México

Repuntan las muertes maternas en el país

Son quienes buscan dar vida, pero mueren. Son las mamás que se quedan en el camino. Las mujeres cuyo perfil ha cambiado

CIUDAD DE MÉXICO (10/MAY/2010).- En los últimos años, el rostro de la muerte lo mismo unió el destino de las indígenas pobres de siempre que el de las adolescentes embarazadas, con el de las profesionistas de más de 35 años y con el de aquellas que dan todo por embarazarse, aún a pesar de tener enfermedades terminales, como el cáncer o cardiopatías, a sabiendas de que arriesgaron su vida.

Actualmente, las mujeres ya casi no se quedan a parir ni a morir en sus casas. Ahora llegan a dar luz a clínicas y hospitales. Sin embargo, el problema radica en que la mitad de las embarazadas en México sólo acuden una vez o ninguna al médico o se presentan hasta el último momento cuando ya tienen problemas graves.

Son en las clínicas y hospitales de salud pública, donde las autoridades reconocen que se debe trabajar para mejorar la atención médica hacia las embarazadas y así disminuir la mortalidad.

En los últimos 20 años, la mortalidad materna iba en descenso en México, hasta que en 2008 y 2009 las cifras volvieron a dispararse ligeramente. En especial, en 2009 en el que la influenza A H1N1 sumó víctimas entre las embarazadas.
En total, de acuerdo con cifras estimadas, el año pasado ocurrieron mil 235 defunciones maternas, de las cuales 207 fueron a causa de neumonías atípicas.

En años anteriores, la mortalidad materna asociada a enfermedades respiratorias agudas graves no rebasaba los 30 casos.

El Gobierno se había comprometido en las metas del Milenio ante la ONU, a lograr que se redujera en México la tasa de mortalidad materna para 2015, a 22.5 muertes por 100 mil habitantes. Pero la meta está lejos de alcanzarse. Actualmente la tasa es de 59 muertes maternas cuando para estas fechas debería ubicarse en cuarenta.
 
Falta mejorar atención

En el país, Campeche, Colima, Nayarit y Tabasco, no han registrado una sola muerte materna en su territorio en el último año, de acuerdo con cifras proporcionadas por Roberto Ruiz, responsable de la División de Gineco-Obstetricia y Perinatal del Instituto Mexicano del Seguro Social.

El funcionario médico del IMSS considera que a pesar de los esfuerzos gubernamentales se siguen muriendo mujeres debido a que existe un descuido por parte de ellas en la salud previa al embarazo. También, a que en el momento de ser atendidas en el parto existen algunas inconsistencias médicas en el manejo, o que después del alumbramiento también provocan alguna serie de fenómenos que hacen que la mujer tenga un desenlace fatal.

Con esto coincide Javier Mancilla, director del Instituto Nacional de Perinatología (INP) de la Secretaría de Salud (Ssa), quien dice que el problema de la mortalidad materna deriva en la calidad de la atención.

Para que el control de un embarazo sea adecuado, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), deben registrase al menos cinco consultas prenatales, y en México la mitad de las embarazadas no llegan ni a una, y la otra mitad llega a cumplir el requisito, pero con consultas de dudosa calidad, reconoce el director médico.

“No es suficiente que llegue el médico y sólo le diga a la mujer: cómo se siente, sino hay que hacer una exploración adecuada, hacer pruebas de que no haya infección de vías urinarias y que no haya diabetes. En fin, una serie de medidas que nos hacen reducir el riesgo de embarazos”.
La atención hacia las embarazadas, sigue cambiando, asegura Javier Mancilla. “Ya no se quedan en sus casas ni se mueren en los trayectos al hospital; ahora 86% es atendida en alguna unidad médica, pero llegan en condiciones de gravedad y en algunas no las atienden adecuadamente”.

El problema, explica Patricia Uribe Zúñiga, directora general del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva de la Ssa, es que algunos casos no se cumple con el protocolo establecido por parte de los médicos en el manejo hospitalario de las embarazadas.

Por eso, desde el año pasado, recuerda que existe un convenio firmado desde la Presidencia de la República entre las diversas instituciones de salud para atender emergencias obstétricas, por lo que una mujer aunque no sea derechohabiente del IMSS, ISSSTE o Salud, tiene que ser atendida, sin costo alguno.

Sin embargo, admite, a veces las embarazadas son “peloteadas de una unidad médica a otra”, porque hay hospitales que no tienen la capacidad para atender ni a la madre ni al bebé.

Propuestas para evitar decesos

Proyectos de la Ssa:


1) Programa de embarazo saludable; Proyecto de Madrinas Obstétricas; Plan de Seguridad para la Mujer Embarazada; Universalización de la Atención de la Urgencia Obstétrica.

