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Celebremos, pues, el amor

Hoy es 14 de Febrero! Esto quiere decir que no puedes demostrar tu  cariño, sea novio, esposo o pretendiente, más que en este día oficial del enamorado. ¡Apresúrate! Ve a comprar de inmediato la tarjeta de felicitación y una docena de rosas (rojas para la prometida, blancas para la amiga del alma y rositas para la ex novia). No olvides agregar en la lista de regalos el infalible y muy popular osito de peluche (garantiza ternura al instante). Si adoras a tu chico, exprésale tu pasión con un super original globo en forma de corazón, en rojo metálico, con un I LOVE YOU escrito por ambos lados. Ahora que si incluyes en el kit amoroso una caja de chocolates envinados o rellenos de bombón, tendrás asegurados las besos y abrazos más empalagosos del mes. Aunque si eres más bien fashion, elige un frasco de Kisses de chocolate y un paquetito de chicles Ice cubes para el momento de estar cerca (porque las pastillas Certs ya desaparecieron del mercado). Si de plano la crisis enflacó tu billetera y no temes ser cursi, recurre al 21 que por fin te salió en el boleto del camión y canjéalo por un beso fogoso en la vía pública (aquí no están prohibidos, todavía). Sea como sea, no dejes de brindar, bailar y cantar hasta el amanecer… o hasta que la policía te apañe en el asiento de tu coche.

Esta tradicional fiesta de los enamorados, a la que da nombre San Valentín, se celebra en la mayor parte del mundo como un homenaje al amor, expresado en el dios Cupido y su certera flecha que hiere corazones. Pero ¿quién fue ese santo que dio nombre a esta fecha? ¿Por qué se le relaciona con el amor?
Según el libro de los mártires de la religión católica -Martirologio Romano- se sabe que existieron por lo menos dos santos llamados Valentín, aunque es posible que se trate del mismo santo, ya que ambos fueron decapitados en la Vía Flaminia y tienen su festejo el 14 de Febrero. Nos remontamos a la época en que por todo el Imperio Romano se extendía el cristianismo y los emperadores perseguían a quienes desechaban a los dioses tradicionales.
El primero es el obispo San Valentín de Terni (ciudad al norte de Roma), que nació alrededor del año 175. Famoso por sus milagros y curaciones, fue arrestado, torturado y decapitado durante la persecución. Lo mataron de noche y en secreto para evitar la reacción del pueblo de Terni donde era muy querido. Sus restos mortales descansan en la Catedral de Terni.

El segundo es el sacerdote San Valentín de Roma. Socorría a los presos que iban a ser martirizados y arriesgaba su vida para casar cristianamente a las parejas. Se cuenta que el emperador prohibió la celebración de matrimonios entre jóvenes; creía que los solteros eran mejores soldados, por no tener ataduras. El sacerdote no acató la orden y siguió casando parejas en secreto. Finalmente, fue aprehendido, golpeado y decapitado el 14 de febrero, por el año 269. Según la creencia medieval procedente de Inglaterra y Francia, ese día se envían postales los enamorados porque “todas las aves escogen su pareja”.          

La tradición continúa hasta nuestros días, con las más diversas manifestaciones de afecto. Al tapatío en pleno galanteo le gusta llevarle gallo a la novia, ya entrada la madrugada, acompañado de sus “bien entonados” amigos. Finalmente, lo curioso es celebrar con el ser querido, como si ningún otro día del año pudiera uno apapachar a su pareja. ¿Porqué no regalar y dar amor cuando a uno se le antoja? Porque ese día preciso está marcado no sólo por una costumbre, sino por una potente motivación de publicidad y mercadotecnia. En Tapatilandia, ciudad consumista y comercial por excelencia, la fecha se ha vuelto el pretexto para ofrecer todo tipo de mercancía, con fabulosos descuentos, desde golosinas hasta viajes lunamieleros.

