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Compromiso con la música

El pianista tapatío Andrés Sarre se prepara en Italia para cumplir todos sus sueños en México

GUADALAJARA, JALISCO (05/JUN/2010).- La música ha sido descrita -entre muchas otras formas- como arquitectura en movimiento. El flujo ininterrumpido del sonido se mueve de distintas maneras hasta llegar al oyente, hilvanando en su camino figuras, formas, combinaciones armónicas, ritmos, texturas y colores que dan forma al mensaje sensorial y emocional ideado por el compositor, mismo que el intérprete hace vivir a través de su instrumento en cada nueva ejecución.

Este discurrir, entendido como característica esencial de la música, se encuentra también aplicado a la manera en que este arte puede ser abordado, ya sea en su apreciación, en su estudio o en su desempeño profesional, sin que en ningún caso tenga por qué ceñirse a conceptos o esquemas preestablecidos para su desarrollo, sino que habrá de seguir los impulsos que el artista vaya descubriendo con base en las experiencias experimentadas a lo largo de su trayectoria.

Un ejemplo de un músico que ha sabido encontrar el campo de acción hacia el que desea encaminar su talento es Andrés Sarre, joven pianista jalisciense (Guadalajara, 1983) que ha encontrado en la música de cámara y en la ópera sus géneros predilectos y en los cuales busca especializarse.

Sarre inició sus estudios de piano en 1996 con el maestro Eduardo Chávez. Una vez adquirido cierto nivel de ejecución y tras algunas presentaciones como solista, surgió para él la oportunidad de tocar en un recital en el que habría de acompañar a un violinista y ahí fue que, como explica, “me di cuenta de lo complicado que es tocar en conjunto... Me las vi negras para tocar y me di cuenta de que una cosa era ser pianista y otra muy diferente era ser, antes que nada, un músico”.

La inquietud entonces despertada persistió y tiempo después formó un dueto con el cellista Isaac Ramírez, experiencia que le llevó a convencerse de que “no hay nada mejor que hacer la música en grupo”.

En cuanto a la ópera, Andrés Sarre Ibarra señala que se acercó a este género gracias a la maestra Tere Zambrano, directora de la compañía de zarzuela Pepita Embil. “Empecé a ir de pianista suyo para el montaje de las zarzuelas y de ella aprendí cosas que estoy seguro que las aplicaré siempre, además de que me adentró en el maravilloso mundo del canto y del teatro con música”, manifiesta el músico tapatío.

Y agrega: “Después de la zarzuela conocí la ópera y el repertorio de cámara vocal. Realmente me apasioné de esta gran fuerza, digámoslo doblemente narcótica; uno puede conmoverse al leer La dama de las camelias o emocionarse con la melodía de Addio del passato (de La Traviata de Verdi), pero teatro y música juntos, para mí, es uno de los resultados artísticos mas importantes de la humanidad”.

Sarre continuó su formación musical en la capital jalisciense estudiando piano con el maestro Guillermo Salvador, además de solfeo, armonía y contrapunto con Jesús Barrera y Luis Cano como profesores. Posteriormente se trasladó a Madrid, España, para hacer un curso de música de cámara vocal española y estando ahí consiguió una beca para estudiar un curso (2008-2009) como maestro colaborador al piano en el prestigioso Centro Universale del Bel Canto de la ciudad italiana de Módena, institución dirigida por la soprano Mirella Freni. Cabe resaltar para esta estancia contó también con el apoyo del Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico que otorga el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) en conjunto con la Secretaría de Cultura (SC) de Jalisco.

“Al terminar el curso -relata Andrés Sarre- audicioné en la Scuola dell'Opera Italiana, del Teatro Comunale de la ciudad de Bolonia, y ahí tengo una beca mensual del mismo instituto”. Este nuevo curso, por cierto, concluye ya en unas cuantas semanas, cerrando un ciclo muy provechoso en la formación del pianista tapatío, quien ha contado con “la fortuna de asistir a master classes con figuras que te pueden cambiar la manera de ver la música, el último fue con Bruno Bartoletti... La formación depende de los maestros que te hayan tocado, en México los hay extraordinarios, pero por supuesto que presenciar estas lecciones no se podría hacer acá o estar al pendiente de cómo funciona el teatro internamente en Italia”.

Ante su inminente regreso a Guadalajara, Andrés Sarre tiene claros sus objetivos: “Yo quiero realmente vivir en México, y poner mi grano de arena a mi ciudad, que tiene un potencial enorme... También estudiar, sé que no hay otra posibilidad más que hacerlo toda la vida; tengo muchas ideas y sueños para poder colaborar con mi país. Quiero ayudar a que la ópera emocione a muchas personas y la manera de lograrlo no es hablando, sino haciendo las cosas”.

Sin duda, una importante labor que empezará a afrontar pronto, consciente del privilegio que representa para él poder trabajar en lo que más le apasiona y justo en un momento en el que encuentra que su carrera transcurre “con más amor por la música y sobre todo, cada vez con un mayor compromiso”.
 
“Una cosa es ser pianista y otra muy diferente es ser, antes que nada, un músico”

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