México
México, atado a EU en crudo fronterizo
Los estadounidenses están en condiciones de iniciar la producción de petróleo en el área de Perdido, en el Golfo de México
CIUDAD DE MÉXICO.- México está atado a las exigencias del Gobierno de Estados Unidos para negociar la explotación conjunta de yacimientos petroleros transfronterizos que comparten en el Golfo de México, en la zona conocida como Cinturón Plegado de Perdido.
Expertos advirtieron que Pemex está obligados a “demostrar” con perforaciones del lado mexicano la existencia de campos petroleros “para poder sentarse a la mesa de negociaciones”.
Ante los recientes acontecimientos que anunció Chevron y Shell, respecto a la obtención de la primera producción en los límites marítimos fronterizos, México prepara un posible “viraje” en su estrategia de exploración y explotación para centrar atención y recursos en el área de Perdido y reducir ritmos de trabajo en proyectos más caros y difíciles como Chicontepec.
Francisco Garaicochea, presidente del Grupo Ingenieros Petroleros del Constitución del 17, dijo que las autoridades de Estados Unidos le exigen a México un plan de explotación y desarrollo hasta el grado en el que Pemex debe definir localizaciones, cuántos pozos se van a perforar, reservas y volumen a recuperar, así como la garantía de que no se va a quemar ni enviar gas a la atmósfera.
Fabio Barbosa, catedrático y analista del sector energético, dijo que la situación se complica por el hecho de que Pemex registra retrasos en la llegada de equipos de perforación a aguas patrimoniales mexicanas, en la región de Perdido y que a pesar de tener cuatro contratados, “estos no llegarán sino hasta finales de 2010”.
“Es urgente perforar porque en Estados Unidos cuando empezó este debate había uno o dos pozos y ahora hay 60 que pueden representar un serio riesgo para nuestro país”, advirtió.
La dirección de Pemex Exploración y Producción (PEP) reveló la existencia de una “robusta” cartera de localizaciones de perforación en la región adyacente a la frontera en límites marítimos del Golfo de México. Si llegamos a “pegarle” a algo importante (como ya lo hicieron los estadounidenses al norte, con el proyecto Great White), todo el panorama de desconsuelo, abatimiento, críticas y presiones a las que Pemex ha estado sometido en los últimos tiempos, cambiará”.
La actividad petrolera estadounidense en aguas fronterizas del Golfo de México motivó en la Cámara de Diputados la urgencia de explicaciones por parte de la secretaria de Energía, Georgina Kessel, sobre eventuales ventajas que hayan tomado Estados Unidos.
En sentido contrario se expresó el PAN, por conducto de Felipe de Jesús Cantú Rodríguez, quien preside la Comisión de Energía, al considerar que el avance respecto de México que llevan empresas del vecino del Norte, “no interfiere la negociación bilateral para la explotación conjunta del petróleo”.
El priista Antonio Martínez Armengol pidió que Kessel explique al Congreso la situación del convenio de México y Estados Unidos para la explotación del petróleo en el Golfo de México.
Consecuencias de la inacción
El Gobierno federal decidió abandonar el yacimiento transfronterizo que México comparte con Estados Unidos, conocido como Área Perdido, por lo que resta de la administración de Felipe Calderón.
La zona fronteriza en el Golfo de México, que ha sido considerada por las propias autoridades del sector energético como una de las más prometedoras y donde existe la probabilidad de encontrar reservas por ocho mil millones de barriles de petróleo y gas —una parte de las cuales pertenecen a nuestro país—, quedo fuera de la cartera de negocios de Pemex para los próximos cinco años.
Ni perforación de pozos exploratorios ni estudios de sísmica habrán de realizarse en la región que abarca Perdido del lado mexicano entre 2008 y 2012, debido “a la enorme dificultad para desarrollar esta provincia en tirantes de agua que van desde los dos mil 690 hasta los tres mil 300 metros para alcanzar el suelo marino y empezar a perforar”.
Por esa razón, de acuerdo con el programa de proyectos exploratorios de la paraestatal que entro en vigor en 2009, el yacimiento transfronterizo fue descartado para su explotación “hasta el mediano o largo plazo”.
Con esa decisión, Petróleos Mexicanos cedió totalmente la iniciativa a la multinacional Chevron y Stone Energy, concesionarias de los campos Trident y Hammerhead del lado estadounidense y que forman parte de la misma estructura que México comparte en esa región limítrofe.
La dirección de Pemex Exploración y Producción (PEP) cita en la información que según “proyecciones de la empresa Word Mackenzie la producción promedio en 2015 en la porción estadounidense podría alcanzar los 160 mil barriles diarios de aceite y 200 millones de pies cúbicos de gas”. El problema para México es que estaría perdiendo la oportunidad de obtener parte de la primera producción de esos yacimientos transfronterizos.
La decisión de aplazar los trabajos en el yacimiento transfronterizo que se comparte con Estados Unidos fue tomada desde finales de 2007 y la información se reservó porque estaban por iniciarse los debates en torno a la reforma energética, en donde uno de los temas a tratar por especialistas fue precisamente “Yacimientos Transfronterizos: Negociación, Exploración y Explotación”.
