México
Normalistas sostienen que no iban armados a la protesta
Organizaciones civiles de Guerrero amenazan con romper el diálogo con el Gobierno estatal; liberan a 23 estudiantes detenidos
CHILPANCINGO, GUERRERO (14/DIC/2011).- Las actas de defunción de los dos jóvenes normalistas que perdieron la vida antier lunes durante un enfrentamiento con policías en Chilpancingo, especifican que ambos murieron por disparos de arma de fuego en la parte superior del cuerpo; sin embargo, no incluye el calibre del arma.
De acuerdo con las actas de defunción, uno de los jóvenes murió al recibir un impacto de bala en la parte frontal del cráneo, mientras que el otro falleció tras un impacto en el cuello. Ambos normalistas murieron de manera instantánea. Los documentos precisan que las muertes de Gabriel Echeverría y Jorge Alexis Herrera ocurrieron a las 12:00 horas.
Los estudiantes que participaron en el enfrentamiento, aseguraron que no iban armados y que ni siquiera llevaban cohetones. Responsabilizaron a los agentes estatales de haber iniciado la agresión a balazos que derivó en la muerte de los dos alumnos.
En voz de Jersey Peñaloza, los estudiantes aseveraron que ellos nunca estuvieron al nivel de los policías por el armamento que éstos llevaban, y que su intención sólo era protestar y exigir una audiencia con el gobernador Ángel Aguirre Rivero. Peñaloza añadió que aunque la lista previa de la Procuraduría General de Justicia del Estado señala que fueron nueve las personas detenidas tras el enfrentamiento, al menos otros 15 estudiantes se encuentran desaparecidos, sin conocer si se encuentran detenidos.
Por su parte, otro estudiante normalista, José David Espíritu se encuentra en estado de “extrema gravedad” tras resultar herido por arma de fuego de grueso calibre en la refriega del lunes sobre la Autopista del Sol. Esta situación fue confirmada por representantes del Comité Político de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. Detallaron que el joven se encuentra en estado de coma y que requiere de donadores de sangre.
Organizaciones sociales de Guerrero advirtieron con romper cualquier lazo de comunicación con el Gobierno del Estado, hasta que no se esclarezca el asesinato de los dos estudiantes. La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) liberó este medio día a 23 de los 24 normalistas detenidos la tarde de ayer durante la agresión armada que sufrieron por parte de elementos de la Policía Federal Preventiva y la Policía Investigadora Ministerial en Chilpancingo, Guerrero.
LA VOZ DEL EXPERTO
“Alguien hace el trabajo sucio”
Jesús Morales Hernández (Experto en derecho).
Luego del asesinato de dos estudiantes normalistas en el incidente tras el enfrentamiento con autoridades ministeriales en el municipio guerrerense de Chilpancingo, la destitución de los funcionarios en materia de seguridad es insuficiente, pero la aparición de grupos paramilitares revela un mensaje de terror ante la protesta, señala el experto en derecho, Jesús Morales Hernández.
El profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Guadalajara, indica que lo ocurrido durante la protesta de los normalistas en el municipio de Chilpancingo fue que, al aparecer un tercer grupo -“que busca desestabilizar al Estado”, como afirmó el aún procurador Alberto López Rosas-, “los estudiantes quedaron atrapados, y no alcanzaron a entender las condiciones de violencia en que está el país”.
No obstante, ello “muestra la manera de operar de los gobiernos, bajo una estrategia de guerras de cuarta generación en la que “infiltran a provocadores profesionales para abortar la inconformidad, provocar actos de violencia y lo justifican. Son tácticas de grupos paramilitares especializados”.
Morales Hernández, sobreviviente del movimiento guerrillero del México de los setentas, subraya que “la Policía, desde movimientos muy añejos, no agredían de esa manera a los estudiantes, pero la violencia ha cambiado. Ya operan grupos paramilitares. Lo que están haciendo con esta guerra del crimen organizado es aterrorizar a la población.
Recalca que aunque la consigna de los normalistas (ampliar el número de aceptados y a los egresados darles plazas) se añeja, “no se puede meter a los estudiantes en este contexto de guerra. Están equivocando totalmente la política; tenemos que construir una sociedad pacífica, un Gobierno democrático y un Estado de derecho y democrático. Utilicemos el valor de la palabra; la protesta, las vías legales, democráticas”.