Pero Febrero no es la excepción: cada mes del año tiene al menos un día en que algo se celebra. Recorre el calendario y verás cómo en cada mes existe una razón de peso que nos obliga a comprar sin piedad o bien a engancharnos en una serie de pagos interminables. Aquí van algunos ejemplos: el 6 de Enero, la rosca (aguas con el monito porque te toca la tamaliza el día de la Candelaria) y los juguetes al niño por el día de Reyes (como si los de Navidad no hubieran bastado). En este mes, además de San Valentín, está el 5 de Febrero, pero esos asuntos de la Constitución no interesa festejarlos demasiado, a menos que generen un delicioso puente vacacional. Luego está el 21 de Marzo, inicio de la Primavera, aunque más bien es Don Benito Juárez quien nos alegra, no tanto por respetar el derecho ajeno sino por permitir un soleado fin de semana en la playa. No pueden faltar los dulces y piñatas el 30 de Abril, después el 10 de Mayo y los cálidos agradecimientos (y lavadoras y secadoras y microondas) a las mamás, seguido por el tercer domingo de Junio, en que la fiesta es “muy padre” y es él quien casi siempre paga su propio festejo, en compañía de sus seres queridos. En fin, que no acaba uno nunca de quedar bien con un regalo cuando ya tiene que adquirir el otro.

Sin embargo, aquí en Guadalajara, a diferencia de otras ciudades del país, el 14 de Febrero se celebra por partida doble: hoy se conmemora el 467 aniversario de su fundación. Guadalajara proviene del vocablo árabe “Wad-al-hidjara”, que significa “río que corre entre piedras”. Tomó su nombre de la ciudad natal de Nuño Beltrán de Guzmán, conquistador de esta tierra. En 1542, un día como hoy, se instaló el primer Ayuntamiento de nuestra urbe y el Emperador Carlos V de Alemania y I de España, le concedió el título de Ciudad y le otorgó su escudo de armas.

Es importante, sin embargo, recordar que antes de su ubicación actual, Guadalajara tuvo otros tres asentamientos. Beltrán de Guzmán comisiona a Juan de Oñate para fundar una villa en Nochistlán, Zacatecas, el 5 de enero de 1532, pero duró poco ya que Guzmán, al ver el sitio, en Mayo de 1533, decide mudarse a un lugar más apropiado, donde hubiera más agua, mejores medios de comunicación y menos tolvaneras. Después de una deliberación, se disponen a movilizarse a Tlacotlán, casi al borde de la barranca, pero los regidores de la nueva villa –Guzmán se había regresado a la entonces capital de Nueva Galicia, Compostela de Nayarit-, opinan que es mejor el pueblo de Tonalá, donde permanecen dos años.

En Febrero de 1535, Guzmán ordena el cambio a Tlacotlán, deja al mando a Cristóbal de Oñate y se marcha a México a enfrentar los múltiples cargos y quejas en su contra. Mientras tanto, los indios cascanes, auxiliados por tecuexes y zacatecos, se levantan furiosamente contra los habitantes españoles y los derrotan varias veces.

Después de la lucha, los sobrevivientes discutían sin ponerse de acuerdo a donde huir del peligro. Gracias a DoñaBeatriz Hernández, una de las pocas mujeres del grupo, se opta por el Valle de Atemajac, un lugar que por lo plano y extenso de su llanura, ofrecía mejores condiciones para protegerse de los ataques. Cuentan que pidió licencia para dar su voto y al grito de “El rey es mi gallo y aquí nos quedamos por las buenas o por las malas”, todos callaron para luego aplaudir la moción y mostrar su apoyo.

Así, el martes 14 de Febrero de 1542 se funda Guadalajara por cuarta y definitiva vez, a espaldas del lugar que actualmente ocupa el Teatro Degollado, en el centro de la ciudad. Al inicio, las actividades fueron principalmente la cría de ganado y el cultivo de cereales y frutos, para lo cual la región resultó propicia. Se crearon enormes haciendas que fortalecieron la naciente ciudad, convirtiéndola en centro de abastecimiento y comercio de todo el Occidente de la Nueva España.

Celebremos, pues, el amor a nuestra gente y a nuestra ciudad, y agradezcan los “hombres necios que acusáis a la mujer sin razón…”, que una dama los haya sacado de la confusión, gracias a su sentido común y gran intuición. ¡Salud!

laurazohn@gmail.com

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