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Belice, maravilla prehispánica

Playas, arrecifes de coral, cataratas e históricas ruinas mayas lo hacen perfecto para descansar y emprender la aventura

BELICE (05/JUN/2011).- Este pequeño país caribeño no llega al medio millón de habitantes, pero sí a más de 23 mil kilómetros de selva virgen, parques, zonas arqueológicas y playas de aguas turquesas con blanca arena. Descubre los puntos más imponentes de su territorio; lugares básicos para conocer sus entrañas.

Templos Mayas

Las huellas de esta antigua civilización están dispersas por todo el país. La zona más importante lleva el nombre de Altun Ha, que significa “Agua de la roca”; una característica única de este lugar es la ausencia de estelas, aunque fue aquí donde se descubrió un enorme grabado en jade del dios Kinich Ahau.

La “Cabeza de jade” es un tesoro nacional cuya réplica está exhibida en el Museo de Belice. Su imagen aparece como marca de agua en la moneda del país. Uno de sus 13 templos, “Altares de Obra”, fue escenario de la película Apocalypto, producida por Mel Gibson.

Arrecife coralino

Es posible bucear, esnorquelear, pescar, remar en kayak y más, a lo largo de 300 kilómetros que comprende el sistema de Arrecife Coralino, que se extiende desde el extremo Norte de Cayo Ambergris hasta los Callos Sapodilla al sur. Los amantes del buceo van al Blue Hole, fenómeno geográfico localizado en el centro de Lighthouse Reef Atoll.

Es un agujero en el agua con 145 metros de profundidad, lo cual le da un color azul intenso que se aprecia desde el espacio exterior. Algunas de las especies que lo habitan van desde tiburones nodriza y del arrecife, tortugas carey y caguama, además de peces sapo con manchas blancas. Las esponjas barril fluorescentes y los corales son el hogar de anguilas esmeralda, peces ángel, mariposas y los delicados peces damisela de color morado y amarillo.

Sobre las olas

Callo Sapodilla es una reserva marina al sur del país; el paseo más recomendable es en kayak para ir en busca de tucanes que habitan su área de mangle con más de 70 kilómetros de longitud. Sus aguas cristalinas y de poca profundidad permiten observar peces ángel, huachinangos y peces loro. De julio a septiembre se puede nadar con tiburones ballena, mantarrayas gigantes y delfines.

Vida silvestre

El distrito de Toledo conserva uno de los mejores santuarios de vida silvestre de Centroamérica. En sus lagunas se organizan safaris fotográficos para ir en busca de aves como las cigüeñas, cormoranes, pelícanos, flamencos y garzas. Otro de sus atractivos son los diferentes senderos interpretativos en donde se ecuentran monos aulladores, venados cola blanca, tapires y, si hay suerte, jaguares. Es indispensable llevar traje de baño para sumergirse en sus aguas termales.

No apto para claustrofóbicos

Se requiere de todo un día para explorar la cueva Actun Tunichil Muknal. El trayecto en auto, desde la capital, es de una hora. Después vendrá una caminata de 45 minutos por la montaña hasta encontrar un arroyo que emerge de la cueva. Su interior es un museo natural con piezas de cerámica, cámaras ceremoniales y esqueletos humanos pertenecientes a la cultura maya, incrustados en la piedra caliza. Estas bóvedas son decoradas por estalactitas y estalagmitas de hasta 20 metros de altura. Belice Viajes tiene recorridos desde 60 dólares por persona.

Cocina tradicional

Habrá que saber distinguir en la carta entre “arroz y frijoles” y “los frijoles y el arroz”. El primero es un platillo donde se sirven los dos ingredientes juntos en leche de coco. Es una especie de sopa caliente que se acompaña con carne de cerdo o pollo. El segundo se ocupa para pedir los granos por separado.

Otro platillo imperdible, sobre todo en el mes de junio, es la langosta, preparada al gusto del cliente. En las diferentes islas de Belice se organizan festivales para celebrar al crustáceo. Mayo y junio son los meses del mango, un postre obligatorio, ya sea congelado o en dulce.

Catedral de St. John’s

En la ciudad de Belice se encuentra la iglesia medieval más antigua de Centroamérica. Se localiza justo frente a la Casa de la Cultura. Fue construida por esclavos africanos, usando ladrillos traídos como lastre en los barcos que procedían de Europa. La construcción tomó ocho años y en el interior se pueden apreciar toques arquitectónicos originales como los vitrales, con historia de la Gran Bretaña del siglo XVII; bancas de caoba y un antiguo órgano.

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