TELÓN DE FONDO
Tierra de contrastes
Se han cumplido más de dos meses de intervención federal en Guerrero y la violencia sí ha decrecido. La llegada masiva de agentes federales respondió, en gran medida, a la necesidad de controlar los niveles alarmantes de violencia que presentaba Acapulco, centro y corazón económico y poblacional de Guerrero. Así, en el Puerto de Acapulco, los asesinatos se han reducido a la tercera parte en este periodo, lo que se considera un éxito para la intervención federal.
Sin embargo, no todo el Estado presenta estos resultados. La zona Norte y la llamada “tierra caliente” incluso han arrojado aumentos en homicidios violentos y en delitos del fuero común. Esta diferencia surge del enfoque adoptado por el Gobierno federal: Acapulco es el centro de las preocupaciones. El aumento de las muertes violentas en el puerto fue de tal magnitud, que superó la tasa de homicidio de Juárez en agosto.
El debilitamiento de las estructuras centrales de los cárteles ha provocado una dispersión de pequeñas células dedicadas a la extorsión, al secuestro y al narcomenudeo. La mayoría de estas células son simplemente pandillas que se diversifican en distintas actividades criminales y logran reunir amplios niveles de dominio territorial. La anterior explicación ha sido una constante de los estudios de investigación del consultor Eduardo Guerrero Gutiérrez.
Así, ciertas intervenciones federales han cambiado de rumbo, centrándose más en la reducción de la violencia que en atrapar a las cabezas de las organizaciones criminales. Como Guerrero Seguro, que se compone de una atracción numerosa de elementos federales, un grado importante de inteligencia y un trabajo fino de castigo a los más violentos de la plaza; el Gobierno Federal ha ejecutado operativos en Ciudad Juárez, con resultados que son positivos en términos de reducción de la violencia.
Guerrero ha sido el escenario de conflictos agudos entre organizaciones traficantes de narcóticos. Entre los cárteles se encuentra el de Sinaloa, los Zetas, que han ingresado a la plaza; el cártel Independiente de Acapulco y el cártel de los Beltrán Leyva.
La Entidad comenzó su crecimiento en muertes violentas a partir de 2010. Solamente de 2009 a 2010, la tasa de homicidios se multiplicó en 228% en Acapulco, pasando de 98 a 322 en números totales. Sin embargo, tocó su punto más alto en agosto de 2011 cuando alcanzó 150 muertes violentas, solamente en ese mes.
De acuerdo con las actas de defunción, uno de los jóvenes murió al recibir un impacto de bala en la parte frontal del cráneo, mientras que el otro falleció tras un impacto en el cuello. Ambos normalistas murieron de manera instantánea. Los documentos precisan que las muertes de Gabriel Echeverría y Jorge Alexis Herrera ocurrieron a las 12:00 horas.
Los estudiantes que participaron en el enfrentamiento, aseguraron que no iban armados y que ni siquiera llevaban cohetones. Responsabilizaron a los agentes estatales de haber iniciado la agresión a balazos que derivó en la muerte de los dos alumnos.
En voz de Jersey Peñaloza, los estudiantes aseveraron que ellos nunca estuvieron al nivel de los policías por el armamento que éstos llevaban, y que su intención sólo era protestar y exigir una audiencia con el gobernador Ángel Aguirre Rivero. Peñaloza añadió que aunque la lista previa de la Procuraduría General de Justicia del Estado señala que fueron nueve las personas detenidas tras el enfrentamiento, al menos otros 15 estudiantes se encuentran desaparecidos, sin conocer si se encuentran detenidos.
Por su parte, otro estudiante normalista, José David Espíritu se encuentra en estado de “extrema gravedad” tras resultar herido por arma de fuego de grueso calibre en la refriega del lunes sobre la Autopista del Sol. Esta situación fue confirmada por representantes del Comité Político de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. Detallaron que el joven se encuentra en estado de coma y que requiere de donadores de sangre.
Organizaciones sociales de Guerrero advirtieron con romper cualquier lazo de comunicación con el Gobierno del Estado, hasta que no se esclarezca el asesinato de los dos estudiantes. La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) liberó este medio día a 23 de los 24 normalistas detenidos la tarde de ayer durante la agresión armada que sufrieron por parte de elementos de la Policía Federal Preventiva y la Policía Investigadora Ministerial en Chilpancingo, Guerrero.
