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Con Jesús a favor de la vida

Sabemos que la vida es de Dios y que de su ser mismo procede todo cuanto vive.

     Bueno, ya que empezamos, habrá que seguir reflexionando en los Mandamientos según la mentalidad de Jesús, y ver de qué forma coinciden con el grande y único mandamiento que Él nos dejó.

     El quinto mandamiento de la ley decía a los antiguos “no matarás”, y esto no es un invento de nadie; está grabado en cada corazón por rey natural, sin que nadie lo diga, sin que haya un mandamiento expreso de nadie.

     Sabemos que la vida es de Dios y que de su ser mismo procede todo cuanto vive.

      Muchos estarán dispuestos a afirmar que es la naturaleza la que va creando y procreeando nuevos seres, sean animales, plantas u hombres... No obstante, con demasiada frecuencia vemos parejas que anhelan un hijo que no llega nunca.

      Por eso, porque la vida es un don maravilloso que procede de Dios como un milagro, el quitar la vida a los semejantes es un pecado grave que clama al cielo... Por eso es necesario respetar la vida y no atentar nunca en contra de nadie.

La enseñanza del Señor Jesús


      Para entender perfectamente el pensamiento de Cristo Jesús acerca de la vida podemos irnos directamente a leer el evangelio de san Mateo en el capítulo 5, versos 21 y siguientes.

     Es asombroso, Jesús no sólo reprueba el homicidio, también la ofensa inferida, los insultos o enemistades.

Hay muchas formas de matar

     La principal es quitar la vida a otra persona, pero también se puede matar en ella la ilusión, la alegría de vivir, el amor.

     Ciertamente esto tiene muchas implicaciones y muchas y muy graves consecuencias. Hay padres y madres que mata en sus hijos lo que podría darles una razón para vivir, les destrozan la autoestima, les quitan la gana de superarse, de progresar, de estudiar, de ser mejores.

     Todo eso implica morir un poco. Hay hombres que matan a las mujeres, a veces casi niñas: en nombre del amor, les matan la raíz del amor y les quitan toda la ilusión.

     Formas mucho más graves menciona Jesús en su Evangelio: robar la inocencia a los niños;  enseñarles el mal, equivale a lo que nombra como escandalizar...

Frecuentemente escuchamos hablar en una forma negativa, a gente que no tiene en cuenta el respeto a la vida, y tristemente vemos que a muchos niños, desde pequeños, se les inculca esa mentalidad y los inducen incluso al crimen.

Ay de quienes matan la fe


     Un aspecto muy grave y poco considerado es el que también se constata en nuestros días: en la escuela y en otros ambientes, tienen mucho empeño en matar la fe que los jóvenes llevan en el corazón.

Críticas demasiado cáustica de maestros, que destruyen lo más sagrado de la persona. Porque ellos no creen, no tienen derecho a inducir a la juventud por ese camino.

     Ya estamos viendo muy elocuentes resultados.

     A éstos podría muy bien aplicárseles aquel otro mensaje que dice: “más te valiera atarte una piedra y arrojarte al mar...”.

     Si preguntáramos a estas personas cuál es la razón profunda en la que apoyan su vida, encontraríamos tal vez un vacío que no ayuda, no alimenta, no sostiene, y en los momentos más importantes de la vida, no les queda más remedio que mirar al cielo, que invocar al Dios que han querido negar toda la vida, y que lucharon siempre inútilmente por echar fuera del corazón.

En nuestro presente


     Es verdad que en el mundo crecen juntos y a la par, el trigo y la cizaña, cosa que no entendemos muchos de los que ignoramos del campo y de cultivos... pero sí entendemos que lo bueno y lo malo se dan en el mismo ámbito del corazón de cada ser humano, tanto más dentro de la sociedad y de la Iglesia misma.

     Por lo tanto, el error es generalizar: porque un médico es mal médico, no todos son malos... porque un sacerdote o religioso comete pecado, ni todos son pecadores, ni esa maldad proviene del hecho de que sea seguidor de Cristo.

     Hay muchos y muy buenos cristianos que nos dicen que creer en Dios, seguir a Cristo y vivir su Evangelio es un privilegio, que exige mucho y que nos pone de su lado, siempre a favor de la vida.

María Belén Sánchez  fsp 

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