Si los diputados llaman a comparecer a la secretaria de Energía, Georgina Kessel, la respuesta será muy clara: Es consecuencia de la inacción y la falta de una reforma energética que incluya capital privado.
Expertos advirtieron que Pemex está obligados a “demostrar” con perforaciones del lado mexicano la existencia de campos petroleros “para poder sentarse a la mesa de negociaciones”.
Ante los recientes acontecimientos que anunció Chevron y Shell, respecto a la obtención de la primera producción en los límites marítimos fronterizos, México prepara un posible “viraje” en su estrategia de exploración y explotación para centrar atención y recursos en el área de Perdido y reducir ritmos de trabajo en proyectos más caros y difíciles como Chicontepec.
Francisco Garaicochea, presidente del Grupo Ingenieros Petroleros del Constitución del 17, dijo que las autoridades de Estados Unidos le exigen a México un plan de explotación y desarrollo hasta el grado en el que Pemex debe definir localizaciones, cuántos pozos se van a perforar, reservas y volumen a recuperar, así como la garantía de que no se va a quemar ni enviar gas a la atmósfera.
Fabio Barbosa, catedrático y analista del sector energético, dijo que la situación se complica por el hecho de que Pemex registra retrasos en la llegada de equipos de perforación a aguas patrimoniales mexicanas, en la región de Perdido y que a pesar de tener cuatro contratados, “estos no llegarán sino hasta finales de 2010”.
“Es urgente perforar porque en Estados Unidos cuando empezó este debate había uno o dos pozos y ahora hay 60 que pueden representar un serio riesgo para nuestro país”, advirtió.
La dirección de Pemex Exploración y Producción (PEP) reveló la existencia de una “robusta” cartera de localizaciones de perforación en la región adyacente a la frontera en límites marítimos del Golfo de México. Si llegamos a “pegarle” a algo importante (como ya lo hicieron los estadounidenses al norte, con el proyecto Great White), todo el panorama de desconsuelo, abatimiento, críticas y presiones a las que Pemex ha estado sometido en los últimos tiempos, cambiará”.
La actividad petrolera estadounidense en aguas fronterizas del Golfo de México motivó en la Cámara de Diputados la urgencia de explicaciones por parte de la secretaria de Energía, Georgina Kessel, sobre eventuales ventajas que hayan tomado Estados Unidos.
En sentido contrario se expresó el PAN, por conducto de Felipe de Jesús Cantú Rodríguez, quien preside la Comisión de Energía, al considerar que el avance respecto de México que llevan empresas del vecino del Norte, “no interfiere la negociación bilateral para la explotación conjunta del petróleo”.
El priista Antonio Martínez Armengol pidió que Kessel explique al Congreso la situación del convenio de México y Estados Unidos para la explotación del petróleo en el Golfo de México.
Consecuencias de la inacción
El Gobierno federal decidió abandonar el yacimiento transfronterizo que México comparte con Estados Unidos, conocido como Área Perdido, por lo que resta de la administración de Felipe Calderón.
La zona fronteriza en el Golfo de México, que ha sido considerada por las propias autoridades del sector energético como una de las más prometedoras y donde existe la probabilidad de encontrar reservas por ocho mil millones de barriles de petróleo y gas —una parte de las cuales pertenecen a nuestro país—, quedo fuera de la cartera de negocios de Pemex para los próximos cinco años.
Ni perforación de pozos exploratorios ni estudios de sísmica habrán de realizarse en la región que abarca Perdido del lado mexicano entre 2008 y 2012, debido “a la enorme dificultad para desarrollar esta provincia en tirantes de agua que van desde los dos mil 690 hasta los tres mil 300 metros para alcanzar el suelo marino y empezar a perforar”.
Por esa razón, de acuerdo con el programa de proyectos exploratorios de la paraestatal que entro en vigor en 2009, el yacimiento transfronterizo fue descartado para su explotación “hasta el mediano o largo plazo”.
Con esa decisión, Petróleos Mexicanos cedió totalmente la iniciativa a la multinacional Chevron y Stone Energy, concesionarias de los campos Trident y Hammerhead del lado estadounidense y que forman parte de la misma estructura que México comparte en esa región limítrofe.
La dirección de Pemex Exploración y Producción (PEP) cita en la información que según “proyecciones de la empresa Word Mackenzie la producción promedio en 2015 en la porción estadounidense podría alcanzar los 160 mil barriles diarios de aceite y 200 millones de pies cúbicos de gas”. El problema para México es que estaría perdiendo la oportunidad de obtener parte de la primera producción de esos yacimientos transfronterizos.
La decisión de aplazar los trabajos en el yacimiento transfronterizo que se comparte con Estados Unidos fue tomada desde finales de 2007 y la información se reservó porque estaban por iniciarse los debates en torno a la reforma energética, en donde uno de los temas a tratar por especialistas fue precisamente “Yacimientos Transfronterizos: Negociación, Exploración y Explotación”.
Si los diputados llaman a comparecer a la secretaria de Energía, Georgina Kessel, la respuesta será muy clara: Es consecuencia de la inacción y la falta de una reforma energética que incluya capital privado.