LA VOZ DEL EXPERTO
“Alguien hace el trabajo sucio”
Jesús Morales Hernández (Experto en derecho).
Luego del asesinato de dos estudiantes normalistas en el incidente tras el enfrentamiento con autoridades ministeriales en el municipio guerrerense de Chilpancingo, la destitución de los funcionarios en materia de seguridad es insuficiente, pero la aparición de grupos paramilitares revela un mensaje de terror ante la protesta, señala el experto en derecho, Jesús Morales Hernández.
El profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Guadalajara, indica que lo ocurrido durante la protesta de los normalistas en el municipio de Chilpancingo fue que, al aparecer un tercer grupo -“que busca desestabilizar al Estado”, como afirmó el aún procurador Alberto López Rosas-, “los estudiantes quedaron atrapados, y no alcanzaron a entender las condiciones de violencia en que está el país”.
No obstante, ello “muestra la manera de operar de los gobiernos, bajo una estrategia de guerras de cuarta generación en la que “infiltran a provocadores profesionales para abortar la inconformidad, provocar actos de violencia y lo justifican. Son tácticas de grupos paramilitares especializados”.
Morales Hernández, sobreviviente del movimiento guerrillero del México de los setentas, subraya que “la Policía, desde movimientos muy añejos, no agredían de esa manera a los estudiantes, pero la violencia ha cambiado. Ya operan grupos paramilitares. Lo que están haciendo con esta guerra del crimen organizado es aterrorizar a la población.
Recalca que aunque la consigna de los normalistas (ampliar el número de aceptados y a los egresados darles plazas) se añeja, “no se puede meter a los estudiantes en este contexto de guerra. Están equivocando totalmente la política; tenemos que construir una sociedad pacífica, un Gobierno democrático y un Estado de derecho y democrático. Utilicemos el valor de la palabra; la protesta, las vías legales, democráticas”.
TELÓN DE FONDO
Tierra de contrastes
Se han cumplido más de dos meses de intervención federal en Guerrero y la violencia sí ha decrecido. La llegada masiva de agentes federales respondió, en gran medida, a la necesidad de controlar los niveles alarmantes de violencia que presentaba Acapulco, centro y corazón económico y poblacional de Guerrero. Así, en el Puerto de Acapulco, los asesinatos se han reducido a la tercera parte en este periodo, lo que se considera un éxito para la intervención federal.
Sin embargo, no todo el Estado presenta estos resultados. La zona Norte y la llamada “tierra caliente” incluso han arrojado aumentos en homicidios violentos y en delitos del fuero común. Esta diferencia surge del enfoque adoptado por el Gobierno federal: Acapulco es el centro de las preocupaciones. El aumento de las muertes violentas en el puerto fue de tal magnitud, que superó la tasa de homicidio de Juárez en agosto.
El debilitamiento de las estructuras centrales de los cárteles ha provocado una dispersión de pequeñas células dedicadas a la extorsión, al secuestro y al narcomenudeo. La mayoría de estas células son simplemente pandillas que se diversifican en distintas actividades criminales y logran reunir amplios niveles de dominio territorial. La anterior explicación ha sido una constante de los estudios de investigación del consultor Eduardo Guerrero Gutiérrez.
Así, ciertas intervenciones federales han cambiado de rumbo, centrándose más en la reducción de la violencia que en atrapar a las cabezas de las organizaciones criminales. Como Guerrero Seguro, que se compone de una atracción numerosa de elementos federales, un grado importante de inteligencia y un trabajo fino de castigo a los más violentos de la plaza; el Gobierno Federal ha ejecutado operativos en Ciudad Juárez, con resultados que son positivos en términos de reducción de la violencia.
Guerrero ha sido el escenario de conflictos agudos entre organizaciones traficantes de narcóticos. Entre los cárteles se encuentra el de Sinaloa, los Zetas, que han ingresado a la plaza; el cártel Independiente de Acapulco y el cártel de los Beltrán Leyva.
La Entidad comenzó su crecimiento en muertes violentas a partir de 2010. Solamente de 2009 a 2010, la tasa de homicidios se multiplicó en 228% en Acapulco, pasando de 98 a 322 en números totales. Sin embargo, tocó su punto más alto en agosto de 2011 cuando alcanzó 150 muertes violentas, solamente en ese mes.