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Clásica

Acercamiento a las sonatas para piano de Domingo Lobato de la mano de Lorenzo Sánchez

GUADALAJARA, JALISCO (20/NOV/2010).- 
por: Eduardo Escoto Robledo

El pianista estadounidense Lorenzo Sánchez ha sacado a la luz recientemente una producción fonográfica que incluye las cuatro sonatas para piano del compositor Domingo Lobato (Morelia, Michoacán, 1920), una de las figuras más destacadas que ha tenido la vida musical tapatía, ya que ha sido en la capital jalisciense -donde arribó en 1946- donde ha desarrollado su carrera y donde ha dejado una huella imborrable con su trabajo docente.

El disco Domingo Lobato. The four piano sonatas es una producción independiente. Fue grabado el pasado mes de septiembre en los estudios de La Sierra University (Riverside, California) y en este sentido hay que apuntar que la primera impresión grata que se recibe al iniciar su escucha es la de encontrarse el oyente ante una producción de muy buena calidad técnica.

La primera sonata, escrita en 1957, está formada por dos movimientos. El primero de ellos inicia de manera seria, sobria y se desarrolla después en un estilo “clásico”, por así llamarlo, pues el personal carácter del maestro Lobato se aprecia de inmediato. Por su parte, el allegro moderato ofrece motivos musicales de sabor popular que reciben variados tratamientos armónicos, rítmicos y de estilo: se presentan dotados de lirismo, impecablemente fugados y de forma casi danzística, siempre unidos con elocuencia, lo cual se disfruta aún más gracias a una interpretación llena de matices.

De 1961 data la composición de la sonata número 2. Ésta se estructura en tres movimientos y da inicio con un tema de aire regional que da pie a diferentes juegos rítmicos, interesantes y siempre cambiantes. El segundo movimiento (canción) se presenta sensible, como una ensoñación, la cual se ve interrumpida por la aparición de un tema ágil, cautivador y lleno de donaire que es expuesto en diferentes formas hasta que termina por difuminarse para dar paso a su delicadeza inicial.

Finalmente, en el tercer movimiento se encuentran elementos melódicos pertenecientes a la música tradicional mexicana que tan pronto surgen empiezan a sufrir transformaciones estéticas realizadas con gran habilidad técnica, llevando al oyente por paisajes sonoros que le resultarán conocidos y que verá como ante sí ganan en complejidad y también en encanto y emoción. Se trata de una verbena, de una fiesta descrita con maestría y cuya compleja escritura es enfrentada con solvencia por Lorenzo Sánchez mediante una ejecución siempre precisa pero nunca mecánica.

Sánchez, quien radica en Los Ángeles, California, obtuvo el doctorado en ejecución pianística por la University of Southern California en 1992 y ha preparado con anterioridad ediciones de la música para piano del maestro Lobato. Con respecto a esta producción señala: “Mi propósito para este disco es que se llegue a conocer la música para piano del gran maestro Domingo Lobato”. De él refiere: “No fui su alumno directamente, pero sigo aprendiendo de él y de su música por medio de sus comentarios y partituras de sus composiciones”.

El pianista añade: “Creo que es la primera vez que estas cuatro sonatas se encuentran en un disco”, lo que califica de “un suceso importante”, ya que, desde su consideración, estas obras “representan una gran contribución al repertorio pianístico y merecen un reconocimiento mayor”. Por eso, espera que su interpretación “sea solamente un comienzo y que otros músicos también se animen a tocar y grabar estas sonatas a su modo”.

El disco continúa con la tercera sonata, escrita ya en 1991. Ésta se inicia con un movimiento alegre de gusto clásico que se vuelve cada vez más grácil y discurre imparable hasta volverse por instantes firme y decidido. Enseguida da comienzo el segundo movimiento titulado Plegaria (lento), que contrasta con su predecesor por su carácter etéreo, profundo y sinceramente introspectivo en el que por momentos pareciera asomarse un sofisticado recitativo proveniente de un órgano, aunque su escritura es eminentemente pianística que discurre ahora grave, ahora cristalina.

Concluye esta obra con un tercer movimiento lleno de agilidad, de patrones rítmicos superpuestos y melodías entrelazadas que no dejan de emanar y que finalmente desembocan en pausados compases previos a un vertiginoso desenlace. Una pieza demandante para el pianista y que es bien resuelta en el trabajo del que se ocupa esta reseña.

Por último, se encuentra la sonata número 4, compuesta en el año 2000 y que fue dedicada a la pianista Leonor Montijo. Es una obra que se presenta fresca, como cada una de estas sonatas respecto a su antecesora sin que por ello se deje de apreciar la coherencia en el trabajo del compositor.

El primer movimiento es afectivo y evocador en estilo romántico, al que le sigue un andante, acogedor y expresivo, el cual es dividido por una sección llena de vivacidad que termina por dar lugar nuevamente a la intención inicial, que en esa re-exposición es dotada de mayor efusividad.
Termina esta sonata con un moderado marcial, dotado nuevamente de un gran peso en su aspecto rítmico mediante segmentos de diferentes diseños que se suceden mientras una ágil línea melódica las entrelaza hábilmente, reinventándose hasta que llega a su final, el cual aparece de una forma inesperada, indeseada, convirtiéndose en toda una tentación a iniciar de inmediato una segunda audición de este trabajo que lleva al oyente a través de medio siglo de historia, partiendo de las raíces michoacanas del compositor para envolverlo con los sonidos de un México y de una Guadalajara pocas veces escuchados.

Lorenzo Sánchez ya tiene en mente nuevos proyectos discográficos que buscan abordar el resto de la música para piano del catálogo de Lobato, así como de otros compositores jaliscienses como José Rolón. Al respecto expresa: “He vivido toda mi vida en los Estados Unidos, pero gracias a mis padres llegué a visitar México bastante para ver a nuestra familia. Quiero mucho a México y a su música hermosa”.
Por lo pronto, en Guadalajara el disco se puede adquirir escribiendo a la dirección electrónica gr8sanchez@alumni.usc.edu.

Domingo Lobato. The four piano sonatas Lorenzo Sánchez / piano

Grabado en los estudios de La Sierra University Riverside, California. Estados Unidos Ingeniero: Ronson Wolf Septiembre 2010 Independiente

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