo con cariño a una u otra como a su hija.
Su autoridad no se discute, está fundada en la entrega y en el amor. En el antiguo Oriente los reyes se consideraban fácilmente como pastores, a los que la divinidad había confiado el servicio de reunir y de cuidar las ovejas del rebaño.
Por todo este contexto histórico cultural, es que cuando Jesús se presenta como el Buen Pastor, es una metáfora que el pueblo entiende perfectamente, pero destaca el calificativo de bueno que se antepone, no es el simple pastor, es el buen pastor, es Jesucristo, el Hijo de Dios.
De este pasaje se ha desbordado la expresión artística, pero es de destacar que fue una de las primeras expresiones del arte cristiano, que sintetizaba los signos en el pastor de gesto amable que porta sobre sus hombros la oveja que ha sido encontrada, o la que se encuentra enferma, con los aditamentos propios del pastor, sandalias, morral, austera vestimenta. Los principales lugares donde se hicieron estas representaciones fueron en las catacumbas.
La imagen del Buen Pastor fue muy familiar a los cristianos de los primeros tiempos, y es la de Jesucristo en la Iglesia naciente. En las figuras con que los artistas quieren representar a Jesús, en las catacumbas romanas, 88 veces está la imagen del Buen Pastor con sus ovejas.
Las ovejas son las almas rescatadas, protegidas; unas fuertes, otras débiles, unas sanas, otras enfermas; unas inteligentes y preparadas y otras incapaces.
Mas para todos es Cristo el Buen Pastor, con cariño y cuidados especiales para los desposeídos, los más necesitados.
Es la imagen más antigua. Es la imagen más expresiva, porque es el más grande amor de quien ha dado la vida no sólo por los justos, sino por todos.
Murió y resucitó para la vida de todos.
Es la más profundamente mística, porque expresa el conocimiento y el amor de Cristo. Conoce a cada una de sus ovejas —conocimiento personal— y ellas lo conocen; las llama por su nombre y responden; ama a cada una con un amor personal.
Es la imagen más tradicional, presente siempre en el Pastor Supremo que es Cristo, Pastor de Pastores.
La del Buen Pastor es imagen misionera.
LA PALABRA DE DIOS
• PRIMERA LECTURA:
Hechos de los Apóstoles 2, 14ª. 36-41
“Sepan con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús”.
• SEGUNDA LECTURA:
Primera carta de San Pedro 2, 20b-25
“Cargado con nuestros pecados, subió al madero de la cruz, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia”.
• EVANGELIO:
San Juan 10, 1-10
“Yo soy la puerta de las ovejas, quien entra por mí se salvará, podrá entrar
y salir y encontrará pastos”.
• El pastor
La metáfora del pastor que conduce su rebaño, profundamente arraigada en las experiencias de los arameos nómadas que fueron los patriarcas de Israel en medio de una civilización de pastores, expresa admirablemente dos aspectos, aparentemente contrarios y con frecuencia separados, de la autoridad ejercida sobre los hombres.
El pastor es a la vez un jefe y un compañero. Es un hombre fuerte, capaz de defender su rebaño contra los animales salvajes; es también delicado con sus ovejas, conociendo su estado, adaptándose a su situación, llevándolas en sus brazos, queriendo con cariño a una u otra como a su hija.
Su autoridad no se discute, está fundada en la entrega y en el amor. En el antiguo Oriente los reyes se consideraban fácilmente como pastores, a los que la divinidad había confiado el servicio de reunir y de cuidar las ovejas del rebaño.
Por todo este contexto histórico cultural, es que cuando Jesús se presenta como el Buen Pastor, es una metáfora que el pueblo entiende perfectamente, pero destaca el calificativo de bueno que se antepone, no es el simple pastor, es el buen pastor, es Jesucristo, el Hijo de Dios.
De este pasaje se ha desbordado la expresión artística, pero es de destacar que fue una de las primeras expresiones del arte cristiano, que sintetizaba los signos en el pastor de gesto amable que porta sobre sus hombros la oveja que ha sido encontrada, o la que se encuentra enferma, con los aditamentos propios del pastor, sandalias, morral, austera vestimenta. Los principales lugares donde se hicieron estas representaciones fueron en las catacumbas.