Del Seguro Social:

1) Identificar antes del embarazo a las mujeres con riesgo; tener una mejor vigilancia prenatal (aumentar el número de citas y mejorar la calidad).

2) El IMSS instaló un equipo de Respuesta Inmediata, donde participan un grupo de especialistas y personal de laboratorio para urgencias obstétricas.

3) Los hospitales cuentan con una caja roja obstétrica, que contiene 20 insumos y soluciones destinados a atender emergencias obstétricas.

4) El Seguro Social buscará reducir la tasa de 36 muertes maternas por 100 mil nacidos registrada en 2009, a 25 para finales de 2010.

5) Según la dependencia esta cobertura opera de tres formas; una de ellas cuando la institución cubre la totalidad del saldo deudor hasta la fecha.

Madres que han perdido a sus hijos piden justicia

Luz María Dávila, la mujer que perdió el pasado 31 de enero a sus dos únicos hijos en la masacre de Villas de Salvárcar, en Ciudad Juárez, tenía la esperanza de que en este punto del país —apartada del Distrito Federal, que la vio crecer—, las cosas relacionadas con la violencia iban a cambiar.

Hace 23 años, Luz María llegó aquí: “Me gustó Juárez porque era más tranquilo que el DF”, y de manera súbita, la noche del fatídico sábado todo cambió. En un “abrir y cerrar de ojos” perdió a sus hijos: Marcos y José Luis Piña Dávila, de 19 y 16 años que tenían —como muchos de su edad— un promisorio futuro.

La mujer que el jueves 11 de febrero decidió romper la valla para reclamarles al Presidente Felipe Calderón y a su esposa Margarita, a quienes dijo que no podía darles la bienvenida, ni saludarles de mano, anida en su corazón la sed de justicia.

No habrá festejos por este día...

Pero tiene la esperanza de que un buen día, las autoridades agarren a los verdaderos culpables, dice en entrevista.
Luz María se ha quedado sola. Su modesta vivienda del número 1211 de Villas del Portal, retrata a la perfección el estado de soledad. Y a no ser porque las abundantes plantas que prácticamente copan el diminuto espacio de la cochera, cualquiera diría que la casa está abandonada, aunque no lo parezca.

Las mamás de los estudiantes del TEC

“Imagínese el dolor que siento si era mi único hijo”, dice Rosa Elvia Mercado Alonso, mamá de Jorge Antonio Mercado Alonso, uno de los dos estudiantes sobresalientes de posgrado del Tecnológico de Monterrey quienes murieron durante un fuego cruzado entre delincuentes y militares, el viernes 19 de marzo.

Hoy, miles de mujeres en México, como la señora Mercado Alonso, no tienen qué festejar pues sufren por la pérdida de uno o más hijos, víctimas de la guerra contra el narcotráfico que enfrenta el Gobierno federal.

En sus hogares hay luto, llanto, heridas que sangran y un intenso sufrimiento por la pérdida de un ser querido, ajeno a la lucha contra la delincuencia organizada.

Igual de fuerte, sin duda, es el penar de aquellas mujeres a quien la muerte les arrebató al hijo que, sin medir consecuencias, se sumó a la delincuencia con el deseo de hacerse rico o porque la falta de empleo le orilló a ello.
El 23 de marzo la señora Mercado sepultó a su hijo. Cuando le dio el último adiós suplicó: “Que la muerte de mi hijo no sea en vano. Sé que Dios quería un angelote en el cielo, por eso se lo llevó, sólo él sabe por qué; aunque no me agrade, acato su voluntad”.

La señora Haydee Verdugo Villalobos, madre de Javier Francisco Arredondo Verdugo, el otro estudiante del Tec asesinado dice que “a estas alturas no nos satisface ninguna respuesta”. Lo único que desean los padres de Javier es que si hay alguna forma de evitar muertes de inocentes, lo hagan.
“Deben pensar en los que vienen atrás de nosotros, en los jóvenes, en los niños”, expresa la mujer, quien recuerda lo aplicado que era su hijo menor desde que ingresó al jardín de niños en la comunidad de Todos Santos.

“Siempre le gustó estudiar, no estaba conforme hasta que resolvía los problemas, se desesperaba si sentía que no le enseñaban”. Con orgullo, muestra el reconocimiento que el Instituto Tecnológico de Saltillo le otorgó a su hijo por ser el mejor promedio de su generación.

FRASES

“Todo está bien, trata uno de controlarse. Es muy duro todavía, los sigo extrañando, es lógico. Ese día fue muy difícil; les llevaré flores al panteón.”
Luz María Dávila, madre de Marcos y José Luis Piña Dávila.

“No sabemos si realmente están investigando, a quiénes están deteniendo o qué están haciendo. Lo malo de todo esto es que están muriendo inocentes.”
Haydee Verdugo Villalobos, madre de Javier Francisco Arredondo Verdugo.

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